27 de mayo, 2021- 11 a.m.
JUAN PABLO VILLAMIL
Cuando mi ex y su amiga se van, yo me dirijo a mi habitación furioso, no puedo creer que Gabriela sea así, ¿cuanto puede costar la aceptación de nuestra ruptura?, ¿Por qué empeñarse a joderme la vida luego de dejarla en pedazos?, yo ya estoy rehaciendo mi vida, dándole a mi corazón la oportunidad de volverse a enamorar y eso ella no lo comprende.
Acomodo las últimas camisas dentro de la maleta, tengo 5 minutos para estar en la entrada del edificio e irme al aeropuerto, quiero ver a mi familia, pero también me gustaría quedarme por si esas fotos llegan a sus manos, no quiero hacer sufrir a una persona inocente, aunque yo tampoco sea culpable directamente; cuando el taxi llega y emprendemos camino a mi próximo destino, me fundo en el paisaje para distraerme, sin embargo, mi hermana no tiene la misma idea, de dejarme despejar mi mente.
Comienza reclamándome del porque estoy besando a Gabriela en la fotografía, de que si no me basto con la infidelidad y el haberme plantado en el altar, que esta decepcionada de mi por dejarme pisotear y volver a caer, teniendo en frente a una mujer que su vale la pena; espero a que termine de decirme hasta de lo que me voy a morir y le digo la verdad, yo simplemente llegue al departamento y fue ella quien se me lanzó, claramente vuelve a regañarme por tonto.
Al llegar al aeropuerto, intento documentar mi equipaje y esperar a que llegue el momento de abordar, aunque no me espero que ahora sea Marto quien me acusa por teléfono de lastimar a su hermana y reclamarme muchas cosas más, diciéndome que Andrea está llorando por mi culpa; me salgo de la fila de migración y corro a conseguir un auto, cuando lo he logrado, simplemente le pido que me lleve al hospital. En el lugar, subo las escaleras corriendo y con mis maletas a cuestas, ni siquiera espero a que el ascensor baje, no tengo tiempo de esperarlo.
Ingreso agitado a la habitación, para darme cuenta que, doña Juana está inmersa en un libro, mientras que los mellizos están agarrados de los cabellos, literalmente.
- No intentes acercarte, no ponen atención a nada- me dice la señora sin siquiera verme- llevan al menos una hora peleando, Martín le reclama y Andrea le devuelve las palabras.
- Como es que esta tan tranquila?- le digo respirando hondo- vengo llegando y ya me hartaron.
- Estuve 21 años esperando esto, así que ahora pretendo disfrutar- me ve risueña, aunque me pide que me acerque para hablarme al oído- sin embargo, eso no quita que también quiera colocarles cinta en la boca, a ver si se callan.
Percibo por unos minutos más su pelea, Andrea está sentada con los brazos cruzados y Bachi le hace ademanes mientras le explica algo, aunque su hermana se lo reclama con más argumentos que no comprendo; masajeo mi sien y cansado de reclamos, les grito para que hagan caso.
- YA ESTUVO BUENO- me planto serio junto a la cama- PARECEN NIÑOS CHIQUITOS.
- Pero no nos grites, que lloramos- como si fuese la misma persona, hacen un puchero.
- Pueden explicarle a su mamá y de paso a mi, que paso?- mi rostro no cambia- porque parece que se quieren ahorcar?
- Estoy intentando defenderte, no tuvo que hablarte como lo hizo- me contesta ella- pero el tema cambio hace como 45 minutos, ahora simplemente le llevo la contraria.
- No estas hablando en serio?- asiente riendo- pensé que estarías enojada conmigo, Marto me dijo que estabas llorando.
- Lo hice- responde tranquila- simplemente que luego de la llamada, mi hermanito me explico y luego subí una foto para intentar contrarrestar lo que paso, pero creo que no funciona, tu fandom esta como loco con la foto.
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Mi otro yo- Morat
FanfictionUna tragedia en la vida de los Vargas, un par de infidelidades y varias peleas por parte de los protagonistas, traerán capítulos llenos de nostalgia, risas y hasta enojos. Te invito a leerla y disfrutar de la historia detrás de este nuevo Fanfic.
