21 de noviembre del 2020
ANDREA
Camino una vez más por las instalaciones del hospital, desde hace unos días estoy como voluntaria, Charlie y Dan me tienen prohibido salir, así que debo hacer algo para no volverme loca; visito al mismo soldado que llevo visitando a diario, Lorenzo desgraciadamente perdió la pierna en un enfrentamiento con el ejercito vecino y lleva un par de meses dentro del hospital, su familia no lo visita seguido y tampoco es como que alguien más que las enfermeras o los médicos lo hagan, por lo que yo seré su compañía mientras no me vaya.
- Toc toc, ¿se puede? - toco a la puerta de su habitación- encontré un tablero de ajedrez en la biblioteca, te gustaría jugar?
- No sé hacerlo, Danielle- me comenta- yo he estado tanto tiempo al servicio del país, que no recuerdo tan siquiera como se juega al fútbol, además ya no puedo hacerlo.
- Confía Enzo, existen personas que te ayudaran, solo confía- le sonrió- por ahora, tú y yo vamos a tener un duelo de ajedrez, veremos que reglas nuevas nos inventamos juntos, no tiene que ser un juego real, es solo para pasar el tiempo.
- Eres muy ingeniosa- se ríe mientras se acomoda- así era mi hermana antes de que la dejara de ver.
- ¿Qué sucedió con ella? - acomodo una pequeña bandeja como mesa- Donde está tu familia?
- Mis padres murieron hace años- escucho su voz melancólica- mientras que mi hermana menor... Carla murió cuando tenía 16 años, padecía un cáncer muy agresivo y no logro combatirlo.
- Lo siento tanto- hago una mueca de tristeza- ¿por eso entraste al servicio militar?
- No precisamente- me ve fijamente- 80% de los hombres y mujeres en México debemos servir, así que yo acepte sin pensarlo.
- Nunca lo escuché- le digo extrañada- y eso que soy abogada.
- Wow, así que es abogada- dice en voz alta- es importante conocer a profesionales que en un futuro puedan ayudarnos.
- Espero que pueda hacerlo realmente algún día- menciono desviando la mirada- claro que sí, a tu disposición si lo necesitas.
Afortunadamente, la platica entre ambos se extendió tanto y no jugamos absolutamente nada, los médicos llegaron a revisarlo, mientras que yo debía regresar a mi cárcel, aburriéndome considerablemente, pues nadie dentro de estas cuatro paredes, ha vuelto a visitarme, Dánae debe mantenerse alejada por protección de ambas y Charlie regreso a su puesto como teniente.
Mientras reflexionó sobre mi vida por décima vez en menos de cinco minutos, pienso en ellos, bueno, exactamente en él, en sus palabras dichas en aquella llamada, su voz melancólica al escuchar que me enfrentaría a Esteban y ese instante en el que me dijo que me quiere, es la primera vez que lo escucho de sus labios y me llena de felicidad.
Cuando mi examen de conciencia a llegado a su fin, le solicito una hoja de papel junto con un bolígrafo a una enfermera y me dispongo a plasmar esa felicidad, aunque en el camino no resulta nada como he planteado, sé que soy correspondida, pero algo más allá de una amistad entre nosotros, es casi imposible, no solo porque Esteban seria capaz de cualquier cosa si se entera de lo que sentimos, sino porque es el mejor amigo de mis hermanos y he visto la forma en que se respetan mutuamente, Juan Pablo no creo que quiera romper esa confianza que tienen los Vargas hacia su persona; escribo mi nuevo sentir, quiero desahogarme aunque sea en un pedazo de papel y dejar ir mi tristeza.
Nos saltamos los mensajes y el café
No hizo falta presentarte a mis amigos
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Mi otro yo- Morat
FanficUna tragedia en la vida de los Vargas, un par de infidelidades y varias peleas por parte de los protagonistas, traerán capítulos llenos de nostalgia, risas y hasta enojos. Te invito a leerla y disfrutar de la historia detrás de este nuevo Fanfic.
