18 de junio, 2021.
SOFÍA MICHELLE (Andrea)
Cuando regresamos al hotel luego del camposanto, me sentía vacía, sin ganas de nada y mucho menos comer como ellos quieren, visitar la lápida de mi hermano fue liberador, pero también un dolor que nunca antes había experimentado, comprobar que efectivamente su cuerpo dormido se encuentra bajo tierra, junto al de su esposa, es espantoso y hace que mi corazón pierda un cachito de si, que lo entierre junto con ellos dos.
Caemos rendidos luego de platicas por parte de ellos y silencio de mi parte, dejo que la paz que me trasmite Martin y Villa, me dirija al sueño más profundo; aunque no espero que en lugar de ver imágenes bonitas o una oscuridad profunda, sea él quien irrumpa en mi inconsciente, quien le grite a mi cabeza que no soy nadie, que luego de desgraciarme la vida no queda nada bueno de mí y mostrarme no solo aquel momento que al menos en mi cabeza, había sido borrado, sino también imágenes de mi madre en un ataúd, siendo llevada al mismo camposanto que visité.
Despierto temblando por el ataque de pánico, así que sin querer despertar a nadie, ingreso al baño y me meto bajo el agua, intento drenar todo lo que vi con la ducha, para luego simplemente tomar mi maleta, acomodarla y escribir una especie de despedida; con todo listo, bajo hasta recepción, pagó mi habitación y tomo un taxi hasta el aeropuerto, luego de la muerte de Esteban, Dánae me devolvió mis documentos, por lo que los uso para viajar a Austin.
Llegando a mi destino, busco con precaución el hospital en donde Ale está y le solicito al taxi del aeropuerto, que me dirija a allí; en la recepción pregunto por la habitación de mi madre y brindo el parentesco qué tengo con ella, así me dejan ir sin tantas preguntas.
Ingreso a la habitación encontrándome con mi tía Celeste, se ve igual de demacrada qué su hija y con una cara de preocupación demasiado evidente; al lado de ella, puedo reconocer una chaqueta qué conozco bien, es la de Diego.
- Tía- le digo sin nada más que brindarle- gracias.
- Porque?- me ve seria- por cuidar de tu madre, mientras tu estas de libertina fingiendo tu muerte ? O por encargarme de la hermana que amo?
- Qué?- me sorprendo por sus palabras- yo no...
- No me vengas con excusas tontas, Andrea- menciona agotada- leí cada cosa que salió en las páginas de chismes, eres un malagradecida y mentirosa, tu hermano debe estar revolcándose en su tumba al verte, él fue ejemplar y tu... tú solo la vergüenza de nuestra familia.
- Me dejarías hablar?- le respondo intentando no explotar contra ella- como te atreves a hablarme así?, tú nunca viniste a casa, no te interesaba nada de lo que a mi madre o a nosotros, nos sucediera, no viviste el infierno que nosotros pasamos con tu cuñado, no estuviste allí cuando supe que Esteban me habían secuestrado, cuando me obligó a fingir mi muerte para que no le hiciera daño a mis amigos o a su familia, aunque no valió de nada.
- No digas mentiras, Esteban fue un hombre ejemplar- me grita en susurro- yo misma hable con la trabajadora social, ellos te adoptaron legalmente y nunca serían capaces de hacer esa atrocidad qué dices- me toma del brazo- deja de intentar culpar a tu padre, él no tiene la culpa de las mañas que debes hacer heredado de tu familia biológica, mucho menos obligarte a nada.
- Viste el acta de adopción?- le pregunto al borde de mi cordura- tuviste en tus manos un documento que lo certificará? O solo te dieron cartas como hacian con el colegio?- me acerco peligrosamente- no, nunca pudieron darte nada, simplemente porque no existía, porque a mis 2 años me separaron injustamente de mi familia, rompieron mi hogar para salvar el suyo, a mis 15 años me desgracio la vida y luego me chantajeo porque según él, yo era suya.
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Mi otro yo- Morat
FanfictionUna tragedia en la vida de los Vargas, un par de infidelidades y varias peleas por parte de los protagonistas, traerán capítulos llenos de nostalgia, risas y hasta enojos. Te invito a leerla y disfrutar de la historia detrás de este nuevo Fanfic.
