Confusión
—Sara Wayne.
—Cálmate un poco, ¿quieres?
—¿Que me calme? —solté, con una risa amarga— ¡No es tu maldito hermano el que está secuestrado!
Me ardían los ojos otra vez. Esa sensación ya era tan parte de mí como respirar. Owen suspiró pesadamente desde el sofá. Otra noche sin dormir. Otra discusión absurda. Otra vez esta mierda.
Dos semanas. Catorce días desde que Hikaru desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, esta casa es un campo de minas. Y James, con su cara de “tranquilos, yo me encargo”, nos convenció de no llamar a la policía. Que él lo resolvería. Claro. Él. ¿Quién se cree? ¿Un maldito agente encubierto?
No lo veo. No lo escucho. Ni siquiera sé si duerme en casa. ¿Y yo? Estoy aquí, tragándome la ansiedad a cucharadas, esperando alguna señal de que Hikaru está vivo.
—También era mi amigo, ¿sabes? —murmuró Owen, después de un silencio incómodo.
—No hables en pasado —le corté. Mi voz tembló, pero no me importó—. No está muerto.
—Eso no lo sabemos…
Me giré sobre mis talones. La conversación estaba tomando un rumbo que no podía soportar. Hablar con Owen últimamente era como meter los dedos en un enchufe: sabía que me iba a doler, pero igual lo hacía.
Y antes no era así. Antes, estar con él me calmaba. Ahora... solo me rompe un poco más.
—Después hablamos —mascullé. O iba a gritar, o a llorar. O ambas.
Hikaru no era fácil de matar. Era un idiota, sí. Terco, imprudente, impulsivo. Pero fuerte. No iba a rendirse sin pelear.
Subí hacia mi cuarto y me detuve en seco al verlo frente a la puerta de mi habitación. James.
Estaba ahí, con la mano levantada a punto de tocar. Pero no lo hacía. Subía, bajaba, suspiraba. Se rindió y giró… y se encontró con mi mirada.
—¿Se te perdió algo? —preguntó, frío como siempre, caminando directo a su cuarto. Hasta que se frenó.
Reí bajito. Le tomó tres vueltas de mirada rápida darse cuenta de que era yo. Se devolvió. Carraspeó.
—Me dejé un lápiz en tu cuarto —soltó, como si esa excusa tuviera sentido.
—¿Y qué demonios haría tu lápiz en mi cuarto?
Me acerqué. Solo un poco. Lo suficiente para retarlo. Para provocarlo.
—No sé, tú dime. Igual te da por robarme cosas mientras duermo —dijo, arqueando una ceja con esa maldita actitud suya de “no me importa nada”.
—Ya, claro.
Un silencio tenso se coló entre nosotros, incómodo, como si alguien hubiera puesto pausa al mundo. Estaba a punto de irse, lo noté en el leve giro de su cuerpo, pero no lo dejé. Lo tomé del brazo sin pensarlo demasiado. Él se quedó quieto, frunciendo el ceño, esperando a que dijera algo… cualquier cosa. Y entonces recordé por qué quería verlo en primer lugar. Aunque, sinceramente, no entendía cómo se me había podido olvidar en cuanto lo tuve enfrente.
—¿Sabes algo de Hikaru?
Sus ojos buscaron los míos, firmes, intensos. Tuve que apartar la mirada. Sentía que podía desnudar mis pensamientos solo con una mirada. Y no estaba lista para eso.
—No está en Los Ángeles… ni en el país —dijo tras una pausa—. Está en Brasil.
¿Brasil? ¿Qué demonios?
ESTÁS LEYENDO
Only Us (Jara)
Fanfiction·(AVISO) ESTE LIBRO PUEDE TENER MALAS PALABRAS, ABUSOS, VIOLENCIA, Y CONTENIDO EXPLICITO +18· Todo quedara a tu responsabilidad si lees este libro. James Weasley, una figura envuelta en soberbia y egoísmo, despliega su presencia con una seriedad que...
