-Me sorprende verlos por aquí chicos, ¿desean rentar algún equipo?- trate de decirlo lo más despistada posible, pero la realidad es que no sabía que hacían aquí, estaba un poco retirado de la escuela y no creo que estuvieran siguiéndome, bastante coincidencia ¿no creen?
-Oh no gracias, tenemos nuestro equipo- se miraron entre ellos, tal vez alguna broma interna-vivimos cercas de aquí, hace poco que me mude y quería conocer los alrededores y Max me ayudaba con eso- dijo Dylan entre risas.
-A mira que bien, ¿y qué tal te parece hasta ahorita?- en verdad que cuando me pongo modo información-a-turistas si desempeño buen papel, sip punto para mí, creo.
-Diferente, pero bien, solíamos vivir en Miami, pero mis padres son aventureros y no solemos quedarnos mucho tiempo en un solo lugar, aparte tenemos familia aquí, así que decidimos venir a visitarlos y pues me interese en la universidad - dijo sintiéndose algo incómodo al respecto creo que vi algo de timidez en ello, wow hasta los chicos soy-sr-popularidad también se ponen nervioso, eso sí que me causo gracia.
-Oh- dije con un asentimiento. Así que una mas de esas locas coincidencias de la vida.
-Te fuiste muy de prisa después de clases y no me pude despedir- me dijo Dylan con una media sonrisa y creo que quiere hacer un poco mas de platica.
-Ah es verdad, lo siento tenía que venir directamente hacia acá, mamá estaba teniendo un día pesado y no quise hacerla esperar- uff una mentirita piadosa no hacia mal a nadie, después de todo no quería contarle lo miserable que me sentía con respecto a ser torturada constantemente escuchando el nombre de mi hermano, por supuesto que no.
-Solo que me preocupe, pero me da gusto que puedas ayudar a tu mamá- creo que no soy buena mintiendo ya que sus labios estaban en una línea apretada, creo que sí, esos ojos vieron a través de mí. Aunque Yemaya siempre decía que era pésima en mentir, el siempre bromeaba que mi corazón era demasiado puro para hacerlo bien.
-Bueno gracias- se sentía raro que de nueva cuenta alguien más se preocupara por mí, alguien que no fuera Mamá o Yemaya y aún más raro que solo llevo conociéndolo, menos de ocho horas.
Raroooooooooooooooooooo
Aunque pensándolo bien solo fue amable y educado, les digo tiene modales.
-¿Vives cerca?- sí que es curioso este muchacho, estoy empezando a sospechar que todo el cuento de "ver los alrededores" era solo un pretexto para interrogarme. Uff lo dudo mucho, no soy nada interesante, soy toda sosa, aburrida, o si y no olvidemos amargada, eso se me ha dado muy bien este año.
Definitivamente amableeeeeee
-Si vivo a un par de cuadras por allá- les dije mientras señalaba con mi mano derecha hacia el faro, todos asintieron.
-¿Y ustedes viven cercas de aquí?- si yo también era curiosa lo admito. Claramente necesito mas información de este adonis.
-Oh si, a unos metros de aquí- con su barbilla señalo la plaza, wow, sí que era cercas, mis nuevos vecinos o acosadores, aun no lo decidía ya veremos que resulta.
-Que bien tenerlos de vecinos- lo dije amablemente y algo de verdad en ello, ya que aún no me decido sin es bueno o malo-
-Así es, si gustas podemos irnos juntos mañana a la universidad...-la última palabra la dijo más despacio y apenas logre escucharlo.
-¿Enserio?, digo no quisiera ser una molestia-realmente eso me sorprendió, pero tomemos en cuenta que podre dormir unos deliciosos minutos mas.
-Si de verdad, no me molesta en absoluto, tu sabes vamos hacia donde mismo-Realmente se veía muy genuina su propuesta.
-Seria genial- uff seria excelenteeeeee. Aunque tendríamos que hablar después de eso, realmente no quería verme una persona que se aprovecha, esta bien solo un poquito, pero realmente le tendré que dar algo de dinero para la gasolina, eso sería lo más justo.
-Perfecto, entonces ¿A qué hora paso por ti?, mares, es verdad aún no sé dónde vives, me podrías dar tu dirección- un poco emocionado, he. Tome un pedazo de un cuaderno que tenía cercano y le escribí mi dirección así como mi número de celular, no quisiera quedarme dormida o que realmente el no pudiera dar con mi casa. Está bien lo admito, fue el mejor pretexto.
-Aquí tienes- dije alargando mi brazo para darle el pedacito de papel- escribí mi dirección y mi numero por si te pierdes, creo que estaría bien si pudieras pasar por mí a las siete treinta ¿está bien?- él estaba revisando el papel y pareciese que estaba tratando de aprenderse de memoria lo que le acababa de escribir.
-Por supuesto es una muy buena hora, bueno creo que seguiremos con el recorrido y te veo mañana- me envió la mejor de sus sonrisas esas que dicen que es de mil voltios, para mi fueron como un millón de ellos a la millonésima potencia, ups, algo exagerada, pero así me sentía cada vez más y más, y sobre todo que su aroma era tan delicioso a mis gustos que debería de encontrar esa loción y perfumar mi almohada para sentirlo cercas, abrazarla por las noches y así por siempre.
Uff. Por siempre, ¿Enserio Ner?
Esto ya se está saliendo de control. Y control era lo único con lo que podía contar estos días.
Cálmate, no seas tonta
Esto me lo decía a mí misma, esperando que funcionase para que mis hormonas y mi cuerpo no se anduvieran por todas partes cuando Dylan estuviera cercas de mí.
Nos despedimos, al parecer si irían a seguir con su "recorrido", si claro como si les creyera, comploteadores, eso es lo que son.
La tarde pasó lento, solo un par de surfistas más. Mamá me pregunto sobre Dylan, si yo sabía exactamente que ella estuvo todo el tiempo merodeando cercas para tener una mejor recepción de la conversación, le dije y ella lo negó rotundamente, si claro como si no la conociera.
Cerramos el local, y nos dirigimos a casa, cenamos junto a la televisión unos deliciosos tazones de cereal, nada nuevo y muy rutinario.
Lo que realmente me estaba empezando a preocupar, aún más que era novedad era que enserio estaba repasando en mi mente, mi armario, rayos, esto no estaba bien hace mucho que no me preocupaba por lo que vestía y mucho menos me preocupaba por lo que los demás pensaran de mí. Nunca había sido novedad que fuera de lo más despistada y desinteresada en el sentido de la moda, pero Yemaya siempre me alentaba a comprar, vestir o ponerme tal o cual cosa, era una cosa de hermano enfadoso, aunque hoy en día que no daría porque me molestara todo el santo día.
Desestime la idea y la envié a lo más alejado de mí, hoy me gustaría dormir para seguir con mi rutina de ser miserable y llorar hasta quedarme dormida.
Termine mi cereal, le di las buenas noches a mamá y subí a mi recamara, entre a mi baño lave diente viendo directamente a la chica que me regresaba la mirada en el espejo y totalmente recordándome a Yemaya, éramos una réplica uno del otro, solo que él era más alto que yo. Recuerdo que cuando lo abrazaba, que eso sucedía a menudo, mi cara la acurrucaba en su cuello y el en respuesta olía mi cabello. Muchas veces me sorprendía haciéndome cosquillas o revolviéndome mi cabello y todo con el pretexto que era su hermana pequeña, a lo que yo alegaba fervientemente que solo eran cinco minutos de diferencia. Extraño esos momentos de pelea-risa-de-hermanos. Al terminar ese pensamiento mis ojos ya estaban picando con las inminentes lágrimas, las retuve solo unos minutos más mientras terminaba de lavarme dientes y cambiarme a mi pijama.
Saque mi álbum, que había hecho de regalo para Yemaya en su cumpleaños número dieciséis, por supuesto el ya no lo podría disfrutar, pero yo lo utilizaba como rutina de tortura nocturna. Toda las noches lo sacaba del primer cajón de mi mesita que se encontraba al lado de mi cama, mientras me acomodaba en mi cama y empezaba a hojearlo, lloraba en el proceso, recordando cada momento de todas las fotografías que nos tomamos juntos, recuerdo que tuve que seleccionar las mejores o que mas me gustaban, porque todo el tiempo nos estábamos tomando fotos con caras graciosas o el siempre haciéndome alguna travesura.
Te extraño hermanito
Y muchísimo.
Esperare a mañana, será una nueva oportunidad, eso espero.
En algún momento de mi auto-tortura me quede dormida y con ella vino de nuevo la pesadilla que me hacia revivir el peor día de mi vida.
ESTÁS LEYENDO
NERISSA: EL LLAMADO
FantasyEste es uno de esos momentos que me pregunto como algo tan hermoso puede causar tanto daño. No sé en qué momento mis ojos empezaron a derramar lágrimas, al parecer llevo así un rato, lo único que siento es el peso de la impotencia y el dolor en m...
