˚。⋆୨୧⋆ ˚。⋆⋆ ˚。⋆୨୧⋆ ˚。⋆
Un lindo panda con barriguita abultada, amante de comer bambú, nadar y juguetear por doquier. ¿El problema? Bueno... La facilidad con la que se quedaba dormido en todas partes o atrapado en lugares al jugar con lo que fuese.
...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El sol apenas se filtraba entre las cortinas cuando Louis arrastró sus pasitos hasta la cocina, envuelto en una mantita que le cubría desde los hombros hasta casi los tobillos. Tenía el cabellito alborotado, las mejillas rosadas del calor de las sábanas, y los ojitos hinchados y medio cerrados de lo adormilado que seguía. Se frotaba uno de ellos con el puño mientras caminaba como un patito, dejando escapar un leve quejido bajito.
—Buenos días, bebé —susurró Harry con una sonrisa, inclinándose para recibirlo entre sus brazos apenas Louis lo alcanzó—. ¿Todavía estás soñadito, eh?
Louis solo asintió con un puchero, enterrando su carita contra el cuello de su alfa. Se aferró a su camiseta, soltando un suspiro pesado que hizo vibrar la tela.
—No quiero escuela hoy...
—Lo sé, lo sé —lo arrulló Harry, acariciándole la espalda con ternura—. Pero solo vas tres días, y te voy a esperar afuera cuando salgas. Si te portas bien, te llevo por un helado, ¿sí? Uno grandote, con chispitas y galleta.
Louis levantó un poquito la cabeza, con los ojitos brillosos de súplica.
—¿Me lo vas a dar tú con la cucharita? —preguntó bajito, como si aún dudara que fuera verdad.
—Claro que sí, amor —le sonrió Harry, dándole un beso en la boquita, suavecito—. Te sientas en mi pierna, me abrazás el cuello y yo te doy el helado. Como te gusta.
Esa promesa fue suficiente para que Louis aceptara sentarse en la silla alta de la cocina, todavía envuelto en su mantita. Apenas tocó el platito con las tostadas, dejó caer la cabeza sobre la mesa, frotando su mejilla contra el mantel. Harry tuvo que animarlo con otro beso y un "Ánimo, pompom, que ya casi es hora de ver a Niall" para que se animara a comer.
Después de lavarse la carita con agua tibia, dejarse peinar el flequillo por Harry, y ponerse su mochilita favorita, Louis se dejó cargar hasta el coche, acurrucándose en el asiento mientras chupaba su dedito pulgar como si aún estuviera medio dormido.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En la escuela, el aroma de otros alfas y omegas llenaba el aire, pero Louis seguía envuelto en el perfume protector de su Harry. No quería soltarle la mano al llegar a la entrada, y tuvo que recibir muchos besitos calmantes antes de atreverse a entrar.