16.

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Harry fue criado por cuatro merodeadores y una madre astuta que siempre descubre todo. Por lo que puede decir que ha desarrollado la habilidad de ocultar lo que piensa o siente a la perfección, fue necesario para sobrevivir su infancia con la guerra de bromas que usualmente mantenía con su padre y el resto de los amigos de este. Lo cual agradece, porque de esa forma es capaz de sentarse junto a Riddle fingiendo que todo está perfectamente bien y nada ha cambiado en su pensar.

La situación en la que se encuentran simplemente lo facilita.

—¿Usted quiere que organicemos una fiesta? —pregunta incrédulo al hombre frente a él, importándole poco o nada la mirada de advertencia que Riddle le lanza desde su costado.

Dumbledore sonríe ante su tono, pareciendo sumamente divertido con hacerle exasperar—. Así es mi querido muchacho, pronto terminará el año. Imagine que les ayudaría a relajarse y posteriormente rendir mejor sus exámenes finales, ustedes saben que la felicidad de mis alumnos es mi prioridad.

El estudiante mayor carraspea—. Con todo respeto director, si bien es una buena idea, la fiesta quitaría tiempo valioso de estudio previo, ¿no le parece?

Harry no lo niega, no es que planee estudiar demasiado, pero sabe que personas como Hermione y Draco no estarían del todo contentos con la noticia de una fiesta antes del periodo de pruebas.

El hombre deja salir un suspiro que suena exageradamente decepcionado, Harry sabe que hay algo ahí que no están notando—. ¿Es así? Bueno, siempre podrían tener alguna otra idea —y entonces les mira expectante, como si no les hubiera llamado después del toque de queda sin dejarles preparar nada para presentar.

—Siempre podríamos planear la fiesta para fin de curso antes de regresar a nuestras casas, que esa sea la motivación —el ojiverde propone luego de pensarlo un segundo.

—Esta dicho entonces, fiesta de fin de curso —aplaude más que contento—. Con eso dicho, vayan a sus habitaciones muchachos, no quisiera arrebatarles horas de sueño que a su edad son más que valiosas.

Riddle sonríe cortésmente—. No se preocupe director, que tenga buena noche.

—Adiós, que duermas bien —Harry despide más simple, sin preocuparse demasiado por la mirada del slytherin sobre el, siempre sobresaltado por su actitud ante las figuras de "autoridad" dentro de la escuela.

Ambos salen de la oficina tranquilamente, sin cruzar miradas o palabras hasta que se encuentran en el pasillo—. Buenas noches, que descanses —el ojiverde se despide del contrario, comenzando a caminar en dirección a su sala común, sin embargo se detiene confundido cuando el mayor en lugar de darse vuelta e ir hacia las mazmorras sigue caminando a su lado—. ¿A donde vas? —pregunta.

El mayor se encoge de hombros—. Te acompaño a tu sala común, sería bastante poco caballeroso de mi parte dejarte ir hasta tu torre solo a estas horas.

Harry resopla, incrédulo—. ¿No debería yo acompañarte a las mazmorras? Apuesto que es mucho más tenebroso —se burla—. Además, ¿caballeroso? ¿Conmigo? Empiezo a creer que estás enfermo —observa como el contrario abre la boca, por lo que se apresura a añadir—, y no menciones a mi padre cada vez que nos vemos.

Lo dice bromeando, pero si bien nunca le había molestado antes el que haya personas que siempre le relacionen de una forma u otra con alguno de sus padres, empieza a odiar como el contrario no podía separar su persona de su apellido.

Riddle tararea, no comprometido mientras ambos comienzan a caminar nuevamente hacia la torre de gryffindor—. Bueno, creí que luego de convivir tanto podrías considerarme tu amigo.

El gryffindor no puede evitar boquear sorprendido—. ¿Me consideras tu amigo? —el claramente no está emocionado, no tendría sentido que lo estuviera.

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