17.

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Harry es realista cuando se necesita serlo, y sabe que por más que lo intente o por mucho que quiera convencerse de lo contrario. Tom Riddle nunca se fijaría en el de forma romántica.

No sabe siquiera si el contrario planea tener una relación a corto plazo, o largo plazo incluso. Draco y él han hablado de ello, en sus planes está hacerse un lugar en el mundo mágico, escalar a un puesto importante donde sea escuchado. No tener una pareja, mucho menos alguien que sea menor que él y tengan el tipo de relación que tienen, sin contar que es hombre.

¿A Tom siquiera le gustaban los hombres?

Harry intenta despejar su mente mientras camina fuera del castillo, algunos alumnos ya han salido en dirección a hogsmeade, el mismo planeaba irse una hora atrás, sin embargo un alumno de primer año necesitaba su ayuda y no podía decirle que no.

El slytherin probablemente ya se encuentre allá. Es bastante puntual y probablemente le molestara por su retraso. No es que a Harry le interese demasiado, al final no habían acordado una hora como tal.

O un lugar incluso.

Perdido en sus pensamientos intentando descifrar en donde podría encontrar al mayor una vez en el pequeño pueblo, no es capaz de escuchar los pasos que se acercan hacia el, y si no fuera porque una mano es colocada sobre su hombro probablemente habría seguido así.

Se sobresalta sin poder evitarlo, parpadeando confundido hacia el slytherin que había estado ocupando su mente momentos atrás—. Pensé que estarías allá —dice, sin saber que otra cosa podría decir.

Tom frunce el entrecejo, como si pensara que lo que ha dicho es estúpido—. ¿Por qué pensaste eso? Te estaba esperando para irnos.

Harry nunca admitirá en voz alta la forma en que su estómago se revuelve de forma agradable ante la acción. No debería tomarlo con tanta importancia, probablemente el contrario sólo lo hizo porque sería más práctico y no perderían tiempo buscando al otro, así es como este actúa, no con acciones cargadas de indirectas o sentimentalismo.

—Está bien —responde, dándose cuenta de que había permanecido en silencio y quieto por demasiado tiempo.

Tom continúa viéndole como si creyera que hay algo extraño en él.

—Vamos entonces, deberíamos ser capaces de encontrar un lugar agradable para comer —y entonces la mano del mayor se coloca casi demasiado casualmente detrás de él, descansando contra su cadera para instarle a caminar más rápido.

Todo por ser práctico y apresurarle.

Harry no debe olvidar su motivo real.

Harry no debe malinterpretar sus acciones.



Harry no puede evitar olvidar el motivo real.

No puede hacerlo cuando las personas les miran de esa forma, no cuando al encontrarse a Draco este le manda una mirada burlesca, y mucho menos cuando en lugar de hablar exclusivamente acerca de la fiesta lo único que hacen es conversar sobre diferentes cosas mientras comparten un trozo de tarta como postre en ese lindo restaurante casi demasiado caro que Tom insiste en pagar incluso cuando Harry sabe que su dinero es limitado.

El ojiverde quiere esconder su rostro en su almohada y gritar, porque no debería sentirse como una cita. Porque sabe que no es una cita. Y porque cada minuto que pasa junto al slytherin se siente como una promesa de lo que podría ser si se arriesga.

Si fuera cualquier otro chico Harry ya se habría quejado con su padre, recargado contra su hombro mientras le pregunta si cree que es coqueteo o sólo amistad, expresando sus miedos.

Pero no puede, no cuando se trata de Tom.

¿Por qué Harry tenía que enamorarse del protegido de su padre de todas las personas? Se sentía como si fuera el mayor impedimento.

Tom era prácticamente el hijo adoptivo de su padre, le proporcionaba no sólo dinero extra cada tanto tiempo, si no también el cariño y la familia que nunca había tenido.

Pero no son hermanos, y nunca le ha visto de esa forma, ni siquiera cuando era más joven y le conoció por primera vez. Tampoco cree que el mayor le vea como una especie de hermano incluso si existe la posibilidad de que vea a su padre como una especie de figura paterna, eso sería ridículo, ¿no?

La posibilidad le produce ganas de vomitar.

Cuando se encuentra con Hermione por la tarde no puede evitar dejarse caer a su lado, sintiéndose sumamente miserable mientras admite—. Estoy enamorado de él.

La castaña tararea suavemente, como si intentara tranquilizarlo antes de finalmente hablar—. Lo sé.

No se sorprende ante sus palabras. Era obvio que ella sabía, si hay alguien en el mundo que puede reconocer cada detalle de él es ella.

—¿Por qué de él? ¿Desde cuando crees que-? —ni siquiera puede imaginarlo.

—Siempre han orbitado uno alrededor del otro, es casi ridículo —resopla, peinando su desastroso cabello de forma cariñosa—, y siempre hablas de él, no recuerdo un solo día donde no le menciones por cualquier cosa o no le estés viendo con esa mirada tuya que conozco tan bien.

—Mátame por favor —pide, escondiendo su rostro en el hombro de su amiga.

—Pareces bastante resignado considerando que eres correspondido —mantiene su tono de voz bajo, pero suena tan segura como al explicar un hechizo que domina a la perfección—, porque sabes que así es, ¿no?

Harry podría pensar que si, podría tomar todas esas pequeñas muestras de preocupación que el contrario le da, cada pequeño detalle que demuestra que le escucha y presta atención, podría considerar el hecho de que se permite sentir cerca de él y ser más humano que con el resto de las personas, podría tomar en cuenta todo eso y permitirse pensar en la posibilidad de ser correspondido, sin embargo hay una cosa que no puede ignorar.

Porque le conoce mejor que nadie, y sabe como actúa en consecuencia.

—Se que Tom es el tipo de chico que si quiere algo lo consigue, sin importar cuanto le cueste o cuanto tenga que sacrificar, y se que si me quisiera estaría conmigo o lo intentaría por lo menos.

Ni siquiera Hermione encuentra un argumento, manteniéndose callada por el tiempo suficiente para demostrar que no sabe cómo contrarrestar sus palabras.

Harry se hunde más en su miseria.

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