HISTORIA PARALELA 2 - PARTE B

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Lo primero que se encuentra Mingyu al entrar a su casa, es el vistazo de un lobo echado a lo largo de su sillón.

Iban a ser las diez de la maldita noche.

—Ah no, Hani, esto sí que no —resopló, con cierto aire de indignación mientras cerraba la puerta tras de sí, quitándose los zapatos sin importarle donde cayeran porque estaba cansado, no había visto a Hoseok como en un total de seis horas y eso definitivamente influía en su estado de ánimo y empeoraba su energía.

Caminó hasta ella, acercándose lo suficiente para que le viera su cara de pocos amigos. La loba ni se inmutó cuando él le mostró los dientes, a su vez, cerró los ojos y suspiró una exhalación profunda como si estuviese harta de él.

Mingyu le puso mala cara, pero, de todas formas, se estiró para acariciarle entre las orejas.

—Tienes tu propia casa —gruñó, hundiendo los dedos en su pelaje y escuchando el pequeño murmullo que ella hizo, satisfecha cuando él le rascó—. Por si no entendiste la indirecta, era que te vayas...

No obtuvo ninguna respuesta, el gran animal apenas reaccionó y la verdad es que Mingyu tampoco intentó echarla realmente. Atribuido al cansancio o a que estaba acostumbrado a verla por ahí, él simplemente bufó, se dio media vuelta y se alejó.

Había veces que Hani hacía esto, se paseaba como si la casa fuera suya y viviera con ellos, a veces la podía encontrar en las tardes junto a Hoseok, escuchando discos de jazz que el humano colocaba para ella, mencionándole que eran sus favoritos, ambos recostados en el sillón mientras se relajaban con suaves melodías.

Mingyu sabe que su presencia en la casa se ha hecho más frecuente los últimos días porque ya le faltaban pocas horas a ellos para partir. Lejos de la manada.

En otros días, hubiese encontrado a Baekhyun y Chanyeol junto con ella, disfrutando la misma música o viendo alguna mala película humana que, Hoseok conseguía de su padre y ponía en la televisión que rara vez se usaba.

Pero lo cierto es que ninguno de los dos capitanes estaba ahí sólo porque Mingyu los había echado antes de que ellos intentasen siquiera invitarse (o autoinvitarse en este caso) a la casa, luego de haber pasado una tarde entera de expedición juntos, diciéndole que, todos estos días, todos ellos habían ya tenido suficiente de Hoseok y ahora le tocaba a él tenerlo porque, para empezar, era su humano y no iba a permitir que los lobos quisieran robárselo cuando claramente era suyo.

Bueno, no era así de exagerado, pero estos últimos días la manada ha estado revoloteando alrededor de Hoseok y no ha podido disfrutar de la suficiente atención que el humano siempre le da porque-

Mingyu respira profundo y suelta el aire en una larga exhalación. Necesitaba calmarse.

Deja a Hani sola en la sala de estar y se encamina por el pasillo, quitándose su chaqueta del traje táctico perteneciente al gremio de cazadores, quedando con la camiseta negra de manga corta que solía ocupar debajo.

Flexionó el cuello y aprovechó de estirar los músculos.

Estoy muy enojado. Los lobos me tuvieron ocupado todo el día. ¿No me extrañaste?

No obtuvo respuesta, y eso le formó un leve puchero en los labios mientras fruncía el ceño, cuando llegó hasta la puerta de la habitación donde sabía que Hoseok se encontraba.

Creo que merezco algunos mimos, ¿no? Hoseokkie~

Quiso abrir suave, ser suave, pero Hoseok no estaba cooperando, así que simplemente la abrió de un golpe, aún arrugando el entrecejo por pura indignación cuando lo encontró de pie frente a la mesa de escritorio, ordenando algo que no veía por la posición pero, apostaría, se trataba de alguna desarmaduría de arma.

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⏰ Última actualización: Jul 25, 2025 ⏰

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