Tomi se talló la cara con frustración. Iba a decírselo todo a Mari en la mañana, cuando ella despertara pero al querer subir las escaleras, se la encontró de frente con el seño fruncido. Claramente había escuchado todo, y claramente estaba molesta.

—Creo que tenemos que hablar—dijo con miedo, claro que quería a Tiago pero no quería terminar las cosas mal con María, obvio no pretendía que fueran amigos o algo parecido pero sí quería terminar por la paz, y no ser enemigos, ni terminar como el boludo que la lastimó.

María, al escuchar eso, dio la vuelta y subió en completo silencio, Tomi suspiró desganado y terminó de apagar las luces para después seguir a lo que al parecer, sería su futura ex novia.

Al llegar a la habitación, notó como María le había preparado un cambio de ropa sobre la cama para que pudiera ducharse y dormir. Detalle que siempre se hacían.

Se sintió tan culpable.

—Te escucho—dijo Maria seriamente, sentándose en la cama.

Tomi suspiró, no quería que su relación terminara de esa forma, tan de repente, inesperadamente. Pero el momento anterior con Tiago también lo fue, y sinceramente haberlo besado de esa forma después de años, le había despertado el espíritu nuevamente.

—Tiago y yo tuvimos un romance durante nuestra adolescencia...—Empezó directo y sin rodeos, ya no pensaba seguir mintiendole a nadie, ni a sí mismo respecto a sus sentimientos tan intensos que había fingido nunca haber tenido por su amigo. Los cuales, ahora afectaban a más de una persona.—No salió bien, nunca salió bien pero fue el amor más grande que sentí por alguien...—

—Es—Corrigió María, aún con el semblante serio.

—Es—Repitió bajando la mirada apenado—Siéndote totalmente sincero, me cansé de esperar que algo se formalizara con él...—

Era raro que la primera persona a quién se lo estuviera contando, fuera su actual novia, quien muy probablemente lo estaba odiando con todas sus fuerzas, a sólo unos metros de distancia, en este momento.

—Fue cuando te conocí a vos, me cautivaste... María—Levantó la mirada—Quiero que sepas que lo que te dije sobre mis sentimientos hacia ti nunca fue una mentira... No sé como explicarlo, no te diré que sentí contigo lo mismo que con él pero también te amé mucho—Soltó desesperado, tratando de no hacerla sentir más herida de lo que ya lo había hecho.

María continuaba mirándolo, aunque un poco que se relajó y suspiró desanimada.

—Te quiero hacer una pregunta...—Avisó, y Thomas se sentó en un pequeño banquito que usaba María para maquillarse frente al espejo—Si yo no hubiese bajado y oído todo, ¿Qué hubieras hecho?—Buscó su mirada, poniendo atención.

—Sinceramente pensaba dormir a tu lado una última vez, y contarte todo en la mañana...—Contestó con semblante triste, moviendo su pierna contra el piso sin parar.

María asintió creyéndolo, después de todo, tenía casi 3 años viviendo con ese chico que estaba sentado frente suyo, y estaba segura de poder detectar cuando él mentía.

—Siempre sentí una conexión peculiar entre tú y Tiago, creí que la amistad platónica que todos aspiran a tener, ustedes la tenían...—Comentó riendo sin gracia—Ya veo que no era así—

—Tal vez mis palabras no sirvan de nada pero en los tres años que llevamos juntos, él y yo nunca tuvimos nada que ver...

—Hasta hoy—Afirmó con dolor.

—Lo lamento, María...

—Supongo que tus disculpas no incluyen deseos de que continúe la relación, ¿verdad?—Preguntó con un nudo en la garganta la morocha, y Thomas sólo bajó la mirada. Ella suspiró sin ganas de permitir que él la viera llorar por tal cosa. En el fondo, quizá no era lo más sano, pero ella esperaba que le pidiera que se quedara con él. —Entiendo, supongo que ya no tengo nada más qué hacer aquí—Sonrió con sus ojos llenos de lágrimas y se puso de pie para hacer sus maletas.

𝐡𝐨𝐥𝐚, 𝐌𝐚𝐮! ; 𝐃𝐮𝐤𝐢𝐥𝐥𝐚𝐡, 𝐓𝐈𝐀𝐆𝐒𝐇𝐄𝐑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora