Habían pasado días. Afortunadamente, ya no tenía el yeso y podía valerme por mí mismo. Había tenido algunas amenazas por parte de los hombres del Chacal, pero las ignoré. Salí a la puerta; allí estaba, como siempre, el perrito de Candy, Roko. Ya no me molestaba con su presencia. Oí a Candy llamarlo y me moría por verla de nuevo. Finalmente, ella me regaló el placer de verla; salió y tomó a su cachorro.
—Buenos días, Alfa —dijo sosteniendo a su mascota.
—Buenos días —respondí tartamudeando.
Ella estaba vestida con un pijama rosa con adornos de ositos; se veía preciosa.
—Veo que ya estás mejor de tu
pierna —me observó.
—Sí, estoy mejor, gracias por preguntar. ¿Y tú qué tal? —me apoyé en la pared.
—No me quejo —respondió seca y cortante
—No soy quién para meterme en tu vida, pero has estado saliendo mucho, ¿todo está bien?.
—¿Y qué, eso te importa? Porque tú y yo no somos nada. No eres mi familiar ni mi padre para estar controlándome
Se alejó y cerró su puerta en mi cara.
—No quise decir eso —susurré.
Volví a entrar a la casa; tenía mensajes y llamadas de mi abuela. ¿Acaso esa señora no tenía nada que hacer?.
—Abuela, ¿qué pasó? —dije mientras me hacía el desayuno.
—Alfita, ¿por qué no me respondías? Estaba preocupada por ti. Tu prima también no dejaba de insistirme en que te llamara.
—Estoy bien, no te preocupes.
—¿Cuándo vendrás a visitarme? Me tienes muy abandonada. Qué mal agradecido eres, nieto.
—Tengo mucho que hacer, abuela. Te llamaré más tarde ya debo cortar.
Sin más, corté la llamada no tenía ganas de hablar con nadie. Ella no sabía que trabajaba para la mafia; si se enteraba, me mataría literalmente. Pero por ahora debía mantener todo esto en secreto. Ya no podía haber más distracciones; debía salvar a Candy, sacarla de este lugar antes de que el Chacal y sus secuaces la encontraran.
...
Tiempo después, el edificio había sufrido un ataque, algo así como bombardeos. Todos los vecinos estábamos afuera, viendo si podíamos habitar nuestros departamentos nuevamente. Oía a los vecinos decir que esto había sido obra de terroristas, pero sabía bien qué había sucedido. Hace unos días atrás, había recibido mensajes por parte del Chacal, que arremeterían contra el edificio debido a mi demora en llevarle a Candy, y así fue. Mi exjefe cumplió su palabra; es un hombre de palabra. Y por mi culpa, casi mata a inocentes.
Me acerqué a Candy su casa había sido la más afectada. Ella me había dicho que estaba conociendo a un chico antes de todo lo sucedido, lo que me rompió el corazón. Pero no se lo demostré. Lo que me dijo me había hecho enojar, pero eso ya había pasado. Me acerqué a ella y la saludé.
—Hola, Candy, ¿cómo estás después de todo esto? —le pregunté.
—Como quieres que esté, asustada. Mi departamento fue el más afectado. Pero afortunadamente, no sucedió nada grave, Roko y yo estamos bien.
Me sentí tan culpable de que les hubiera pasado eso. Casi la mato, casi acabó con la vida de la mujer de la que me estaba enamorando.
—Te comprendo, pero mira el lado bueno estás a salvo.
—No se sabe si realmente estamos a salvo — dijo, y sus ojos me mostraban su verdadera preocupación —. Lo que sucedió fue grave, y aún no hay una causa segura de lo que realmente sucedió.
—Tienes razón.
No podía perder más tiempo.
CONTINUARA
ESTÁS LEYENDO
Alfa
RomanceAlfa tiene la difícil misión de secuestrar a una jovencita, pero la vida tiene diferentes planes para ellos. ¿Podrá Alfa mantener su reputación? ¿O morirá en el intento?.
