26 de julio 2020
ANDREA
Despierto con la pequeña Leah sobre mí, con el biberón regado a mi lado y con un dolor de cabeza que no soporto, sin dejar de lado, que mi pequeña sobrina necesita un cambio urgente; me levanto como puedo, evitando que la bebé se me caiga de las manos y causarle algún daño, es demasiado pequeña y frágil, que hasta respirar me causa pánico. Salgo de mi habitación para ir a la de Ana, yo no tengo idea como cambiar un pañal y al ser su hija, tiene la obligación de atenderla, aunque mi cabeza enguayabada es demasiado positiva al pensar que mi exnovia estaría en la casa, pero su cama me deja claro que ni siquiera puso un pie dentro de las cuatro paredes en donde estoy.
- Al parecer hoy tú y yo aprenderemos algo nuevo- le digo a la bebé que llora en mis manos- ¿cómo voy a hacer para cambiarte, pequeña?, nunca he cambiado a una bebé y menos tan chiquita como tú.
Busco entre las cosas del cambiador lo que creo que es suficiente para limpiarla y por supuesto el pañal limpio, para luego acostar a Leah sobre la superficie, desabrochar la ropita que tiene y morirme en el intento o simplemente taparme la nariz antes de devolver lo que sea que tenga en el estómago.
- Qué demonios comes, ¿niña? - cubro mi nariz con la blusa- definitivamente renuncio a ser mamá, ya contigo aprendí que no sirvo para esto.
Hago el mejor esfuerzo, aunque cuando termino de acomodar el pañal limpio, es notorio que soy principiante, está torcido y demasiado suelto, así que, sin pensarla mucho, busco otro en el cambiador y le quito el que tiene, aunque apenas lo hago, procede a hacer pis.
- Leah Betancourt, no- grito desesperada- cariño, debes ser buena con la tía Andrea, ambas somos nuevas en esto y necesito que las dos compaginemos, sino esto será peor.
Luego del caos y darle de comer, respiro aliviada al ver como se queda dormida entre mis brazos, así que procedo a dejarla en su cuna, antes de salir literalmente huyendo de la habitación e ingresar a la mia a bañarme, pues es claro que lo necesito urgente; ya con mi ropa colocada y el cabello ligeramente húmedo, bajo las escaleras para buscar algo de comer, aunque al único que encuentro es a Esteban con cara de pocos amigos.
- ¿Me puedes explicar porque casi chocas mi auto? - me grita furioso- mejor dicho, porque estabas fuera de la casa?
- ¿Porque no soy prisionera? - le menciono mientras camino a la cocina- ya no me puedes manipular, mi memoria regreso y recuerdo muy bien la porquería de ser humano que eres.
- Callate- me obliga a verlo- puedes haber recuperado la memoria, pero aún así me perteneces, Andrea.
- Por favor, Esteban- lo veo fastidiada- no soy un maldito objeto para que te pertenezca.
- Eres mía desde hace 21 años, que no se te olvide- me toma de la muñeca- así como debes recordar perfectamente que no es un maldito juego- me arrastra con él hasta el estudio- una vez amenacé al debilucho de tu amigo y lo aleje de ti, no seas la causa de que terminé en la cárcel o muerto.
- ¿Lo amenazaste? - le reclamo a gritos- amenazaste a Juan Pablo para que se fuera? - no me responde- quien te crees que eres?, ¿piensas que tienes derecho sobre mi luego de que me secuestraste?, ¿de que me alejaste de mi familia?, ¿de que me separaste de mis hermanos?
- Soy tu padre, Andrea- me lanza al suelo por un golpe- tu dueño- obliga a que lo vea sujetándome de la mandíbula- no me jugué todo por regresarle la felicidad a mi esposa, para que tu vengas a creer que te mandas sola- se ríe solo- tu familia es está, eres una Betancourt, aunque te quede grande el apellido y solamente tienes un hermano por si no lo recuerdas.
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Mi otro yo- Morat
FanfictionUna tragedia en la vida de los Vargas, un par de infidelidades y varias peleas por parte de los protagonistas, traerán capítulos llenos de nostalgia, risas y hasta enojos. Te invito a leerla y disfrutar de la historia detrás de este nuevo Fanfic.
