Monólogo interior de Travis – En busca de Estrella(D)
En la inmensidad del espacio, suspendido entre astros muertos y nebulosas silentes, los recuerdos siguen latiendo, aunque el tiempo los arrastre sin compasión. He vivido tantas vidas, en tantas formas... y sin embargo, sigo atrapado en las mismas memorias. Ellas no envejecen. No se desvanecen. No me sueltan. No debería sentir lástima en este vasto vacío, pero la siento. Camino —si es que puede llamarse caminar— buscando un propósito auténtico, un sentido real donde pueda guardar todo esto que llevo aquí, en el pecho: esta maraña de emociones que ya no tienen a quién dirigirse.
Aquí, en medio del espacio oscuro, nada parece ser tan urgente como flotar sin rumbo entre el silencio. Sigo... simplemente sigo. ¿Es así como debería ser? ¿Vivir sin esperar nada? ¿Sin adornos, sin mentiras? Tal vez deba ocuparme solo de lo que de verdad importa... si es que aún sé qué es eso. Ya no importo. Ninguna alma regresa por mí. No hay un horizonte por el cual pelear. Solo quedan los recuerdos. Y duelen.
Entonces, una melodía lejana se filtra en mis oídos, como un eco imposible en el vacío. No logro distinguir su origen, pero es tuya. Es nuestra. No puedo apartarme del camino... aún sigo viéndote. Pensándote. Esperando —con una estupidez que me abruma— que tal vez tu decisión haya sido un error. ¿Por qué no me elegiste? ¿Por qué te deshiciste de mí como si fuéramos algo que terminó de forma natural, cuando dentro de mí aún crecía?
Estas preguntas me devoran cuando el silencio es demasiado amplio. Cuando el universo parece conspirar para que cada rincón me recuerde a ti. Pienso más cuando me acerco a lugares que podrían llevarme a encontrarte. Pienso más cuando tengo esperanza.
Las decisiones son relámpagos; la asimilación, en cambio, es una muerte lenta, densa, como ahogarse en uno mismo. Me esfuerzo en no decir cosas que hieran... y entonces el silencio toma el control. Me paraliza. Me enmudece. ¿Sigo siendo tan inexperto, a pesar de todo lo que sé? En medio de todo este conocimiento y memoria, tú surges como una flor inesperada en primavera. Incluso cuando intento pisotearte con indiferencia, vuelves a florecer con la misma luz que me cegó la primera vez.
Y aun así, callo. Solo contemplé tu despedida: elegante, fría, casi ceremonial. Me dejó sin palabras. No supe qué decir. No hubo espacio ni tiempo para pensar una despedida adecuada. Me quedé con todo atragantado... y ahora, aquí estoy, en medio de la nada, con demasiado por decir y sin ti delante.
Tanto que hacer, y ya te fuiste. Tanto que no dije, y ahora me sobra la voz. El arrepentimiento pesa. Las palabras que no salieron, ahora revientan como una presa rota... y aún me falta buscarte. No sé cómo podré callar todo lo que no pude decirte. A ti, o a ella... tu reflejo, tu eco, tu doble. ¿Cómo le hablaré sin que sepa cuánto te amo a ti?
Este espacio, esta oscuridad, es mi única testigo. Aquí confieso todo lo que no pude entregarte: el amor inmenso que guardo aún para ti, las palabras ridículamente cursis que te habría dicho si hubieras regresado. Eres esa herida abierta, viva, imposible de sanar. Y aunque quiero seguir adelante, cada célula de mi ser insiste en volver.
LA BUSQUEDA: LA IDEA DE TARGUS
—Espera... si no podemos encontrar a Travis por medios directos...
Tal vez no debamos buscarlo a él, sino el recuerdo que ambos comparten.
El nexo más profundo entre ellos...
Romulus alzó una ceja.
—¿Estás diciendo que podemos rastrear una emoción?
Targus asintió lentamente.
—Si ella dejó un fragmento de sí misma en él... y él aún lo guarda... entonces, incluso en la distancia más imposible, incluso si sus coordenadas están fuera del espacio-tiempo convencional, ese fragmento aún emite una resonancia.
Un eco emocional.
Lo suficientemente fuerte para guiarlo.
O para que nosotros lo sigamos a él.
ESTÁS LEYENDO
Un Corto
RandomTravis se encuentra atrapado en un profundo dilema interior: superar el recuerdo de Estrella, una figura que marcó su vida incluso años después de su separación. Aunque el tiempo ha pasado, las emociones no han cicatrizado. Esta historia es el recor...
