huit

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Harry empujó con lentitud, dejando que su grosor abriera la entrada resbalosa de Louis

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Harry empujó con lentitud, dejando que su grosor abriera la entrada resbalosa de Louis. Se había acomodado entre las piernitas abiertas y regordetas del pandita, viendo como se estremecía, el aliento tembloroso escapando de sus labios entre gemiditos dulces.

—A-ah... es m-mucho... ¡no cabe, alfa! mmm...

—Claro que cabe, amor.— susurro contra su cuello, su voz grave vibrando en su piel— Si tu delicado cuerpo está hecho para esto. Para recibirme entero. Para sentirme bien dentro de ti.

Louis gimió aferrándose al cuello del tigre, sus uñas dejando marcas tenues. Cada centímetro que entraba lo hacía gemir más fuerte, su boquita abierta, el biberón olvidado en la cama, olvidado por completo. Lo único que podía pensar era en lo lleno que se sentía, en lo caliente, en lo sucio, en lo estirado.

—Estás tan mojadito que resbalas, amor.— gruñó Harry, empujando con un movimiento más profundo— Tu cuerpo está desesperado porque te rompa.

El omega se cubrió la cara con las manos, sonrojado, abrumado, llorando suave por lo intenso que se sentía todo. No quería dejar de sentir tanto placer jamás, y aquello le provocaba un sentimiento que lo hacía querer echarse a llorar.

—No te escondas.— ordenó el tigre, apartándole las manitas con dulzura mientras seguía moviéndose despacio, entrando y saliendo con calma torturante— Quiero ver tu carita cuando te haga mío. Quiero que me mires cuando estés lleno de mi.

Louis gimió más fuerte, los ojitos vidriosos clavados en los de su alfa.

—T-Todo se siente muy raro... p-pero bien... ¡Ah, muy bien! más, papi...

—Claro que sí, cachorro.— empujó más fuerte— Mírate. Tiritando y babeando solo porque mi polla te toca donde necesitas, ¿verdad?. Me estabas rogando esto desde hace ya tiempo, bebé.

Los sonidos entre sus cuerpos húmedos, sucios, tan intensos como los gemidos de Louis que apenas podía controlar su voz. Jadeando y restregando sus ojitos entre cada estocada.

—¿E-Es normal que... q-que salga mucho?

Harry sonrió, con los colmillos a la vista, deleitado. Sabía que su omega se refería al delicioso lubricante que chorreaba, aún cuando no lo había mencionado. Era como si pudiera saber lo que el pequeño necesitara, lo que sentía y pensaba.

—Sí, cariño, no te preocupes por eso. Significa que estás listo para que te folle sin parar, para que te marque desde adentro, ¿te gustaría eso, bebé?.

—¡S-Sí, sí!... por favor ah-alfa... no pares...

El tigre lo tomó por la estrecha cintura bien definida, levantándolo un poco para hundirse más profundo. Los gemidos escandalosos de Louis se rompieron al sentirlo ahí, tan adentro que quemaba delicioso.

—Eso... así.— gruñó Harry lamiendo sus lágrimas mientras se movía con fuerza— Abre las piernitas para mí, muéstrame tu boquita, déjame escucharte.

My little PomPomHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora