Leehi sonrió y con delicadeza cubrió las manos de la cachorrita que agitaba los brazos y chillaba contenta.
—Listo, mi amor —susurró con una sonrisa y le dio un suave beso en la frente, cubriendo el pañal limpio con la ropa de la cachorra, cargándola con un brazo mientras Haneul jugueteaba con el gorro de lana que Jungkook le hizo, el cual le quedaba un poco más grande de lo esperado, pero que la bebé no quería quitarse.
Jeon Leehi había despertado de buen humor y se notaba en el aroma dulce que cubría a Haneul. Madrugó para lavar toda la ropa sucia y tenderla afuera antes de que Minah despertara. Un poco tarde, pues la noche anterior se había desvelado viendo a Jungkook confeccionarle otro vestido, el tercero en lo que iba del mes.
La omega lo vio sobre la cama y mientras lo colgaba en un gancho para guardarlo en el closet de las niñas, se le ocurrió la idea de pedirle a su hijo que le hiciera uno para usarlo en el cumpleaños de su cuñada. Jungkook le había pedido practicar con ella porque la última vez que Leehi usó ropa nueva fue antes de que naciera Haneul y el omega aprendía muy rápido. Confiaba en que su hijo le haría un vestido hermoso porque se notaba que Jungkook tenía talento para la confección, por eso no le preocupaba que este pasara todo su tiempo libre practicando o leyendo en la biblioteca del alfa que lo cortejaba.
Oh, ese alfa. Se veía tan enamorado de Jungkook que se estaba ganando su confianza y la de su esposo.
Salió de la habitación de las niñas con la cachorrita balbuceando y vio a Minah todavía en el comedor jugando con la comida. Leehi suspiró y blanqueó los ojos al ver una mancha en el pijama de Minah, estaba moviendo la silla a su lado para regañarla cuando unos golpes en la puerta la detuvieron, inquietándose porque no esperaba a nadie.
—¿Papá olvidó las llaves de nuevo? —preguntó Minah, comiendo un poquito de la comida fría al darse cuenta de que su madre estaba vigilándola.
—No, cariño —respondió en voz baja—. Quizá sea un vendedor, no te preocupes.
Estaba sola con las dos cachorras, su esposo había salido a hacer las compras con Saeun, y Jungkook todavía no había regresado. Iba a pedirle a Minah que vigilara a la bebé cuando escuchó una voz femenina hablando desde afuera.
—Noona —Leehi no reconoció de inmediato la voz de la mujer, aunque le sonó familiar. Parecía calmada a pesar de que le había hablado en voz alta, quizá ese fue el motivo por el que su lobo no se sintió amenazado—. ¿Hay alguien en casa?
—Sí, un momento —respondió con el ceño fruncido, acomodándose un poco el cabello y la ropa, murmurando cerca de Minah—. Quédate aquí, cariño.
—Sí, mami —la pequeña balanceaba sus pies sin apartar la mirada de su madre, dejando de lado su plato para ver desde la silla quién era esa mujer y con algo de suerte escuchar la conversación.
A veces hacía eso para que sus hermanos le dieran dulces a cambio de información, luego de regañarla. No era su culpa que su mamá le pidiera quedarse ahí y escuchara por accidente.
Leehi no se dio cuenta de su mirada y fue hacia la puerta con desconfianza, aspirando profundo antes de abrir la puerta para tratar de reconocer el aroma de la mujer, rodando los ojos cuando al fin recordó de quién era esa empalagosa esencia de caramelo.
Oh.
—Leehi noona, qué gusto verte de nuevo —la omega que había tocado con insistencia sonrió mientras observaba a la mayor de pies a cabeza, arqueando las cejas al ver a la cachorrita que la miraba fijamente—. Oh, ¿quién es esta preciosidad? —preguntó mirando a la bebé, ladeando la cabeza con curiosidad.
—Se llama Haneul. Es mi bebé —dijo con una sonrisa incómoda—. Saluda cariño —murmuró con dulzura y la bebé movió un poco su brazo, agitando su mano despacio.
ESTÁS LEYENDO
Between Us | TK
Fanfiction"¿Estás seguro?" En una ocasión había oído "Piénsalo bien, porque si esto llegara a más... ¿No has pensado en lo difícil que será que te dé hijos? No es como un verdadero omega... No por completo, sin ofender al chico... Tú sabes a lo que me refiero...
