2 de setiembre, 2021
SOFÍA MICHELLE
Desde que llegué a Medellín, me la he pasado encerrada en mi habitación, componiendo algunas cosas que vienen a mi cabeza o jugando con mi hermanito, cuidando de él en lo que puedo, no podría soportar que algo malo le suceda, Juan Pablo es esa conexión que no tuve con Simón y Martín, es como el regalo que la vida me dio por todo lo que sucedió; aunque tampoco es que me la vivo dentro de la casa de mi papá, dos veces por semana voy con Emiliano, mi psicólogo.
Emiliano... es un hombre de aproximadamente 30 años con unos ojos que te trasmiten confianza y tranquilidad, las sesiones no se sienten como obligación, es simplemente como si le contaras a tu amigo lo que pasa por tu mente, la verdad me ha ayudado mucho a abrirme emocionalmente; con él las cosas no fueron a la ligera, ha respetado mis momentos de diálogo, sabe de mi familia adoptiva, de mi historia de fantasía con la biológica y hasta he hablado un poco sobre Villamil, aunque sea solo el cuanto lo extraño.
Bajo las escaleras y camino hacia la cocina, quiero conseguir algo de desayunar antes de irme a mi sesión de hoy; cuando entro, encuentro a Victoria que es la esposa de mi papá y que es muy buena conmigo, con la cara llena de harina, al igual que a Juan Pablo.
- Buenos días, hermanita- me saluda mi hermano desde uno de los taburetes de la barra- estoy aprendiendo a hacer galletas de chocolate para ti, aunque todavía no salen del horno.
- Gracias peque- le dedico una sonrisa pequeña- es muy lindo de tu parte.
- Es que no quiero verte triste- se baja de donde esta y corre a abrazarme, llenándome de harina- les conté a nuestros hermanos que pasas mucho tiempo encerrada, que casi no sonríes a carcajadas y me pidieron que te cuidará, así que quiero hacerlo... porque estás triste?
- Pablo, por favor- lo regaña su mamá- en primera, mira como has dejado a tu hermana y en segunda, lo que suceda, no es de tu incumbencia, jovencito.
- Vicky, no importa- me limpio la ropa y de paso una lágrima traicionera- aún eres muy pequeño para entenderme, pero yo no viví con papá o con los chicos, a quien vi como mi padre era alguien malo, hizo que llorará mucho y eso aún me afecta.
- Pero ahora nos tienes a nosotros- acomoda un mechón de mi cabello- me tienes a mí, yo voy a ser tu caballero de noble armadura y voy a cuidarte de todos, no volverás a llorar nunca más, porque te quiero mucho.
Sin poder evitarlo, lo abrazo contra mi y lloro sobre su cabeza, escuchar a un niño de 8 años decirme que me va a cuidar, que me quiere y que de alguna forma, ya no estoy sola, es simplemente el mejor regalo que me han dado; a pesar de que amé a Sebastián con todo mi corazón, no recuerdo una muestra de amor cuando éramos niños, solo hay peleas por juguetes o discusiones por quien era el favorito de papá... quizás un abrazo en algún momento de tormenta, pero nada más.
- Te quiero tanto, hermanito- dejo un beso sobre su cabello- así como sé que tengo mi caballero valiente, te prometo cuidarte por el resto de mi vida- y como si fuera el rayo de luz que le faltaba a mi vida, por primera vez en meses, dejo que una sonrisa sincera se plante en mi rostro.
Desayuno en compañía de Juan Pablo y Victoria, saboreo las exquisitas galletas en forma de dinosaurio, bebo leche con chocolate preparada por mi hermano y atesoro ese momento, dejo que mi corazón comience a sanar, tal como Emiliano me dijo.
Con mi bolsa en mano y avisándole a papá que ya debo irme, espero a que Juan Ignacio encienda el auto para poder colocarnos en camino hacia el consultorio; al llegar, me anuncio con su secretaria y espero a que termine con otro paciente, hasta que es mi turno.
ESTÁS LEYENDO
Mi otro yo- Morat
FanfictionUna tragedia en la vida de los Vargas, un par de infidelidades y varias peleas por parte de los protagonistas, traerán capítulos llenos de nostalgia, risas y hasta enojos. Te invito a leerla y disfrutar de la historia detrás de este nuevo Fanfic.
