De Estrella(D) para Travis
Acontecimientos de hace milenios
Una de las tantas cartas que nunca te envié, que no pude entregarte ni explicarte. No quiero que te sientas mal, pero aún te escribo, aunque estas palabras nunca lleguen a ti. De las mil doscientas cartas que he escrito, solo ninguna ha sido destinadas a ser leídas: una como inicio, y la otra, para darle cierre a todo.
Es una canción escrita para un solo oyente. No puedo dejar de verte ni de pensarte. Me siento dividida, y no entiendo por qué no reconoces todo lo que vivimos juntos. Tu desinterés me duele; no comprendo nada. Aun así, te sigo, con la templanza oscura como el azabache y la firmeza de la tierra en invierno. No quiero perder lo único que estaba buscando. Sigo sintiendo mi conciencia dividida, como si una parte de mí quisiera avanzar y esta se aferrara a ti con desesperación.
Escribo para aliviar la convicción que llevo dentro, para no avergonzarme de lo que siento. No puedo soltarte porque no siento que haya un cierre para nosotros. No sé qué hacer. ¿Debo esforzarme más? ¿Debo quedarme contigo sin más? Te veo, y en tus ojos leo un libro abierto, escrito solo para mí. Puedo entenderte, Travis, pero no quiero ser esclava de una obsesión. Necesito resolver esto. ¿Por qué este sentimiento es tan fuerte que solo te miro a ti?
A veces creo que fui programada para amarte, que mi locura comienza después de pronunciar tu nombre. Hay momentos en los que desearía desprenderme de estos recuerdos, pero no lo haría, porque forman parte de mí. Travis, en la velada del milenio pude ver la carga que llevas, el dolor que te consume lentamente. Estás al límite, y cada emoción brusca desborda tu ser. Me nace estar contigo, apoyarte, pero me duele que no me correspondas. Me siento como una extensión de ti, existiendo solo a través de tu reflejo.
Investigando mis propios sueños, descubrí una vida, una familia que me llena de plenitud. Me veo feliz... pero como una niña que, en medio de esa felicidad, busca tu rostro para confirmar tu presencia. Y no estás. Es otro el que ocupa ese lugar.
No quiero un final sin ti. Quisiera que pudieras leer mi mente y comprender cuánto te pienso, cuánto me desahogo en estas cartas. Te observo, te sigo incluso en los rincones más profundos donde tu alma errante deambula sin rumbo. Veo en ti capítulos perdidos, fragmentos de tu vida que jamás podré recuperar. Y la desesperanza me invade.
Pero debo seguir adelante.
Los días en este planeta me han hecho reflexionar. En mis tardes, con lo basto de mi tiempo, fabrico cosas: una bomba capaz de erradicar un planeta entero, forjo dagas con la luz de estrellas jóvenes. Aprendí fotografía, y me he vuelto buena en ello. A veces te tomo fotos sin que lo notes. Sé que suena ridículo, pero quizás algún día entiendas que mis sentimientos son tan reales que hacen hervir mi sangre y me impulsan a querer abrazarte con fuerza, sin soltarte jamás.
Aun así, me embarga el remordimiento. Una culpa insondable me persigue, como si en algún momento de nuestras vidas yo misma hubiera intentado deshacerme de ti. No sé por qué me atormenta ese pensamiento, pero no puedo evitar investigarlo. Y de esa incertidumbre nació un miasma... diferente al tuyo. No me acecha, solo aparece cuando me permito sentir. Me hace dudar. Me da miedo. Siento que si entro en él, jamás volveré a ser la misma. Por eso no lo haré. Porque esta manera de pensar... es lo único que me queda.
Hoy terminé la bomba y la coloqué en casa, no por el miasma, sino porque alguien me acecha. Alguien de nuestra propia familia. La desconfianza crece dentro de mí. No quería convertirlo todo en cenizas, pero si tengo que huir, lo haré. Las dagas aún no están terminadas, pero estoy lista. No me gustaría quedar atrapada en medio de un complot. No sé si estas cartas alguna vez llegarán a ti, pero espero que algún día las leas.
Al día siguiente...
Travis, vuelvo a escribir. Quiero que me digas qué opinas de mis dagas. Siento que soy buena en esto... y en la escritura.
La bomba ya está colocada, pero creo que me preocupé sin razón. No ha pasado nada. Esta noche saldré a celebrar... celebrar mi amor por ti.
Ya tomé una decisión.
Voy a confesarte lo que siento.
Solo me falta reunir el valor para hacerlo. Me da risa mi propia indecisión, pero la verdad es que... me gustas demasiado.
Aun así, te veré después.
ESTÁS LEYENDO
Un Corto
De TodoTravis se encuentra atrapado en un profundo dilema interior: superar el recuerdo de Estrella, una figura que marcó su vida incluso años después de su separación. Aunque el tiempo ha pasado, las emociones no han cicatrizado. Esta historia es el recor...
