takemichi haitiani

941 105 23
                                        

v-vamos! T-tengo que darme prisa ¡¿por qué justo me tuvo que pasar esto a mí?! Dijeron que los cazadores se habían extinguido ¡¿cómo es posible que sigan aquí?!

Miro a mi alrededor para cerciorarme de que no me siguen, pero el maldito olor a cazador llega a mi nariz, corro lo más rápido que puedo, pero la herida en mi pierna me lo impide, si tan solo hubiera traído mis reservas de sangre nada de esto estaría pasando, no puedo regenerar mis heridas esto sin duda me pone en mucha desventaja, maldita sea el día que decidí investigar en este lugar.

Hago crecer mis garras y empiezo a escalar detrás del enorme edificio, si logro llegar al territorio de black drangons estaré a salvo solo tengo que darme prisa antes de que se haga de di-

¿A dónde piensas que vas? -el tipo de ojos amarillos y tatuajes en la mano me golpea con una fuerza igual de monstruosa que la mía, mi cuerpo se golpea contra la pared haciendo que escupa algo de sangre.

¿Como es qué? -trate de hablar, pero mis órganos están hechos mierda por eso golpe- tú no eres humano ¡¿qué demonios eres?!

Grite con toda mi fuerza, con desesperación, con miedo... con esperanza de poder llegar a casa y ver a mi esposa.

Jaja.. Eso es algo que no te interesa después de todo vas a morir –tiene razón, si no salgo de aquí moriré.

Una sonrisa se posa en mi rostro mientras me preparo para pelear, cuando el sujeto se acerca de un salto hacia donde estoy agarro rápidamente tierra y se ha hecho en los ojos, un truco muy sucio, pero entre la vida y la muerte todo se vale, aprovechando que el tipo estaba insultándome mientras se limpiaba la cara le di una patada en todo el abdomen y me fui corriendo, decidí meterme en uno de los tantos callejones de la ciudad aprovechando los atajos.

Falta poco, solo necesito correr más rápido y estaré a salvo, cuando llegue al territorio de black drangons necesito informarle este a sano shinichiro, necesito decirle que ellos volvieron y nos empezaron a cazar a todos, tengo que llegar a casa decirle a mi esposa cuanto la amo, decirle que si quiero tener una familia numerosa con ella y viajar por todo el mundo.. Solo tengo que darme pris-

Eres rápido.. Pero no lo suficiente –eh? ¿Que está pasando? - ahora muere.

De repente mi cuerpo se dejó de mover y de alguna manera me siento liviano... Oh... Ya veo, el tipo de tatuajes no estaba solo.. Supongo que moriré aquí..

Veo la sangre salir de mi cuerpo, empiezo a ver borroso y todo está dando vueltas..

¿así que así se siente morir?

Asi debieron sentirse todos los humanos de los que me alimente para sobrevivir.. Solo puedo decir lo siento, si hubiera tenido la oportunidad de no ser así lo hubiera elegido pero por desgracia nadie decide como nacer... Supongo que después de todo no soy un monstruo como muchos me han llamado porque me duele..

Duele demasiado.. No quiero morir..

No quiero dejar a mi esposa sola...

Ayuda... -digo con mis pocas fuerzas.

Nadie te ayudara, ahora descansa muy pronto te unirás con todos tus seres queridos en el más allá los cazaremos para que no te sientas solo –quiero gritar, quiero golpear a quien dijo eso, pero no puedo... Ya no puedo.

Lo último que veo antes de cerrar los ojos es una cabellera negra como la oscuridad infinita, trato de ver el rostro de mi verdugo, pero solo me encuentro con una máscara de cuervo.

Este es el final... Querida te amo...

El cielo estaba teñido de un gris tan deprimente y oscuro que para cualquiera ya sería el peor día de su vida, con nubes amenazando con soltar una fuerte ventisca, un fuerte suspiro se escapó de sus labios y con ellos una pequeña bocanada de humo producto del cigarro que estaba fumando, de manera lenta tiro la coletilla del cigarro en el piso y volvió a mirar la escena, sin apartar la vista, escaneando todo.

hermano de...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora