Toqué el timbre y esperé a que la genérica melodía sonara para después identificarme y que Lauren me abriera la puerta de su casa, que como era de esperarse, parecía sacada de una revista.
En la entrada había un jardín lleno de césped que siempre parecía estar recién podado, y unas pequeñas flores adornaban unos que otros espacios. Al entrar a la casa, había un recibidor con un estilo minimalista, solo con un par de fotos colgadas en la pared y un perchero. La sala estaba del lado izquierdo, decorada con un estilo loft que la hacía sentir acogedora. La cocina estaba del otro lado de la casa, con grandes encimeras de mármol negro y muebles de color blanco, que combinaban con el pequeño comedor que estaba a un lado de esta.. En el patio trasero había una piscina con un pequeño jacuzzi en un extremo y una cascada que casi parecía real. El segundo piso de la casa era otra historia. Tenía cuatro habitaciones, pero en cada una podían caber hasta cinco personas cómodamente. La habitación de Lauren se encontraba al final del pasillo, y era la única con vista a la playa.
— Buenas tardes señorita Cabello, es un placer contar con su presencia en mi humilde hogar— me saludó Lauren, con una sonrisa burlona. Rodé los ojos.
— ¿Por qué estas tan feliz?— Pregunté, notando que no solo estaba alegre porque me estaba haciendo una broma. Algo más la tenía de muy buen humor y yo podía notarlo por la ropa cómoda que llevaba y como sus movimientos parecían ser tan relajados.
— Es el primer día completamente libre que tengo en... ¿un año?— Respondió, con el mismo tono alegre.
Sonreí. Me gustaba ver a Lauren feliz.
— Está bien, ¿entonces que quieres hacer?
— Estaba pensando en que podíamos cocinar algo y después hacer un maratón de películas, ¿suena bien?
A simple vista, no era el plan mas divertido y único, pero para mi era tan extravagante como dejar todo a un lado y decidir tomar un avión a algún destino al azar. Todo lo que necesitaba era la compañía de Lauren para que cualquier plan sonara bien.
— Me parece perfecto. ¿Qué quieres comer?
— Pasta.
Lauren sonrió como un niño en navidad y supe de inmediato lo que eso significaba. Ella quería hacer la pasta desde cero e iba a disfrutar cada momento de ello.
Comenzó a buscar los ingredientes que íbamos a necesitar y los fue poniendo uno a uno sobre la isla de la cocina, diciéndome cada cosa que le faltaba para que no se le olvidara ninguna. Cuando terminó de sacar las cosas, se quedó parada en medio de la cocina pensando.
— ¿Qué falta?— Pregunté, sabiendo que estaba tratando de recordar que se le había pasado.
— No hay tomates.
— Podemos ir a comprarlos— propuse. Ella hizo una mueca de disgusto—. Sabes que no tengo problema en ir.
— ¿Me vas a dejar pagarlos? — Rodé los ojos y negué con la cabeza.
— Son tomates, Lauren, no una mansión— hablé de nuevo antes de que dijera algo—. Y aunque fuese una mansión, tampoco dejaría que pagaras por mí.
— Eres tan terca.
Tomamos las llaves del auto y Lauren condujo hasta un supermercado cercano. Ella se quedó en el auto mientras yo escogía los tomates y otras cosas que se me habían ido antojando mientras los buscaba.
ESTÁS LEYENDO
made up; camren
RomancePara Lauren Jauregui, las palabras y promesas se habían vuelto vacías. Toda su vida había estado rodeada de personas falsas que se le acercaban solo por su fama. En este punto no confiaba ni en su propia sombra, pero sin darse cuenta deja entrar a a...
