Harry despierta temprano por la mañana siguiente, sintiéndose agradablemente descansado, había tenido el más increíble de los sueños, uno donde se encontraba acurrucado sobre los brazos del chico del que está enamorado, demasiado bueno para ser verdad.
No lo es, por supuesto.
Tom nunca permitiría un contacto tan íntimo con el, sin contar que apenas permanecía el tiempo necesario compartiendo una cama.
No se lo toma personal, no es que el contrario sea un chico de contacto físico, ni con él ni con nadie.
De la misma forma sabe que no tiene sentido obsesionarse con algo que no pasará, como sería su sueño.
En cambio toma una tranquila ducha para despejar su mente, aprovechando su tiempo a solas lo mejor que puede sabiendo que en el momento que baje las escaleras, sería otro día completo al lado de Tom.
—Escuchamos las buenas noticias, Harry —James dice apenas pasan un par de minutos de que se han sentado a desayunar.
El ojiverde voltea a ver a su padre, en medio de cortar un trozo de sus pancakes—. ¿Que buenas noticias? —pregunta, confundido ante su tono entusiasta.
No tiene idea de a que se refiera, pero el rostro de su padre contiene una gran sonrisa y ojos rebosantes de orgullo en su dirección, y cuando voltea a ver a su madre puede notar el mismo patrón. Lo cual es extraño porque está casi seguro de que no ha hecho nada extraordinario esos últimos días.
¿Qué buenas noticias podría tener su padre?
En su confusión su mirada se posa en el joven slytherin sentado a su lado, y no necesita que diga nada, la sutil vergüenza en sus facciones le aclara todas las dudas que tenia.
Sabe a que se refieren ahora.
Solo pueden estar hablando de la única noticia que no había competido con ellos, ni con nadie. Incluso luego de tomar un poco más de confianza en si mismo, decidió guardar aquello para si mismo por un tiempo más, solo Tom y Dumbledore teniendo conocimiento del tema.
Quiere salir corriendo del comedor cuando se da cuenta hacia donde va la conversación. Es casi demasiado rápido, no se siente listo para afrontarlo.
—¿Por qué no nos habías dicho que te estaban reclutando como creador de runas mágicas? Es maravilloso, ¿sabes lo cotizados que son esos puestos? —su madre cuestiona, sin poder ocultar el tono orgulloso en su voz—, mi pequeño chico brillante, estoy tan feliz por ti. No debiste guardártelo para ti por tanto tiempo, esto es algo que debe festejarse.
Harry enrojece antes de que pueda evitarlo, mirando mal a su amigo por haberle puesto en tal situación, ¿qué se suponía que le diría a sus padres? ¿Qué le aterraba fallar? ¿A él? El chico que siempre toma riesgos y busca encontrar nuevas oportunidades de mejora, el que impulsa a los demás a intentar cosas nuevas.
Es casi ridículo.
Pero entonces sus padres le siguen mirando de forma expectante y él se queda sin palabras, no sabe que decir, como comenzar.
Es en ese momento de incertidumbre que Tom coloca una mano sobre su rodilla, alentándole a continuar, a confesar.
Por un segundo es todo lo que necesita.
—No quería... decepcionarlos si fallaba —admite bajando la mirada hacia su desayuno, su mano viajando de forma instintiva hacia la de Riddle, entrelazándolas para tomar valor, cuando el contrario no se aleja de su toque da un suave apretón, necesitando un ancla que lo mantenga conectado—, no tengo nada seguro, es solo una posibilidad y se que hay muchos que buscan lo mismo —se encoge de hombros—. No quería decirles y que al final no llegara a nada.
El silencio se siente insoportable por los pocos segundos que perdura.
—¿Decepcionarnos? Nunca podrías decepcionarnos —James resopla como si la simple idea le pareciera ridícula—, dices que es solo una posibilidad, pero Harry, es más de lo que cualquier chico de tu edad ha recibido nunca, el más joven reclutado ha tenido veintinueve años, ¿sabes lo increíble que es esto? Una simple mención honorífica es más de lo que muchos pueden aspirar.
Los comentarios alentadores siguen llegando de tal forma que su pecho se llena de tanto amor que casi es demasiado para soportarlo—. Creí que me dirían que mi apuesta segura es, ya sabes, el quiddich —dice antes de que pueda detenerse a si mismo.
Tom da otro suave apretón en sus manos unidas, apoyándole. El toque se siente tan correcto, como si el contacto físico entre ambos fuera algo natural y cotidiano. Como si el tranquilizarle de esa forma fuera algo normal en su dinámica.
—Y es una increíble opción —James asiente estando de acuerdo.
—Pero runas mágicas te encanta desde que eras un niño, y eres estupendo en eso, por supuesto que nos emociona que lo tengas contemplado, pensé que nunca lo intentarías —Lily continua, con esa mirada tranquila, como si pudiera ver a través de sus inseguridades—. Cuando Tom nos dijo hace un momento, se sintió como algo inevitable.
Harry sonríe, contento y orgulloso de sí mismo de una forma que no espero sentirse por algo que no fuera quiddich o defensa. Mirando a Tom con casi tanta admiración y cariño por haberle impulsado que casi puede sentir sus sentimientos emanar de él.
Espera no lo estén haciendo, pero a juzgar por la mirada del contrario no está tan seguro de que tan bueno es ocultándolo.
El contacto visual continúa hasta que el ojiverde toma una decisión, necesita devolverle el favor.
Porque Tom Riddle es el chico más brillante que conoce y merece tanto reconocimiento como el, incluso más.
—¿Tom ya les dijo que le fue increíble con la política y han estado hablando de sus iniciativas? —pregunta girando hacia sus padres.
James casi escupe su jugo ante la nueva actualización.
—¡Tom Marvolo Riddle! Más vale que comiences a hablar ahora —exige, mirando al adolescente con tanto orgullo como momentos antes miraba a su propio hijo.
En esta ocasión es Tom quien enrojece, el tono solo subiendo cuando Harry comienza a enumerar todas las cosas positivas de las cuales se hablaron sobre él y que incluso Dumbledore había emitido sus recomendaciones. No perdiendo ningún detalle, destacando lo bueno que era en el área y lo increíbles que eran sus propuestas.
Si Tom está sorprendido del amplio conocimiento que tiene acerca de sus iniciativas no lo demuestra. Escuchando atentamente sus palabras y añadiendo algunas propias cuando los tres voltean a verle expectantes.
—Siempre supe que tenías un futuro maravilloso, ni siquiera tengo que escuchar tus propuestas para saber que son las correctas, el mundo mágico estará a salvo en manos como las tuyas —Lily dice, sonriendo en dirección al joven slytherin.
—Ministro Tom Riddle, imagínalo un día querida —mira a su esposa—, seremos los primeros en votar por él y estar en sus conferencias.
Harry ríe cuando el rubor de Riddle sube hasta sus orejas.
Puede verse así en el futuro, desayunando con sus padres, con Tom a su costado. Ambos hablando sobre sus logros e impulsándose mutuamente, quizá no de forma amistosa, quizá romántica, el tipo de pareja poderosa de la que siempre habla Hermione e insinúa Dumbledore.
El tipo de pareja poderosa que sabe que formarían si se dieran la oportunidad. Si Riddle le quisiera como él le quiere.
Esta vez Tom le mira con un semblante avergonzado, y con algo en sus ojos que por un segundo parece reflejo de sus propios sentimientos.
Desaparece tan rápido que cree haberlo imaginado.
Solo casi finalizando el desayuno se da cuenta de que nunca separaron sus manos.
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Hated.
FanfictionA Harry no le había importado antes no agradarle a Tom. Hasta que comienza a importarle.
