takemichi kisaki

1.3K 106 2
                                        

Los humanos son criaturas curiosas siempre queriendo tener más de lo que deberían, siempre peleando por más, causando conflictos entre ellos pero aquellos hombres a pesar de las múltiples guerras, las muertes, el desastre seguían y seguían..

hombres tontos.

Aunque.. deben decir que no todo es culpa de aquellas egoístas criaturas, no cuando ellos juegan y mueven los hilos de ese pequeño teatro de títeres divirtiéndose con cada cosa que esas interesantes criaturas hacen.

¿Quien podría culparlos?

Ellos tienen la vida eterna y estar sentado en aquellos tronos no es muy divertido cuando no hay nada que ver... Así que crear pequeños escenarios donde esos humanos son sus actores es una forma muy divertida de pasar sus ratos.

¿Entonces dios existe?

Bueno.. la respuesta es si pero sería triste decirle a aquellos humanos que su adorado dios por el cual rezan día y noche, orando por el bien de ellos y del mundo aquel dios que no oye esas palabras porque simplemente ¿Que va a importarle a él las cosas que le pasan a esas criaturas tan infereriores? Aquel dios que ahora mismo se encuentra acostado en esa alta gama de estrellas, planetas y universos utilizándolos como una simple cama.

Con unos ojos azules brillantes que mostraban el infinito que es el mundo, ojos que los mortales jamás podrían imaginar con una cabellera tan larga y oscura como si una representación del mar negro se tratara, tan grande e imponente que su presencia hace temblar hasta a él más fuerte.

Al lado de él se encontraba su otra mitad, su hermano, la otra parte de su ser, aquel que miraba todo con seriedad como si cada cosa que lo rodeará solo lo aburriera más, con unos ojos azules opacos como si la neblina quisiera cubrir el brillos que a diferencia de su hermano se mostraba en todo su esplendor, su cabellera era negra pero no era larga como la del contrario esta era corta pero abundante y a su alrededor pequeñas estrellas flotan de manera tranquilo, ambos con una piel tan blanca como la leche y tan suave como la de un recién nacido, una belleza que no se iguala a nada en el mundo.

Ambos tan iguales pero a la vez tan diferentes porque ellos no era dioses, no. Ellos eran dios ambos complementadose tan bien que sus diferencias solo hacían que encajaran a la perfección como un rompecabezas perfecto.

Aquellos imponentes dioses que estaban rodeados de esas criaturas que el humano relata en cuentos antiguos como simples fantasías o seres de otro mundo estaban allí, criaturas que son inimaginables al ojo humano estaban allí rodeando a aquel dios, caminaban por todo ese infinito lugar luciendo como simples mascotas.

Hermano~ estoy aburrido -se quejo takemichi meciendo sus largas y rizadas pestañas, como si el aleteo de una elegante mariposa se tratara, el de caballero largo y abundante se estaba levantando de aquella cama estelar había estado durmiendo un siglo y aunque para la vida humana eso es una parte importante de su vida para aquellos dioses eso solo eran unos simples minutos.

Bueno mientras tú dormías otra guerra ocurrió en la tierra -comento aburrido, en sus manos tenia estrellas que esparciría por el espacio cuando se cansará de ellas.

Bah, siempre andan peleando ¿Que es esta vez? Bombas nucleares? Ejércitos? Mejor no me digas, otra pelea por ver quién es el dios real? -no hacía falta contar, los humanos eran tan repetitivos siempre peleaban o por poder, religión, expansión, o simplemente porque si.

No me acuerdo pero un país desapareció del mapa -tetta le daba igual lo que hicieran los humanos, ya no eran tan divertidos como haces décadas.

¿Deberían volver a reiniciar la tierra?

Haciendo que todos los humanos desaparezcan para que vuelva a iniciar la humanidad, ya lo habían hecho antes con varias generaciones donde los humanos se superaban haciendo cosas divertidas aunque no siempre era por su mano que aquellos hombres murieran, ellos mismo se mataban por su propia ignorancia.

hermano de...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora