Han pasado cien años, y aún los recuerdos me atormentan. Desde el día en que conocí a Travis, no puedo dejar de pensar en cómo lo vi tan espontáneo, tan lleno de vida, en un millón de posibilidades que se abrían ante nosotros. Su risa, su manera de ser... todo fue tan repentino. Había en él una extraña sensación de apego, algo que jamás había sentido por nadie.
Los recuerdos se desvanecen y regresan, fragmentados, a momentos de los que me arrepiento profundamente. Recuerdo lo demencial que era no vernos todo el tiempo, incluso antes de mi fatídica decisión. Aún así, lo que teníamos era especial. Juré no quedarme atrapada en el miasma de los recuerdos, porque perder tu atención es una tormenta en mi ser.
Esos recuerdos, grabados en cada latido de mi corazón, no me dejan olvidarte, aunque ya no estés aquí.
Todo comenzó cuando te vi hace milenios. No buscaba nada, solo contaba con la alegría y la voluntad que me mantenían en pie. Mis pasatiempos no eran solo observar, sino admirar profundamente la forma en que se hacen las cosas, como el acto de valentía de un ser humano al crear música frente a todos. Travis, aunque nunca te llamaste así, tenías un nombre que aún prefiero.
Era un martes, veloz como el viento, cuando me encontré contigo de manera abrupta. Con una risa juguetona, me ayudaste a recoger mis cosas. Aquel instante, que merecía ser más trascendental, pasó tan rápido que ni siquiera tuve tiempo de agradecerte, pues el tiempo parecía estar en mi contra.
Te busqué después, pero nunca te encontré. Acepté que no volvería a verte, excepto un día en el que se volvió aquellos lugares que compartiríamos después, donde solo las risas silenciosas nos acompañaban. Un día soleado, en una plaza, entre galerías y museos, nos reencontramos. Nos divertimos tanto en el mundo humano que, por un momento, olvidamos quiénes éramos en realidad. Y algo en mí quedó allí, en ese lugar donde dejé una parte de mi corazón.
Después de eso, nuestras vidas se entrelazaron. Fuiste mi cómplice, y cada encuentro era una nueva aventura, un guion excéntrico que escribíamos juntos. Podía verlo todo, hacerlo todo, a través de ti. Pero no todo fue perfecto. Hubo momentos en los que el tiempo parecía ralentizarse, en los que nos reconectábamos tras distancias y discusiones. Las noches pasaban entre risas, y las mañanas llegaban con promesas de más. No olvido ninguno de esos días, meses, años... milenios.
Y un día, simplemente me fui. Dejé todo atrás, olvidé lo que habíamos construido y me sumergí en una emoción pasajera. Estábamos tan abrumados, tan perdidos en nuestras propias vidas, que la discusión que nos separó hizo inevitable el distanciamiento. Seguimos en contacto un tiempo, pero poco a poco nos fuimos olvidando, avanzando cada uno por su lado.
Esa desconexión me empujó, de manera abrupta, a emociones que no eran coherentes con mi razón ni justas para lo nuestro. Fue algo tan fugaz y momentáneo que no percibí el daño que causaría después. Intenté olvidarte, buscándote en alguien más, pues en ese momento sentía una aceptación que no encontraba en nuestro propio espacio.
Aquel día, cuando ya no éramos los mismos, la soledad me envolvió por completo. Mi mayor error fue buscar refugio en otros brazos, pensando que allí encontraría el consuelo que tanto necesitaba. Corrí una y otra vez, y cuando por fin me detuve, ya era demasiado tarde. Las decisiones estaban hechas.
Cuando lo supiste, me miraste con una sonrisa que intentaba disfrazar el dolor y dijiste: "Tranquila, yo entiendo". Pero pude ver cómo algo dentro de ti se quebraba.
Ahora, en este presente, te observo de lejos. Hablamos después de siglos, rememoramos lo que ocurrió tan rápido. Soy feliz en mi vida, pero mi subconsciente aún te guarda un lugar. Aunque mi cuerpo se encuentra en otra parte del universo, mi ser, la parte de mí que fue creada para ti, te sigue, te observa. Son los fragmentos de mí que aún te pertenecen, aunque ya no puedas ver a la verdadera yo. Sé que hay algo en mí que siempre será tuyo, porque siempre fuiste parte de mí.
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Un Corto
RandomTravis se encuentra atrapado en un profundo dilema interior: superar el recuerdo de Estrella, una figura que marcó su vida incluso años después de su separación. Aunque el tiempo ha pasado, las emociones no han cicatrizado. Esta historia es el recor...
