Capitulo 14

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Me había adaptado a la rutina de la universidad sin ningún inconveniente. Compartir el dormitorio con Dinah hacia más fácil todo, y la carrera me encantaba. El verano le cedió su paso al otoño, y este hizo lo mismo con el invierno. No había capas de nieve cubriendo a Miami, pero las temperaturas bajaban algunos grados y aunque no podías verlo, simplemente podías sentirlo en el ambiente.

Las vacaciones de invierno estaban por comenzar, y Dinah y yo ya habíamos planeado varias actividades para hacer antes de que el año terminara.

«No te enamores de otra actriz de Hollywood» me había dicho ella en broma, porque en el verano apenas y habíamos pasado tiempo juntas porque yo pasaba la mayor parte de este con Lauren.

Ah, los buenos tiempos cuando todo parecía un cuento de hadas dentro de una burbuja que parecía irrompible. Pero lo cierto es que la realidad siempre reclamaba tu atención, y como la había ignorado, ella había roto la burbuja y me había sacado a patadas de ella.

Lauren y nuestra pequeña burbuja era todo en lo que podía pensar cada día desde que habíamos vuelto a la universidad. No había momento en que no pensara en que estaría haciendo mi actriz favorita, y aunque siempre la veía en la televisión porque la entrevistaban bastante seguido, no era lo mismo.

Ella era bastante abierta en las entrevistas, pero al menos yo— que la conocía bastante bien— podía darme cuenta de lo diferente que era con las personas en las que confiaba. Claro está que yo ya no era parte de esas personas.

Sabía que había traicionado su confianza desde que no aclaré todo en un principio, cuando pude hacerlo. Me había concentrado tanto en crear una vida perfecta donde todos mis sueños se hacían realidad que no me había percatado de que los finales felices son solo historias que aun no están terminadas, y que necesitan pasar por cientos de cosas antes de llegar al verdadero final, que no siempre es feliz.

En mi caso, yo había terminado con el corazón roto y una mejor amiga que ya no soportaba escucharme llorar todas las noches— y aunque nunca me lo decía, yo lo sabía.

*

Jugaba con la pequeña tarjeta de presentación en mis manos y repasaba el contorno de las letras impresas en dorado con la yema de mis dedos.

— ¿Qué es eso?— me preguntó Dinah, que venía con un montón de libros en las manos.

— La tarjeta de un productor— me levanté a ayudarla con los libros, y los dejamos en el escritorio de madera que había en la habitación.

— ¿Cómo la conseguiste?

— La vez aquella cuando fui a cantar karaoke con Lauren, un tipo se nos acercó y nos ofreció un contrato a ambas, Lauren le dijo que yo ya tenía un contrato pero de todas maneras nos dio su tarjeta— Dinah asentía mientras sonreía.

— Jesús, Mila, ¿estás pensando hacer lo que yo creo? — me preguntó emocionada.

— Sabes que siempre fue mi sueño y todo esto que pasó con Lauren me hizo darme cuenta de que oportunidades como estas no llegan siempre— suspiré, mirando ahora a mi teléfono, esperando que mágicamente el nombre de Lauren apareciera llamando. Pero eso no iba a pasar. Le había mandado mensajes todos los días por casi tres meses, la llamaba al menos cuatro veces al día y dejaba correos de voz; pero ella nunca respondía. — ¿Sabes lo difícil que es hoy en día encontrar a un productor que quiera, al menos, escucharte? Ahora imagina firmar contigo. Es como un sueño.

— ¿Lo estás haciendo por ti o por Lauren?

— Lo hago porque quiero probarme a mi misma que todo el daño que le hice a Lauren, valió la pena, por muy cruel que eso suene. Quiero probarme que ese cuento de hadas que yo creé, puede existir si me lo propongo. Quiero algún día poder ver de nuevo a Lauren y decirle 'Hey, ahora puedes comprar mi música, y si, es real'. Sé que eso suena como si lo estuviese haciendo por ella, pero lo hago por mi.

made up; camrenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora