18. Sí. La elegiría a ella.

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"Alice"

Una vocecilla hacía eco dentro de mi mente, se repetía una y otra vez mi nombre en una voz bastante familiar.

La bruma de mi sueño poco a poco se iba y de pronto, la sensación de incomodidad en mi cuello no se hizo esperar mucho.

Mis ojos comenzaron a abrirse y el familiar rostro de los hermanos, estaba justo frente a mi hablándome.

Los ojos grises frente a mí me miraban fijamente, el aire divertido teñía sus facciones y esa sonrisa estúpida ladeada típica de él bailaba en sus labios. Vestía justo como anoche, un short deportivo negro y sin camisa. Su cabello estaba revuelto.

—Alice. —me movió ligeramente el brazo terminando de despertarme. Los ojos me pesaban y rápidamente los limpie con el dorso de mi mano.

Poco a poco las piezas iban encajando perfectamente en mi mente y los vagos recuerdos de la noche anterior llegaron a mí. Lo último que recuerdo es a Drac haciendo un bowl de palomitas durante la madrugada, después de eso todo es un borrón en mi mente.

Mi vista cae a la manta que esta sobre mi cubriendo de mi cadera hacia abajo.

—Levántate, tenemos que salir. —la voz de Kilian sonaba más cercana esta vez. Lo mire por unos segundos confundida. — Después te lo explico.

Mire a mi alrededor y note a Drac, el cual estaba tumbado justo en el sofá de al lado, estaba boca abajo, con su brazo por debajo de su cabeza y sus ojos cerrados. Sus labios estaban ligeramente entreabiertos y parecía profundamente dormido.

Me tomo unos instantes espabilarme, pero finalmente lo hice y me puse de pie.

—Necesito tomar una ducha. —hable rápidamente, mi voz sonaba ronca por el sueño. Kilian asintió.

—El baño esta al fondo. —apunto hacia el pasillo. — Hay toallas limpias en el gabinete de arriba. Puedes tomar ropa limpia de mi armario su gustas, y hay cepillos de dientes nuevos también ahí.

Algo cálido se asentó en mi pecho ante su extraña gentileza.

No era normal tener a Kilian siendo así, pero la verdad es que este lado de él me agradaba muchísimo mas que el otro.

Pasaron alrededor de veinte minutos para cuando ya estaba dentro de la ducha caliente, mi cuerpo ya estaba limpio y envuelto en una toalla oscura. Mi cabello caía húmedo por mis hombros y las gotas golpeaban mis pies.

Escupí el agua por el lavamanos después de lavarme los dientes y coloqué el cepillo de dientes junto con el de ellos. No me sorprendió en lo absoluto notar que los cepillos eran de los mismos colores que los diferencian a ellos, negro, azul y rojo.

El que tome era color blanco, por lo cual sería fácil de diferenciar.

Abrí la puerta y asomé mi cabeza solo para cerciorarme que no había nadie afuera que pudiera verme. Todo estaba despejado.

A paso cuidadoso camine hasta la habitación de Kilian, donde se encontraba mi ropa. Usaría el mismo pantalón que había usado ayer, y le robaría alguna sudadera que encontrara en su armario.

Se escuchaban voces en la sala, por lo cual me indicaba que los hermanos se encontraban ahí.

Entre de inmediato a la habitación correcta y el frio no se hizo de esperar, pude notar las cortinas del balcón moverse gracias al viento. Seguramente Kilian lo dejo abierto.

No le tome mucha importancia y rebusque entre mis cosas el pantalón de mezclilla que vestía ayer, abrí su armario y tome una sudadera simple color rojo con un estampado de lo que parece un equipo de béisbol en el centro.

Los hermanos DouglasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora