XXIX: Visita repentina

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Pov Lisa:

Nuestra clase terminó hace un rato, ahora Jennie y yo estamos acurrucadas en el sofá del salón del Consejo. Estamos viendo Stranger Things mientras la gatita se acurruca en mi pecho.

—Creí que querías ver esto— La miré y noté que sonreía.

—Ya terminé de ver toda la temporada— La observé con incredulidad.

—Gatita escurridiza— Comencé a pellizcarle las mejillas regordetas.

—Me encanta abrazarte, Lili— Seguí jugando con sus mejillas y ahora hacía pucheros. —¿Acaso eres mi novia solo por mis mejillas?—

—¿Y si digo que sí?— Hizo un puchero aún más grande, lo cual era absolutamente adorable. —Tus mejillas son tan esponjosas y regordetas—

—No son regordetas, Lili— Se defendió.

—Sí lo son—

—No, no lo son—

—Lo son—

—Di que lo son una vez más y nunca más podrás tocarlas— Me advirtió, y eso me hizo hacer un puchero. —Di que no son gorditas—

—No son gorditas— Me dio un beso fugaz en los labios.

—Buena chica— Me acarició la cabeza como si fuera un cachorro.

—No soy un perro, Nini. Deja de acariciarme la cabeza— Se rio entre dientes.

—Eres demasiado adorable para ser un perro— Me apretó las mejillas mientras chillaba. —Eres muy adorable. Aww, Lili, eres tan tierna—

—Nini, soy demasiado sexy para ser adorable— Dije con seriedad, y eso la hizo reír.

—Awww, mi bebé intenta hacerse la cool— Arrulló, y yo puse los ojos en blanco.

—Bebé, mi trasero— Chasqueé la lengua con fastidio, y ella rio aún más. —Por el amor de Dios, tengo 23 años y me tratas como a un bebé—

—¿Y qué tiene eso de malo? Eres mi bebé, por eso te trato como tal— Hice un puchero, lo que la hizo chillar.

—Soy tu novia, no tu bebé— Lloriqueé, y ella besó mis labios fruncidos.

—Entendido, deja ya de lloriquear, bebé— La fulminé con la mirada.

—Deja de llamarme bebé—

—¿Cómo quieres que te llame entonces? ¿Mommy?— Me atraganté con el aire y ella rio mientras me palmeaba la espalda. —Así que te gusta que te llamen m...—

—Para. Llámame con otro apodo cariñoso que no sea ese— La corté.

—Vale, si eso es lo que quiere mi Lili— Me sostuvo el rostro y besó mi frente, nariz, barbilla, mejillas y, finalmente, mis labios.

De repente, oímos a alguien aclararse la garganta. Nos separamos de inmediato cuando nos dimos cuenta de que nos estaban observando.

Abrí los ojos de par en par al ver a mi madre mirándonos. Me levanté del sofá de un salto y caminé hacia ella.

—Mamá, ¿qué haces aquí?— Le lancé a Rosé una mirada de '¿Por qué no me avisaste?', ella solo respondió con la boca: 'No respondes mis mensajes'

—Planeaba sorprenderte, pero la sorprendida fui yo— Miró a Jennie.

¡Mierda! ¡Nos vio besándonos!

—¿A qué se debe esta visita repentina, mamá?— Le hice espacio en el sofá.

—Tenía una reunión de negocios aquí en Seúl y pensé en visitarte, ya que estaba en la ciudad— Rosé le trajo un vaso de jugo.

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