douze

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El motor ronroneaba parejito mientras la camioneta avanzaba por la carretera, dejando atrás la ciudad

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El motor ronroneaba parejito mientras la camioneta avanzaba por la carretera, dejando atrás la ciudad. En el asiento del copiloto iba Harry, con una mano sobre su muslo y la otra extendida hacia atrás, acariciando suavemente el muslo de Louis, quien iba sentado justo detrás de él, envuelto en su mantita color crema y recargado contra la ventanilla. Max conducía tranquilo, y Dani, su omega, dormía con la cabeza sobre su hombro.

—¿Seguro no quieres recostarte un poquito, Lou? —preguntó Harry, volteando apenas con una sonrisita suave—. Traje tu cojín de nubes. Está en mi mochila.

Louis lo miró con sus ojitos brillantes y asintió lento.

—Sí... pero primero quiero que me prestes tu brazo. El izquierdo.

Harry soltó una risa baja, ronroneando como tigre satisfecho. Se quitó el cinturón unos segundos y se giró para dejarle el brazo justo donde Louis pudiera acomodarse. Su pandita se acurrucó sin decir más, enredando los dedos en su suéter mientras olía profundamente su cuello.

—¿Así estás bien? —susurró Harry.

—Sí, Alfa... mucho mejor.

Max sonrió desde el volante.

—No sabía que Louis era tan de contacto. Dani también se me pega así cuando está medio ansioso... ¿es por el viaje?

Harry asintió despacito.

—Un poco. Es la primera vez que sale tanto tiempo con ustedes. Está emocionado, pero sus niveles de cortisol suben rápido cuando no reconoce todo.

—Aww, sí, tiene sentido —intervino Max, bajando un poco la velocidad al pasar por un tramo con curvas—. Dani llora si me tardo mucho en responderle un mensaje. A veces creo que exagero cuidándolo, pero luego lo veo tan tierno...

Harry rió.

—No exageras. Yo tampoco dejo a Louis solo ni cuando vamos al súper. No le gusta que otros alfas lo huelan, y honestamente, yo tampoco lo tolero.

—Ugh, sí. Ayer uno del trabajo se acercó mucho a Leo, y Ben casi lo arranca de la tierra.

Los tres alfas soltaron una carcajada compartida, esa clase de risa que viene de saberse entendidos en su rol, en sus instintos.

—Es que sí, nuestros omegas son dulces, pero también provocan —dijo Harry, volviendo la mirada hacia Louis, que ahora estaba con los ojitos entrecerrados, seguro a punto de dormirse.

—Pipí, pipí —murmuró de repente Louis, suavecito—. Alfa... quiero baño.

Harry le acarició la mejilla.

—Vamos a buscar una gasolinera, ¿sí? Max, ¿puedes parar en la siguiente?

—Claro. Está una a cinco minutos.

Cuándo llegaron, quince minutos después, Harry bajó primero, asegurándose de que no hubiera nadie cerca antes de ayudar a Louis a salir. Lo rodeó con el brazo y caminaron juntos hacia los baños.

My little PomPomHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora