Pov Thomas

Después de dejar a Duki en casa de su pequeño amor, conduje hacia la de Tiago, sin decir palabra, simplemente escuchando la relajante música.
Volteo a ver a Tiago y parece que se está quedando dormido contra el cristal, típico de él.

Acostumbro conducir con una sola mano, y en un momento me sobresalté porque Tiago de pronto volvió a tomar mi mano, como yo lo hice con él desde la casa de Ivo hasta la de Lit, lo miré pero él sólo volvió a recostarse, sin soltarme.

No dije nada y me dediqué a disfrutar de su tacto, quién sabe si es la última vez que pueda hacerlo realmente.

El departamento de Tiago está algo retirado de la casa del pequeño teñido, así que cuando llegamos, Tiago estaba completamente dormido, pero aún apretando mi mano con seguridad.

Aparco y lo veo por un momento, tan lindo y pequeño, Dios, no puedo creer que llevo años sin sentirlo cerca de mí, y no sé cómo pude sobrevivir a eso.

Me suelto de su agarre cuando la culpa invade mi cuerpo, dejo caer con fuerza mi cabeza sobre el respaldo del asiento y suspiro con desgano.

María...

—Mm... ¿Llegamos?—escucho a Tiago adormilado, tallando su ojo con sus nudillos, y me mira.

—Sí, hace un momento—contesto tranquilo, mirándolo con cariño.

Hace tanto que no estabamos a solas.
Salvo anoche, cuando nosotros... en mi cocina...

—¿Por qué no me despertaste?—pregunta con el seño fruncido, ladeando la cabeza.

—Lo siento, te veías tan cómodo y no quise interrumpir—río a lo bajo, desviando la mirada, algo abrumado por todas las sensaciones de mi cuerpo mezcladas, al estar con él.

Se queda en silencio un momento, y siento haberla cagado, sin saber por qué.

Aprieto mis ojos sosteniendo fuerte el volante y me preparo para irme, como siempre me echaba cuando algo de lo que decía o hacía no le gustaba...

—¿Bajamos?—me pide, pero no espera mi respuesta cuando ya está bajando del auto. Lo veo rodearlo y sacar sus llaves, para entrar rápidamente al departamento.

Me bajo de la misma forma, y activo la alarma del coche. Entra a su casa, detrás de la puerta hay unas escaleras, para subir a lo que realmente es el departamento, lo sigo en silencio, sonando solamente nuestros pasos con el eco que hay en el lugar.

Deja caer sus llaves en una pequeña mesita a un lado del sillón y me sobresalto un poco. Nunca había estado en su departamento, lo habíamos traído un par de veces María y yo pero jamás entramos. Es muy bonito, todo monocromático y muy limpio. Me embobo un poco admirando el lugar.

—Tomaré una ducha—Anuncia caminando hacia su habitación.

—Oye, Tiago...—Lo alcanzo y se detiene para voltear a verme—¿Crees que pueda tomar una ducha aquí? No pude ir a mi casa hoy—Esa frase parece despertar una clase de interés en él porque abre sus ojos de pronto, sorprendido.

—Sí, obvio, Thomi—Contesta, llamándome tan lindo, y me señala hacia una puerta a nuestra derecha—Este es el baño de invitados, podés ducharte aquí—Me explica y asiento emitiendo un "Gracias", y vuelvo a bajar al auto, por mi maleta de ropa.

Tiago me mira entrando con ella y me sigue con la mirada, intrigado, pero no dice nada. Me detengo en la puerta del baño y levanto la cabeza como preguntando "¿Qué pasa?" y sonrío pequeño. Por alguna razón se sonroja y da la media vuelta hacia lo que parece ser su habitación y azota la puerta detrás suyo.

𝐡𝐨𝐥𝐚, 𝐌𝐚𝐮! ; 𝐃𝐮𝐤𝐢𝐥𝐥𝐚𝐡, 𝐓𝐈𝐀𝐆𝐒𝐇𝐄𝐑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora