El cielo sobre el Valle del Fin tenía un color plomizo, como si la atmósfera misma contuviera la respiración. El sonido de los kunais al chocar era un eco metálico y constante, un ruido de fondo punzante que se mezclaba con los jadeos entrecortados. A un lado, Sarada Uchiha se secó el rastro de sangre que le chorreaba de la frente con el dorso de la mano, sin apartar la mirada de la figura que tenían enfrente.
A su derecha, Mitsuki mantenía una postura tensa, sus brazos extendidos en formación de combate. El chakra del Modo Sabio envolvía su cuerpo como una fina capa de escamas brillantes. Sus ojos, habitualmente serenos, ahora mostraban una tormenta interna. No era su enemigo. Nunca lo había sido. Pero ahí estaba, obligado a pelear.
—¡Boruto! ¡Escúchanos! —gritó Sarada, su voz rota por la desesperación—. ¡Sé que estás ahí!
El chico que tenían delante ya no era del todo él. El pelo rubio, antaño despeinado de forma descuidada, ahora flotaba con una gravedad antinatural, iluminado por tenues destellos azulados. El Karma se extendía sobre su cuerpo como una red de sombras ardientes, pulsando con cada latido de su corazón. Y sus ojos... sus ojos eran lo peor. El azul cielo característico de Boruto se había tornado en un amarillo pálido y despiadado. Momoshiki sonreía con sus labios.
—¿Razonar? —la voz del Ōtsutsuki surgió como un eco grave sobre la de Boruto—. Los insectos no razonan. Solo son aplastados.
Sarada activó su Mangekyō Sharingan. El patrón de tres pináculos giró en sus ojos, y al instante sintió el calor punzante detrás de sus órbitas, como si le vertieran aceite hirviendo. Pero ignoró el dolor. Su cuerpo se movió por puro instinto de supervivencia... no para ganar —sabía que no podían—, sino para crear una apertura. Una sola. Un milisegundo donde Momoshiki bajara la guardia.
Mitsuki lanzó una ráfaga de serpientes de chakra, tratando de inmovilizar a su amigo. Pero Momoshiki las esquivó con una elegancia aterradora, como un bailarín pisando hormigas.
—Van a morir los dos —susurró el Ōtsutsuki, y entonces se abalanzó sobre Sarada.
Ella alcanzó a cruzar los brazos para bloquear, pero el impacto fue como recibir un meteorito en el pecho. Voló varios metros hacia atrás hasta chocar contra una formación rocosa. El golpe le arrancó el aire de los pulmones y le nubló la vista. Sintió el sabor metálico de la sangre en sus labios.
Cuando logró enfocar de nuevo, Momoshiki ya estaba sobre ella. Su mano se alzaba, cargada con un chakra tan denso que incluso el aire a su alrededor parecía distorsionarse.
Pero en ese instante, milésimas de segundo antes del impacto final, los ojos de Momoshiki parpadearon. El amarillo titubeó. Por un breve instante, el azul de Boruto asomó entre las sombras, como un ahogado que lucha por salir a la superficie.
Sarada lo vio. No a Momoshiki. Vio a Boruto. Sus labios se movían sin emitir sonido, pero ella pudo leer las palabras:
"Detenme... por favor..."
El recuerdo los golpeó a los tres al mismo tiempo. Aquella noche, bajo la luna, después de una misión fallida. Boruto los había citado en el tejado de la casa del Séptimo. Sus ojos azules, normalmente llenos de chispa y desafío, estaban apagados, serios como nunca.
—Si un día pierdo el control... si Momoshiki se apodera de mí... —había dicho, con la voz temblorosa pero firme—. Por favor, hagan todo lo posible por matarme. Se los pido como mi última voluntad.
Mitsuki había asentido sin dudar. Para él, cumplir los deseos de su sol siempre fue su razón de existir.
Sarada, en cambio, había apretado los puños. Sus ojos negros ardían con rebeldía.
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Borusara
Fiksi PenggemarOne-Shots aleatorios de este ship todo lindo todo hermoso donde experimentare con ideas como AU o Heats canon , también usaré historias que fueron canceladas y tenían potencial claro está dándole el crédito a los autores de dichas obras ya que me en...
