XXVI.

53 3 15
                                        

27 DE MAYO, 2021

ANDREA

Siento una presión en mi pecho, un cansancio excesivo y demasiado sueño, no tengo idea donde estoy ni mucho menos la hora, estoy confundida; lo último que recuerdo es ver a mi familia, sentir los mimos de mi madre y cerrar los ojos, después de esto, todo es borroso.

Volteo hacia los lados, aunque me pesen los ojos, necesito saber que sucede: estoy sola en la habitación, con una máquina escandalosa que monitorea mis signos vitales y un parche en mi pecho, algo que me hace cerrar los ojos cuando lo presionó; tengo pequeños flashbacks, recuerdo a Juan Pablo llorando mientras me explica que tengo menos de 48 horas para recibir un corazón, después de eso será tarde, y por supuesto, viene a mi memoria el beso que le di para calmarlo, por lo que me pongo roja de la vergüenza, como se me ocurrió hacer eso... Aunque si me gustó.

Escucho como se abre la puerta y hace ingreso una figura en la oscuridad, debe ser bastante tarde, como para que no exista una gota de luz dentro de la habitación; sigo sus pasos, deja una chaqueta sobre un mueble y se sienta en el sillón que está frente a la cama, se tapa con una manta y cierra los ojos, ni siquiera sé ha dado cuenta de que yo estoy despierta. Con la energía que me queda, me siento con cuidado y tomo la almohada entre mis manos, verifico qué no me lleve la intravenosa en el camino y la lanzó hacia la persona del sillón, quien pienso es Villa, aunque es más bajo de lo que recuerdo, sin embargo, eso no evita que termine asustándolo en el camino.

- ¿Qué sucede?- levanta la visión- oh, ya despertaste.

- Creo que si- sonrió en grande- hola señora, perdón por asustarla.

- Afortunadamente estoy bien del corazón, cariño- camina hacia mí con el objeto que le lance en las manos- ¿Como te sientes?

- Como si un camión me hubiese atropellado- coloca la almohada en su lugar- no recuerdo mucho lo que pasó luego de tus caricias.

- Tuviste una recaída y tuvieron que intervenirte de emergencia- me explica mientras ordena mi cabello- afortunadamente había un corazón compatible para ti.

- ¿Quiere decir que...?- me quedo procesando lo que me dice.

- Tienes un nuevo corazón, listo para dejarse amar- sonríe para mi- si tú nos dejas, claramente.

- Es una nueva oportunidad de vida, claro que acepto- la veo a los ojos, pero no puedo sostenerle la mirada- pero... yo estoy rota, me dejaron el alma destruida con todo lo que paso... Ustedes no merecen lidiar con una persona con tantos traumas.

- Soy tu mamá, te tuve 8 meses en mi vientre junto con Martín, no me importa si tienes traumas o no, buscaré ayudarte a ser feliz, aunque tenga que dejar mi vida en ello -me abraza con cuidado- lloré día y noche durante años, pensé que estabas muerta y la vida te devolvió a mis brazos, mi pequeña- se separa de mí, sin antes dejar un beso en mi frente- no voy a descansar hasta que toda tú, esté en paz contigo misma... además soy psicóloga, quizás no podré ayudarte porque ya eres una adulta, pero como tu mamá, procuraré que la niña que está dentro de ti, vuelva a ser feliz.

No me interesa si me duele el pecho o no, si me arranco las intravenosa en el camino o si en unos minutos pudiera morir, solo quiero hacer una cosa y es lo que hago, me lanzó a los brazos de doña Juana, dejo que me cuide como todos estos años no pudo y por primera vez en mi vida, me repito que ya no debo tener miedo, estoy en los brazos de mi mamá, estoy a salvo.

- Gracias por amarme cuando no sabías que estaba viva- hundo mi cara en su cuello- por no darte por vencida y esperarme con los brazos abiertos, gracias por estar aquí... mamá.

Mi otro yo- Morat Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora