Cuando Harry sale de la oficina de Dumbledore el primer día de regreso a clases siente que podría vomitar.
Camina tan rápido y descuidado que choca con un par de alumnos que se encuentran en su camino, apenas capaz de murmurar una disculpa rápida mientras comienza a entrar en pánico, verdadero pánico y entonces deja de caminar y comienza a correr.
No está listo para afrontarlo, no tiene idea de que hará ahora, que se supone que esperan que haga, como esperan que reaccione.
No sabe hacia donde está yendo, solo que cuando se da cuenta se ha detenido en el comienzo del bosque prohibido antes de darse media vuelta y regresar, necesita hablar con alguien, quien sea.
O no.
Tal vez no debería decirle a nadie, porque si lo decía y fallaba todos estarían decepcionados, y Harry odiaba decepcionar a las personas.
Antes de que pueda registrarlo se encuentra chocando contra un pecho firme, afortunadamente no tan fuerte para doler, y está por murmurar una nueva disculpa cuando el contrario habla.
—Cinco chicos han comentado que estas empujándolos por caminar de prisa, ¿hay algún motivo por el cual pase o puedo restarte puntos ahora? —el slytherin cuestiona justo frente a la entrada del castillo.
Harry lo mira fijamente por el tiempo suficiente para que el más alto comience a ponerse nervioso.
Ambos llegaron juntos el día de ayer, habían tenido una buena semana de descanso sin peleas, solo comentarios burlones normales, de esos que intercambias con amigos, conviviendo de forma agradable y si Harry no lo supiera mejor pensaría que son amigos, cosa que no son.
Pero Tom lo conoce, lo conoce más de lo que cualquiera de ellos admitiría, y el ojiverde sabe que si hay alguien que puede ser sincero con él sin tener miedo de hacerle daño es el.
Apenas piensa lo que está haciendo cuando toma la mano del más alto y tira de él hacia el primer salón vacío que encuentra en su camino.
—Por Salazar, ¿que se supone que haces? —Tom finalmente dice cuando le suelta una vez la puerta está cerrada tras ellos—. ¿Haz enloquecido? No puedes tirar de las personas de esa forma.
—Pudiste soltarte —dice en cambio, comenzando a caminar de lado a lado frente al contrario, sin saber como decir lo que acaba de descubrir.
Ninguno dice nada por el suficiente tiempo para exasperar a Tom, quien finalmente rompe el silencio—. Bien, ¿me dirás que te pasa?
Ese pequeño empujón es todo lo que Harry necesita—. ¿Recuerdas aquel día de las presentaciones?
—Uhm, ¿si? Tendrás que ser más específico que eso.
—Participe en esto de runas mágicas, y me encantan, es probablemente además de defensa mi área favorita de magia. Y tú me dijiste que debía permanecer en quiddich porque nadie espera nada más de mí además de eso, y tienes razón, porque soy bueno en eso y tengo contratos y mi vida resuelta si voy por ese camino, me encanta el quiddich. He estado trabajando en esto desde primer año, el buscador más joven del siglo, Merlín, ¿tienes idea de cómo todo mundo habla acerca de mi debut en un equipo profesional?
Tom, apenas parpadeando durante su arrebato coloca una mano sobre el hombro del ojiverde, como si quisiera mantenerlo conectado—. ¿Qué tiene que ver eso con cualquier cosa?
—Dumbledore me hablo esta mañana, y pensé que sería otra tontería sobre querer que seamos amigos o quizá para platicar conmigo sobre alguna otra cosa, el suele hacer eso de vez en cuando, pero dijo... —toma una respiración profunda, sin poder creerlo, negando y pasando una mano por su cabello frenéticamente—. Dijo que hubo muy buenos comentarios acerca de mi demostración de runas mágicas, que les pareció interesante todo lo que propuse y él les hablo de otros hallazgos que he tenido en el área y estaban encantados y querían hablar conmigo y... es tan estúpido, no soy tan bueno. Tu mismo lo dijiste, ¿como es posible esto?
—Nunca dije que no eras bueno.
—Bueno medio lo insinuaste, y tienes razón. Soy un deportista, no una mente brillante, esa es Hermione, o Draco, o tú, qué diablos.
—Eres bastante inteligente y astuto, tienes ideas fuera de la caja todo el tiempo, ¿por qué te sorprendes? —pregunta y Harry odia que suene genuinamente confundido.
—¡No lo suficiente! Tu siempre lo dices, no te atrevas a negarlo ahora. Merlín voy a vomitar —puede incluso sentir escalofríos—. No puedo hacer esto, no soy lo suficientemente bueno, debí quedarme en mi zona de confort, quiddich es mi apuesta segura. Tal vez si digo que no me interesa no quieran hablar conmigo, ¿crees que Dumbledore se guarde el secreto? Si se lo pido puede que lo haga. No quiero que mis padres-
—Escúchame Harry —le interrumpe, pareciendo levemente exasperado pero el ojiverde reconoce algo distinto en sus ojos parecido a la preocupación—. ¿Por qué tienes que escoger? Puedes ser un increíble buscador y llevar a tu equipo a la victoria en cada juego, y aún así dedicarte el resto de tiempo a runas mágicas. Puedes intentar ambas cosas y ver qué te resulta más cómodo, tienes mucho tiempo para decidir qué hacer.
—Pero yo-
—Y eres bueno. Los profesores siempre hablan del talento que tienes y lo sencillo que te resulta. Tu padre me ha dicho lo orgulloso que está de que tengas opciones y no te confíes, así que ¿por qué no puedes confiar en ti mismo cuando todo el mundo lo hace?
—Pero tu-
—Yo también confió en ti, ¿crees que habría aceptado trabajar con cualquiera? Lo hago porque sé que puedes seguirme el paso, ninguno de esos estudiantes podría, ni Draco, ni Granger, así que deja de llenarte la cabeza de ideas y alégrate por esto, es algo-
Esta vez es Harry quien interrumpe al contrario, casi derribándolo con la fuerza de su abrazo. Le toma unos cuantos segundos al mayor ponerse al día, pero finalmente rodea al ojiverde con sus brazos, primero tentativamente antes de apretar su agarre, devolviéndole la muestra de afecto. Y se aferran el uno al otro como si lo necesitaran, como si lo hubieran hecho por mucho tiempo.
—Gracias, Tom.
El slytherin no responde, en cambio deja que su mejilla descanse contra la cabeza del menor y comienza a mover una de sus manos de arriba hacia abajo por toda su espalda, tranquilizándolo.
Harry casi se derrite sobre el, no está seguro de que tantos abrazos reciba el mayor en su vida diaria (probablemente ninguno), pero sabe que no son ni cerca de los que merece.
Al día siguiente Dumbledore llama a Tom y le informa que acaba de hacer un reconocimiento personal hacia el, destacando cada punto fuerte y que le serviría en cualquier área de trabajo que quiera conseguir.
El slytherin apenas y puede disimular su sonrisa contenta, orgulloso de finalmente haberlo logrado. Y cuando el director le informa que le iría muy bien en la política y que sus estrategias fueron bien recibidas por las distintas áreas es la cereza del pastel.
Harry es el primero al que se lo dice, y ahí en el pasillo se permite ser abrazo por el más bajo.
Tal vez no son amigos, pero están en camino a serlo.
ESTÁS LEYENDO
Hated.
FanfictionA Harry no le había importado antes no agradarle a Tom. Hasta que comienza a importarle.
