"El amor es ciego y la locura lo acompaña."
27 de octubre del 2020
ANDREA
Despierto aturdida por el sonido de la máquina a mi lado y la luz tenue que ingresa por la ventana, me duele demasiado el cuerpo, pero siento una punzada en mi abdomen; no recuerdo mucho por los medicamentos, aunque sé que no estoy en un espacio común, las salas de un hospital o la casa de Dánae, no se ven como el lugar en donde me encuentro.
Mi curiosidad comienza a tocar un poco los cables en mi mano, palpo mi costado en donde siento una venda y veo la máquina que termino despertándome, se ve que es un tanto vieja; cierro los ojos porque mi cabeza duele, pero con solo hacerlo puedo ver todo en cámara lenta: Franco escondido en uno de los gabinetes de la zona alta de la cocina, Esteban con Leah en brazos, mi madre interfiriendo en la bala que debería ser para mí, yo lanzándome al suelo para poder cubrir a mi sobrina y sentir un calor inexplicable en mi estómago.... Pero lo que más reproduce mi memoria, son las palabras de quien fue mi padre, diciéndome que Ana y Sebas estaban muertos, ellos murieron por mi culpa.
Quiero quitarme las intravenosas y correr lejos, mi Sebastián pudo haberme desecho el mundo y condenado a una vida infeliz, pero eso no quita que era mi hermano, que a su manera cuido de mí, que antes de traicionarme, fue mi confidente y mejor amigo, era el único ser que amaba ver luego de mi ex y por una venganza ya no está; grito con todas mis fuerzas mientras lloro, quiero desahogar todo el dolor que siento, no solo por ellos o mamá, me duele estar lejos de mi familia.
Veo como un par de enfermeras militares ingresan a mi habitación, seguidas de un doctor con la misma vestimenta camuflada, quieren hacerme calmar y vuelven a colocar un calmante que me atonta por algunas horas, aunque eso es inútil para callar mi cabeza desolada. Cuando despierto, todo vuelve a caer sobre mis hombros, aunque en este momento no estoy sola, hay un chico que me parece conocido.
- Hola- dice levantándose de la silla en donde se encuentra- que felicidad que has despertado.
- ¿Quién es usted? - le pregunto curiosa- se me hace conocido.
- Creo que no me conoce a mí, pero si a mi hermana- menciona de manera risueña- soy el teniente Charlie Rubio, hermano menor de Dánae.
- Mucho gusto, Charlie- intento sonreírle como cortesía- ¿Dónde está tu hermana?
- Es complicado de saber, tú estás refugiada aquí hasta que pase el peligro- contesta serio- Dan me comentó lo sucedido y me pidió que no dejará que nadie más que ella, viniera a visitarte, al parecer tu padre sigue desaparecido.
- ¿Y mi mamá? – le pregunto acordándome de su valentía- ¿sabes algo de ella?
- No, lo único que me mencionó mi hermana fue que...- no logra terminar la frase, es interrumpido por su teléfono.
Analizo la situación, estoy en quien sabe que estado de México, en un hospital militar, bajo la tutela del teniente Rubio, a quien no conozco ni de broma y incomunicada hasta que aparezca Dánae; comienzo a llorar de la impotencia, claro que estoy agradecida con los hermanos Rubio por protegerme, pero me siento muy sola y preocupada por la salud de Alejandra, además de que no sé si mi familia está bien, me da pánico pensar que Esteban puede lastimarlos.
Espero durante horas enteras mirando a la nada, pidiéndole a Dios que no permita que el mal triunfe y que por favor le ayude a mi amiga para poder atrapar a Esteban, quiero irme lejos de este lugar, poder refugiarme en los brazos de mis hermanos, recibir los mimos de mis papás y ser feliz por una vez en mi vida.
· Los extraño tanto, hermanitos, quisiera poder estar allí con ustedes, abrazarlos con todas mis fuerzas y no volver a soltarlos nunca.
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Mi otro yo- Morat
FanfictionUna tragedia en la vida de los Vargas, un par de infidelidades y varias peleas por parte de los protagonistas, traerán capítulos llenos de nostalgia, risas y hasta enojos. Te invito a leerla y disfrutar de la historia detrás de este nuevo Fanfic.
