La brisa golpeaba el rostro pálido Draco y uno que otro copo de nieve caía sobre su cabello rubio. La temperatura seguía siendo baja y la nieve seguía cubriendo el castillo y sus alrededores, Draco no entendía como sus amigos pensaron que pasar el rato en el lago era una grandiosa idea.
Pero ahí se encontraban los cuatro amigos, sentados sobre una manta cerca a la orilla del lago, disfrutando de su fin de semana... Bueno, la mayoría de ellos.
— Vamos Dray —la voz de la pelinegra llamó su atención— quita esa cara de amargado.
Draco rodó los ojos.
— Tengo pendientes del profesor Flitwick —se quejó el rubio mientras se abrazaba a si mismo por el frío— debería estar haciéndolos en mi habitación y no aquí, muriéndome de frío.
— Eso se entrega la próxima semana, relájate un rato —volvió a hablar la chica.
— Venimos a perder el tiempo en el frío, perfectamente podríamos estar en la sala común.
— Es una excusa para estrenar los suéteres que nos han regalado los suéteres de la señora Zabini —Theodore habló— y el lago es el lugar perfecto para jugar ajedrez —señaló el tablero en medio de ellos— no hay alumnos ruidosos interrumpiendo.
— Pudimos jugar en la sala común —repitió Draco— no le encuentro sentido a esto.
— Nosotros sí —habló Blaise.
— Mínimo hubieran traído algo de comer.
— Yo traje caramelos de frambuesa —habló nuevamente el moreno, sacando una bolsa con dulces de su bolso.
Draco hizo una mueca.
— ¿Saben qué? Iré a la cocina, veré si los elfos me pueden dar algo —dijo el rubio mientras se levantaba.
— Me suena a excusa para irte —se quejó la chica.
— No estamos haciendo nada más que jugar y hablar, Pans, y volveré, solamente iré por algún postre.
La pelinegra entrecerró sus ojos, dudosa de las palabras de su amigo, pero cedió encogiéndose de hombros.
— Si no vuelves te convertiré en hurón —lo amenazó la chica.
Draco arqueó una ceja, curioso por las palabras de su amiga.
— ¿Hurón?
— Pareces uno —Blaise apoyó a Pansy.
Theodore no dijo nada, pero la sonrisa divertida en su rostro lo delató.
Draco hizo una mueca ofendido antes de alejarse dramáticamente de su grupo de amigos.
— ¡No les traeré nada! —les gritó a la lejanía, pero pudo escuchar la risa de Blaise y Pansy.
Bufó exageradamente.
Debió haber fingido estar dormido cuando sus amigos tocaron la puerta de su habitación con insistencia, ahorita estaría leyendo algún libro cómodamente en su cama, con una manta calida, pero no, ahí estaba caminando bajo la nieve, un suéter delgado que no le cubría del frío y con un mal humor.
No lo mal entiendan, Draco ama pasar tiempo junto a sus amigos, pero prefería mil veces pasar tiempo con ellos en un lugar cálido dentro del castillo y no afuera.
Odiaba el frío, sus mejillas y nariz se ponían rojas, pero amaba ver la nieve caer y cubrir todo a su paso.
Draco limpió su nariz con la manga de su suéter, sorbiendo su nariz. El frío comenzaba a irritarle, pero afortunadamente ya se encontraba caminando por los pasillos del castillo.
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Lumos | Drarry
FanfictionDraco estaba pasando por el peor momento de su vida, hundido en una profunda depresión, tratando de sobrevivir solo con sus pensamientos, hasta que aquel chico de ojos color esmeralda le dió un sentido a su vida, dándole felicidad y paz a su mente y...
