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Las sombras se alargaron entre los estantes altos de madera vieja, y la luz del atardecer que entraba por los ventanales dándole a la biblioteca un aspecto tranquilo, mientras Poe esperaba en silencio con los codos apoyados y los dedos cruzados so...

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Las sombras se alargaron entre los estantes altos de madera vieja, y la luz del atardecer que entraba por los ventanales dándole a la biblioteca un aspecto tranquilo, mientras Poe esperaba en silencio con los codos apoyados y los dedos cruzados sobre aquel libro de tapa negra, repasando lo que Ranpo logró descifrar en las últimas horas, y por décima vez, leía los escritos ocultos en tinta roja.

La historia es inquietante, tan extraña que por momentos dudó de haberla leído bien, pero ahí está, claramente escrita por una mujer relatando la pérdida de su hijo y también como regresó muchos años después convertido en algo más.

Los pasos conocidos de Yosano aparecieron de pronto interrumpiendo su lectura. Poe alzó la mirada fuera del libro, viéndola vestida con su abrigo largo y los ojos tensos con una expresión que trataba de ocultar alguna inquietud.

—Lamento no haber venido antes. —dijo acercándose al escritorio. —¿Encontraron algo? —Poe asintió deslizando el libro sobre la superficie sin decir nada. —¿Esto? —preguntó curiosa, inclinándose hacia el objeto.

—Léelo.

Ella así lo hizo. Se sentó en una de las sillas comenzando con calma porque no parecía nada fuera de lo común o cosas que ya sabía, sin embargo, a medida que fue avanzando, sus cejas se fruncieron.

La historia que apareció frente a sus ojos no es solo una anécdota antigua, era un reflejo inquietante de algo que ella creía imposible; una mujer relatando cómo su hijo murió en el acantilado, y cómo años después lo vio volver igual a un demonio sin memoria... Su cuerpo era igual, su voz, sus expresiones, ¡Todo! Pero no la recordaba, y ella, la madre, jamás dejó de buscar respuestas.

Los dedos de Yosano temblaron casi de forma imperceptible, pero Poe lo notó. —¿Pasa algo? —preguntó en voz baja, extrañado por su expresión.

Ella parpadeó, cerrando el libro con calma. —Esto es... Más importante de lo que imaginé. —respondió pensativa, casi como si hablara consigo misma.

—¿Lo conocías? ¿Este registro lo habías visto antes?

Se tomó un segundo antes de contestar, como si pesara cada palabra. —No… —le respondió. —Pero esto confirma algo que he sospechado.

—¿Algo sobre los demonios?

Yosano asintió guardando el libro entre sus cosas con rapidez, como si temiera que alguien más lo viera, luego se levantó dando un paso hacia la salida con el rostro serio, pero en sus ojos aún brilla algo que Poe no logró identificar, ¿Preocupación?

—¿Vas a ver a Dazai? —preguntó al verla tan decidida.

Ella se detuvo en seco.

—Sí, tengo que hablar con él. —contestó sin voltearse, pero antes de que pudiera dar otro paso, Poe la detuvo suavemente del brazo.

Cazador || SoukokuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora