Capitulo 46

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Albus Dumbledore siempre había confiado en los planes que no requerían supervisión constante.

Los mejores hechizos no eran los que estallaban, ni los que dejaban marcas visibles. Eran aquellos que, una vez lanzados, seguían funcionando por pura inercia. Como una grieta en una presa: al principio imperceptible, luego inevitable.

Harry Potter seguía siendo exactamente lo que había dejado atrás años atrás.

Un niño odiado por su propia sangre

un niño descuidado.

un niño aislado.

un niño que iba a necesitar de él

No había necesidad de vigilarlo. Petunia Dursley no era una amenaza para ningún plan; al contrario, su indiferencia era una herramienta tan fiable como cualquier encantamiento.

Albus pasó los dedos por una serie de runas invisibles, suspendidas en el aire de su despacho. No estaban atadas a una ubicación concreta. No lo necesitaban. Estaban ligadas a algo mucho más abstracto: el núcleo, el peso mágico que arrastraba.

Harry Potter.

La magia antigua respondía a las narrativas establecidas. Al rol asignado. Al lugar que el mundo creía que ese niño ocupaba.

Y por eso su plan era infalible, un prodigio que no se veía hace milenios

Harry Potter era un núcleo excepcional.
Demasiado excepcional para dejarlo intacto.

por eso había que ser meticuloso, no podía hacer ruido, no podía faltar precisión, un solo movimiento en falso y el perfecto núcleo mágico que estaba cosechando se perdería

El hechizo no drenaba de forma agresiva. No habría sido prudente. En cambio, reforzaba lo que ya existía: cansancio crónico, desconexión, la sensación persistente de estar incompleto. La magia se escapaba como agua entre dedos entumecidos, sin dolor inmediato, sin alarma.

La clave estaba en la lentitud.

Un mareo ocasional.
Debilidad pasajera.
Sueño excesivo.

Nada que un adulto atento no pudiera explicar, mucho menos unos muggles que no tendrían ni idea de nada, ni siquiera les importaba lo suficiente para enterarse, se había asegurado de ello sembrando la envidia entre los Dursley, el enojo hacia una criatura que siempre sería superior, los humanos eran tan fáciles de manipular, el odio era como una semilla en el terreno más fértil de todos

Albus sonrió con tranquilidad.

El niño no tenía anclas.

Ajustó una última variable, reforzando el hechizo para que se activara de manera irregular. El cuerpo aprendería a aceptar la pérdida como estado natural. Cuando finalmente la magia fuera necesaria —cuando llegara el momento correcto— Harry Potter no tendría reservas suficientes para resistirse.

Entonces, Albus intervendría.

sería su salvador

La historia siempre necesitaba uno.

Y él conocía ese papel mejor que nadie.

Un pobre niño que creció en la oscuridad, un amable anciano que le ofrecería dulces de limón y el apoyo que jamás encontró en su hogar, sería su guía y eventualmente tendría que morir, los mártires siempre ocupan los corazones de la gente y mientras todos lloren la perdida del mocoso, él los consolaría, él les daría al héroe que todos anhelan

Con una última mirada satisfecha a la magia flotando en su despacho, Albus se dio la vuelta, seguro de que el mundo seguía exactamente el curso que había previsto.

𝐏𝐨𝐭𝐢𝐨𝐧𝐬, 𝐛𝐫𝐞𝐞𝐝𝐢𝐧𝐠 𝐚𝐧𝐝 𝐬𝐮𝐫𝐯𝐢𝐯𝐢𝐧𝐠Donde viven las historias. Descúbrelo ahora