Pov Tomi
Hoy invité a los chicos a venir a casa, a jugar unos fifas y comer algo. Mari cocinará, no me quiso decir qué haría ni que la ayudara, dijo que sería una sorpresa. La quiero tanto, siempre ha hecho todo por mí y por tener un buen ambiente con mis amigos.
Recuerdo cuando la conocí, ella atendía en una cafetería que me gustaba frecuentar. Yo iba normal como todos los días, hasta que vi que estaban capacitando a una morocha re linda, tatuada, teñida, perforada, me flechó.
Ella no me atendió de inmediato, de hecho hasta una semana después la dejaron sola atentiendo, me miró con esos ojitos tan lindos. El resto es historia, ella es mi primera novia formal, después de tanto drama adolescente con el amor más grande que sentí...
Me duele no poder decir que Mari es el amor de mi vida, aunque lucho cada día para quitarme esas ideas tontas de la cabeza, claro que lo es. Sólo que esa persona que tanto amé por años, nunca quiso formalizar conmigo, hoy en día no estoy seguro de si fui correspondido, sentía que sí pero, me duele pensar que quizá eso nunca fue real.
Fui como un refugio para esa persona, pero nunca vio por mí como yo por él, le ayudé a salir de su infierno, sin saber que me estaba hundiendo en uno.
Suena el timbre de casa, me levanto del sillón y voy a abrir, llegan Enzo y Martin, los saludo gustoso, con un choque de palmas y un medio abrazo.
—Wachinessss—Sonrío grande—Mari está cocinando, vayan a saludarla—digo y ellos caminan hacia la cocina.
—Huele delicioso eso, Mari ehhh—grita Martin y suelto una risita.
Estoy a punto de cerrar cuando siento llegar a alguien súper rápido, empujando un poco la puerta con su mano, volteo y miro a un Tiago súper agitado, y levantando una bolsa con bebidas mientras me sonríe.
—¿Llegué tarde?—pregunta tratando de regular la respiración y se me erizan los vellos, cuántas veces no escuché ese tono en él...
Mierda, me debo controlar.
—Yno, wacho, pasa—No puedo saludarlo igual que a los pibes, si cada que lo veo debo fingir que no me revienta el pecho, con su contacto físico no resistiría.
Esto me mata, cierro la puerta y cuando volteo veo a mi novia salir de la cocina con las manos manchadas de comida, abrazando a Tiago, poniéndose de puntitas y dándose un beso en la mejilla.
Trago saliva y me dirijo hacia ellos.
—¿Segura que no necesitás ayuda en la cocina, amor?—
La abrazó por la espalda y ella niega con la cabeza.
—No, andá a poner la mesa que ya casi está—voltea a darme un beso y vuelve a la cocina.
En todo momento estuve viendo a Tiago frente a nosotros y él nos miraba tan sereno, mierda, quisiera que le importara, pero no. No le importa.
—¿Te ayudo?—Pregunta cuando camino al comedor y sólo asiento resignado.
Desde que conocí a Mari, me sentí como un infiel de mierda con Tiago, la veía y me llenaba de culpa por ambos, pero él nunca formalizó y yo tenía derecho de seguir con mi vida.
Después de que les conté sobre ella, él y yo nunca volvimos a tocar el tema de nuestro amor, la siguiente vez que fui a su casa me trató como un amigo más y sinceramente no quería preguntar nada, ni siquiera tocar el tema, porque temía que la respuesta me dolería mas que la duda.
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—Wacho, decime que estás en tu casa—Se le escucha decir a Tiago con un nudo en la garganta, desde una cabina telefónica, en invierno y sin buzo, con un raspón en su mejilla.
—Vení.
Sólo necesitó escuchar esa palabra para cortar y correr a la casa de Tomi, trató de apurarse ya que había mirado en las noticias que era fin de semana de lluvias.
Cuando estaba a tres casas, pudo visualizar a su amigo en la acera, con una manta colgando de su brazo, aceleró el pasó y se estampó contra su cuerpo, siendo perfectamente recibido por el mayor.
Inmediatamente Tomi colocó la manta alrededor de Tiago y lo abrazó para hacerlo entrar en calor.
—¿Quién sale con una manta a la calle?—Bromea el menor, con el rostro casi enterrado en el pecho del castaño.
—Sabía que no tendrías buzo puesto, aunque te he regalado como un millón—Dice con voz sería, viendo hacia el frente como pasan los autos.
—Vamos, TomTom, sabés que me los roba el pelotudo de mi viejo—
Levanta la mirada y se ve preocupado porque Thomas no se enoje con él.
—Tranquilo, pequeño—Lo tranquiliza con una sonrisa linda.
Ambos se miran a los ojos, y Tomi se aclara la garganta invitando a Tiago a pasar a su casa. Avisa a su madre que pasara la noche en casa y ella asiente preguntando si está bien. Ambos suben a la pieza de Tomi después de asegurarle a su mamá que está bien el menor.
Al entrar Tiago se lanza a abrazar a Thomas, dejando caer la manta al suelo y este lo carga para ponerlo sobre la cama y volver a cubrirlo.
—Estás muy frío, tapáte—Tiago lo ve directamente y se para rápidamente para juntar sus labios, desde que se dieron su primer beso, quería repetirlo pero no sabía cómo.
Tomi rie con dulzura y lo vuelve a sentar en la cama separándose del beso.
—Estás cariñoso hoy, ¿ah?—Se voltea y se sonroja, camina a buscar algo de ropa para ambos.
—Lo siento si te molesta—Se asusta y se le llenan los ojos de lágrimas—No debí hacerlo. No debí venir—Se pone de pie y corre a la puerta pero Tomi rápidamente la cierra y lo atrapa contra esta.
—Hey, tranquilo—Lo voltea y se pega a su cuerpo—En realidad no sabés cuánto me volvés loco—Ahora es Tiago quien se sonroja y sonríe apenado.
Juntan sus labios disfrutando del otro unos minutos y juntos proceden a buscar un cambio de ropa.
🧦
—Decime qué ocurrió, Ti—Habla a lo bajo Thomas.
Ambos ya se ducharon, cenaron y se acostaron juntos. Thomi volteando al techo, con el pelinegro recostado sobre su pecho, acariciándose mutuamente con cariño.
Tiago baja un poco la mirada pero sabe que puede confiar en el mayor, así que suspira con desgano y se acurruca más en su cuerpo.
—Mi viejo se molestó porque su comida no estaba lo suficientemente caliente—Cuenta con voz baja, intentando no llorar—Comenzó a gritonearle a mi vieja y después volvió a golpearla como siempre—Thomi aprieta su abrazo reconfortandolo—Intenté defenderla pero vos sabés como se pone a justificarlo, Ambi se puso a llorar y él intentó golpearla pero la defendí dándole un golpe en la cara...—
Cada vez se le quebraba más la voz—
Él pareciera que ni siquiera lo sintió, y procedió a golpearme justo como yo lo hice—Soltó un par de lágrimas—Corrí a la calle y él no me siguió. Me siento mal por dejar a mis mujeres solas pero, no pude resistir, soy un débil cobarde...—Se cubrió sus ojos con ambas manos y comenzó a llorar con coraje.
—Sos el pibe más valiente que conozco, Tiago—Lo Soltó para ponerse de frente a él y limpiar sus lágrimas con ambos pulgares, para después darle un dulce beso en la frente y volver a abrazarlo.—También sos el más lindo—Le sonrió coqueto haciendo reir a Tiago, lo tomó de la barbilla y lo besó con ternura.
Ambos experimentando sensaciones que nunca habían tenido, amaban su nuevo amor, si es que eso era, ya que aún eran muy jóvenes para saberlo.
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𝐡𝐨𝐥𝐚, 𝐌𝐚𝐮! ; 𝐃𝐮𝐤𝐢𝐥𝐥𝐚𝐡, 𝐓𝐈𝐀𝐆𝐒𝐇𝐄𝐑
FanfictionMonzón sufre un accidente que le cuesta parte de su memoria. Lombardo hará lo que sea para poder recuperarlo. Tiago y Thomas tienen una amistad particular, y un secreto que afrontar.
