La grieta parte final

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En los días previos, mientras recorríamos una y otra vez la misma ruta, mis pensamientos se aferraban a una cicatriz que emergía de mis recuerdos, aquellos días felices, magníficos, cuando el amor abundaba y se respiraba como el mismo aire puro.

Chica Estrella seguía sin dirigirme la palabra. En sus ojos se reflejaba un cariño que ya no existía, al menos no como al principio. Los atardeceres ya no eran cálidos, y la noche caía de repente, como si el día no quisiera despedirse. Su rostro, pálido bajo la luz de la luna, parecía robarme la necesidad de encender un fuego para alumbrarnos. A menudo, mis recuerdos volvían a mí como una tormenta, llenándome de terror y marcando mi expresión con el miedo de quien sabe que algo se ha perdido para siempre. Era como una estaca directa al corazón.

En este nuevo mundo, tan viejo y desgastado por el tiempo, mis pasos son arrastrados por la arena, y en cada uno de ellos siento la grieta que abrió nuestro punto más bajo. En cada desierto que atravieso, no te encuentro; solo me acompaña tu fantasma, acechándome como una muerte lenta e inevitable. Te extraño, pero sé que debo dejar de revivir los recuerdos. Debo dejar de buscarte en cada sombra de lo que fue.

Una nueva grieta se abre ante mí, una luz donde estás tú, Chica Estrella, esperándome para una última despedida. Mientras me aferro al último abrazo, siento las lágrimas, el calor de aquellos momentos en los que creí que no podría seguirte. Te dejo aquí todo lo que fue mi obsesión, ese amor silencioso que te quería poco a poco, hasta el punto de saberlo todo de ti. Un amor tan fuerte que incluso a mí me supera, como una espada de doble filo que acaricia la piel, pero también la hiere.

En esta grieta, lo dejo todo. En medio del abismo, me haces sentir bien por última vez. Y, aunque el beso que dejo en el aire nunca tocará tu mejilla, sé que lo llevarás en tu corazón, porque lo sabes... tú lo sabes.

El tiempo, por fin, se vuelve relevante. Nos miramos una última vez, sellando un momento eterno, un inicio, un desenlace y un final que, aunque parezca un cliché, es todo lo que queda. Ya no me quedan lágrimas por derramar, solo una felicidad en mi punto más alto.

Adiós.

Travis cruza la grieta, dejando atrás sus recuerdos, mientras sigue su camino, despidiéndose de Chica Estrella para siempre.

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