EXTRA

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"Lo que piensas, lo serás. Lo que sientas, lo atraerás, lo que imagines, lo crearás."

4 de Agosto, 2024.

SOFÍA MICHELLE

Me levanto lo más temprano posible, estoy como loca por toda la casa de mi madre, con mis zapatos de novia en una mano, el cepillo de pelo en la otra y mi celular en el oído, coordinando lo último que falta para este día tan importante: mi boda con Juan Pablo.

Tengo a mi madre igual o peor que yo, persiguiéndome por cada lugar que piso, mientras que Marcelo se ríe desde las escaleras en donde está sentado, al parecer le divierte ver a su mamá casi arrancándose los pelos, porque las rosas que enviaron a la hacienda que alguna vez fue de la familia de Alejandro, son amarillas, en lugar de rojas, como había especificado desde que comenzamos a planificar todo y Susana le esta ayudando a la wedding planner a conseguirlas en todas las floristerías de Bogotá.

- Sofía Vargas Morales, ya detente- me grita mi madre- mi amor, al menos ve a desayunar en paz, sabes que no es bueno para tu salud que estes así de estresada, mucho menos el día en que te casas.

- Mamá, es que no puedo creer que esto suceda el mero día- se me sale mi parte mexicana por el coraje- no pudo ser hace unas semanas, no, tenía que ocurrir a unas horas de mi boda.

- Lo entiendo perfectamente, pero siéntate ahora a desayunar- me quita el teléfono y me dirige a la cocina- más que nunca debes comer bien- se dirige a Marcelo- tu también cariño, deja de reírte de tu madre histérica y ayúdame a poner la mesa, anda.

- Tu crees que cuando mi papá vea a mi mamá, va a emocionarse?- escucho como le pregunta a su abuela- yo lo estoy.

- Yo digo que sí, Villa va a emocionarse mucho con el regalo de bodas que le tiene tu mamá- me ve por encima de la barra de la cocina- es uno muy especial y lleno de un amor inigualable.

Sirvo un poco de fruta, panqueques y huevo en un plato, acompañado de mi infaltable jugo de naranja, mientras que en otro solo coloco Panqueques con miel y frutas para Marcelo, ya que odia el olor del huevo y por ende, su sabor; camino con la bandeja hasta el comedor, le entrego su desayuno y yo me siento al lado, devorando literalmente todo.

Lavados los dientes, dejo que la maquillista y estilista, hagan lo que deseen conmigo, desentendiéndome de todo al asegurarme que cada cosa está como debe estarlo; con mi peinado y maquillaje realizado, coloco mi vestido de novia a la medida (ajustado recientemente), los zapatos y tomo el buque que está sobre la cama, bajando las escaleras con cuidado de no caerme, teniendo la ayuda de un lindo caballerito de traje azul.

Lavados los dientes, dejo que la maquillista y estilista, hagan lo que deseen conmigo, desentendiéndome de todo al asegurarme que cada cosa está como debe estarlo; con mi peinado y maquillaje realizado, coloco mi vestido de novia a la medida (ajus...

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Mi otro yo- Morat Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora