Travis nunca ha dejado de caminar por las calles, nunca ha detenido los pasos que un día marcaron el inicio de su dicha.
Después de una noche llena de sueños exitosos, puedo decir que mis ojos se sienten descansados, revelando una mirada radiante y gloriosa, con un brillo que resalta en mis pupilas.
Ojalá pudiera verte en mis sueños, aunque no lo desee; la esfera que me consume y corroe se ha agrietado, y las calles en ella también. Mis pasos son inseguros, tambaleantes. Aunque mis pies caminan, no los siento, al igual que mi corazón, que no logró entenderse con mi mente. ¿Puedo dejarlo todo? ¿Por qué? Solo necesitaba tiempo para recorrer este camino plagado de espinas, y al final volver contigo. La esfera es infinita, como tus recuerdos, que destruyen mis días al no poder verte.
Poco a poco, me doy cuenta de que no hay salida. Mi ropa está sucia, mis pies descalzos, y no puedo dejar atrás esos recuerdos que me atormentan, como un infierno andante en el que la culpa arrastra mi ser y lo consume lentamente. Mis manos, sin fuerzas, no responden; tiemblan, y al final no hay nada en ellas que me brinde garantía.
Antes de la esfera, mis pensamientos eran claros, sentía que podía hacer cualquier cosa. Las risas y los recuerdos quedaron atrás. No quería mirarte a los ojos, porque al hacerlo perdía un poco de mí, y eso me hacía cambiar de parecer en los peores momentos. Antes de la esfera, era capaz de muchas cosas, como acurrucarme en tu regazo para olvidarme de la incertidumbre que traía el día cuando caía la noche.
Después de enfrentar la esfera final, todo se volvió monótono. Mi deseo de arrancarme el corazón se sentía como un acto autodestructivo, acompañado de una música lenta y deprimente, de la que apenas puedo recordar los detalles, pero sé que fue real. Todo se fue desintegrando a medida que las acciones sin razón se multiplicaban, intentando desesperadamente reparar lo irreparable.
Cuando la esfera me alcanzó, sellando mi condena eterna, volví atrás solo para mirarte. Esa chica estrellada que siempre abrió mi mente regresó por un instante, pero ya era tarde. El encierro era inminente. Te miré fijamente a los ojos y me sentí débil ante la abrumadora fuerza que me atrapaba. Ahora solo anhelo un poco de tu sonrisa exasperada, de ese sarcasmo que siempre fue la personificación de tu esencia.
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Un Corto
DiversosTravis se encuentra atrapado en un profundo dilema interior: superar el recuerdo de Estrella, una figura que marcó su vida incluso años después de su separación. Aunque el tiempo ha pasado, las emociones no han cicatrizado. Esta historia es el recor...
