capitulo 40

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La tensión que antes se colaba como un eco sordo en la habitación se dispersó por unos minutos. La salida de Tom y Severus había aligerado el ambiente y lo había dejado solo con el niño.

Harry, ajeno al huracán invisible, había empezado a comer obedientemente cada trozo de carne tal y como su padre le había dicho.

Observarlo le daba cierta tranquilidad. Tenía la ternura de un alma pura pero había algo que no lograba entender del todo.

Había algo en él

No era solo la dulzura, era tambien algo amargo que no podía reconocer

bajó la mirada hacia su taza, que ya se había enfriado, y se obligó a pensar en otra cosa. Pero su mente, traicionera, lo llevó por un camino distinto. Uno que no había querido recorrer en mucho tiempo.

¿Dónde estará su ahijado ahora?

La pregunta vino sin permiso. Como una hoja arrastrada por el viento, se coló en medio de la paz aparente.

Era una pregunta que se hacía seguido, aunque últimamente trataba de no hacerlo. Le dolía demasiado.

Nadie sabía nada con certeza. El Ministerio se había limitado a informes vagos. Dicen que sobrevivió. Que alguien lo recogió. Que está vivo. Pero nadie da nombres. Nadie da rostros. Dumbledore no mencionaba más que "el futuro" pero todo era proyectivo, nada actual, nada del presente, de su infancia, no había una casa, una foto, ni siquiera una señal de su existencia

Y el tiempo pasa, si lo tuviera en frente probablemente ya no lo reconocería, la grasa de bebé en sus mejillas debía haber desaparecido, sus dientes serían pequeños y delicados como los de lily? O serían grandes y desordenados como los de su padre? Jamás lo sabría y eso le carcomía el alma

Remus cerró los ojos un momento.

¿Estaria bien? ¿Le habrán explicado quién fue su madre? ¿Sabrá algo de James? ¿De Sirius? ¿De mí?

No tenía derecho a esperar nada, lo sabía. Ni siquiera sabía si le permitirían verlo alguna vez, era el salvador del mundo mágico, pero Albus decía que no podía enterarse, aún no, lo aisló de su propia gente. la idea de ese niño en un mundo que exigía tanto de él sin que él lo supiera siquiera…

Le helaba la sangre.

Harry, que curioso, el nombre de su memoria, tantos niños nombrados en su honor, que ahora era fácil encontrar ese nombre en todas partes

Mirar al niño sumergir un trozo de pan en el jugo de la carne, murmurando algo sobre "los conitos mágicos que su papá iba a preparar".

Remus lo observó un instante más.

Harry, su harry... los ojos verdes de lily, si lo pensaba incluso el niño frente a el podría asemejarse a ella, pero su mente le jugaba tantas malas pasadas que ni siquiera podía cruzarse por su mente, era imposible.

Era absurdo.

No era la primera vez que su mente jugaba con él. Lo sabía bien, Había tenido demasiados días oscuros, demasiadas noches sin sueño donde los recuerdos se mezclaban con los delirios. Le había pasado antes: ver rostros familiares en rostros nuevos, creer ver a James caminando por el callejón diagon o a Lily tomándose un té en la cafetería de la esquina que tanto le gustaba

Habia tratado de dejarlos atrás, ellos estaban muertos, Harry estaba seguro y protegido por el ministerio, no necesitaba de su preocupación

Y aun así...

—¿Le gusta la sopa? —preguntó la vocecita otra vez.

Remus pestañeó. El niño lo miraba con expectación, como si realmente le importara su respuesta.

𝐏𝐨𝐭𝐢𝐨𝐧𝐬, 𝐛𝐫𝐞𝐞𝐝𝐢𝐧𝐠 𝐚𝐧𝐝 𝐬𝐮𝐫𝐯𝐢𝐯𝐢𝐧𝐠Donde viven las historias. Descúbrelo ahora