15. Oh Kilian.

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No sé cuánto tiempo ha pasado, y la verdad es que ese no es mi mayor problema esa noche. Drac no me ha dicho absolutamente nada para bajarme del auto, pero sé que está lo suficientemente confundido como para regalarme miradas extrañas.

O quizás solo quiere estrangularme por haberle empapado su auto.

Después de que me recogió bajo esa tormenta me trajo a casa, pero no he tenido el valor para bajarme. No cuando quiero preguntarle, quiero gritarle o decirle algo, lo que sea, pero nada sale de mi boca.

No sé porque no tengo el maldito valor para hablar.

Kilian no sale de mi cabeza, cada palabra y el escozor en mi pecho no disminuye en lo absoluto.

—¿Estas bien? —la voz de Drac suena ronca y tranquila. Puedo sentir su mirada, pero ni siquiera me molesto en verlo de regreso.

La realidad es que mi secreto creí tenerlo enterrado bajo tierra en Liverpool, quería iniciar de cero lejos de todo, lejos de todas esas miradas curiosas, lejos de la sobreprotección de mis padres, lejos de esa familia...

Cuando tenía quince años conocí a un hombre, el cual fue muy amable conmigo, carismático y siempre me hacia reír. Era lindo conmigo y atento, lo conocí en la preparatoria, él era el encargado de la biblioteca. Era nuevo en la ciudad.

Yo me la pasaba encerrada en ese lugar estudiando, y compartía casi todas mis tardes con él. Él me juraba ser alguien soltero, así que la diferencia de edades jamás me importo, aunque siempre fue algo demasiado relevante, más porque él tenía treinta y cinco años en ese entonces, duplicándome la edad.

—Alice. —Drac insistió. — No es por presionarte, pero...

Lo interrumpí.

—¿Por qué...? —mi voz se quebró y me odie por eso, no quería llorar nuevamente. Mucho menos con otro Douglas sin corazón.

—Bueno porque estas actuando extraño. —dijo con obviedad. El coraje dentro de mi pecho solo incremento.

—Kilian me lo dijo. —Por primera vez voltee a verlo, sabía que mi rostro estaba desencajado, y mi aspecto estaba lejos de ser algo decente, pero ese era el menor de mis problemas.

El rodo los ojos con cierto fastidio.

—¿Ahora que dijo ese imbécil?

—Tú lo sabias...—dije apenas en un susurro, y nuevamente mi voz se quebró.

Me trague mis palabras gracias al nudo que se formó en mi garganta, no quería llorar, no de nuevo.

El entendimiento pareció llegar a Drac, su boca se abrió para decir algo, pero pareció arrepentirse, sus ojos se mantenían firmes sobre mí y tenían un brillo extraño.

—¿Quién les dio el maldito derecho? —sisé. —¿Quién se creen para hacer eso con las personas?

La realidad es que el apellido Douglas siempre ha sido prestigiado, ha tenido poder por el simple hecho de mencionarlo. La familia Douglas no solo consiste de los trillizos y su hermana, ellos tienen otros 3 hermanos.

Es bien sabido que siempre han podido hacer lo que se les da la regalada gana y no habría consecuencias por ello, al menos no unas severas.

Los trillizos —exceptuando a Elián la mayoría de las veces— siempre han hecho y deshecho a su gusto, saben que tienen poder y tratan a todos como marionetas.

—Yo no te investigue. —soltó después de varios segundos de silencio. Sonaba tranquilo, pero había un filo de algo tenso en su voz. — Fue Kilian, y él me lo dijo.

Los hermanos DouglasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora