IRENE
Estuve reproduciendo audio por audio, viendo fotos y videos de ambas juntas, lo cual me tranquilizaba. De igual manera, recordaba cómo nos llevábamos mal por mi estúpido comportamiento, pero a pesar de todo ello, ella estuvo ahí cuidando cada paso que daba e incluso fingió ser otra persona para que yo no la despreciara y me encontrara a su lado sana y salva. Siempre detallista y de buenas palabras, las cuales son muy reconfortantes y amorosas. No esperé enamorarme justamente de ella, pensé en no ceder ante ella, pero me enamoré perdidamente y no tengo planeada enamorarme de otra persona, mucho menos abandonarla, así como ella nunca me dejó.
- Señorita Jung, todo salió con éxito, la señorita Kang será trasladada para que repose, no puede hacer movimiento por ahora por sus heridas.
- ¿Podemos viajar?
- Primero debe quedarse en observación y luego podrán viajar. Como le comento, no puede hacer mucho movimiento, debe quedarse en casa y reposar ¿De acuerdo? – fuerte y claro, algo que haremos.
- Está claro, gracias.
- Por cierto, señorita, tenía una consulta ¿Ustedes no son muy jóvenes para haberse casado?
- En realidad no estamos casadas, a Seulgi le gusta decir ello, pero de igual manera, planeamos casarnos pronto debido a que ya soy mayor de edad y puedo tomar las riendas de mi vida, además, amaría decir que es mi esposa de verdad. – explico sonriente, no podía evitarlo, hablar de mi novia me hace muy feliz, mas aun al hablar de matrimonio.
Después de sus felicitaciones y consejos, me dirigí a la habitación de mi osito, quien se encontraba descansando, claramente no la iba a despertar así que tomé suavemente su mano sentada en la silla y decidí dormir, era lo único que podía hacer en el momento.
[...]
Me desperté al sentir movimiento y quejidos de dolor, había despertado y quería moverse inmediatamente, pero sus heridas no se lo permitieron.
- Buenos días osito. – le doy un corto beso. - ¿Cómo te sientes?
- Estoy bien. – sonríe para darme seguridad, pero no se va a salvar de mi.
- Te pedí que tuvieras cuidado y no lo tuviste. – hablo un poco molesta.
- ¿Me puedes regañar otro día? – se queja. – Yo lo siento mucho por hacerte preocupar, pero realmente no estoy para un regaño, lo que deseo ahora es un fuerte abrazo y tus labios, pero me duele moverme así que te pido apoyo con ello. – estira sus brazos esperando que me acerque más y realmente no puedo decirle que no.
La abrazo suavemente porque temo causarle dolor, seguido a ello la beso, beso que duró varios minutos, realmente ambas nos necesitábamos.
- Amor, pensé que no saldría herida, de verdad lo siento mucho, pero debía evitar que te hicieran daño. Lo peor, se escapó, pero no te preocupes, cuando lo encuentre lo mataré por meterse con nosotras.
Yo lo sabía, ya me lo había prometido, su prioridad era yo y se encontraba dispuesta a dar su vida por mí, pero yo no quiero perderla, sería un dolor que no se curaría con nada.
- Primero hay que preocuparnos por tu salud, luego regresaremos a casa porque quiero conocerla ¿Entendido?
- Entendido amor, haremos ello. – sonríe.
- Por cierto, nos quedaremos tres días en el hospital y luego descansaras, tienes que estar en reposo por un mes al menos. – comento.
- Pero ¿Quién cocinará? ¿Quién hará las compras? ¿Quién te protegerá? – se encontraba preocupada por cosas que no tienen sentido, bueno, el último lo entiendo, yo no puedo defenderme, pero no quiero que tema por ello.
ESTÁS LEYENDO
LO SIENTO
FanfictionPrimera historia de la saga A veces los enemigos pueden ser amigos y los amigos pueden enamorarse ¿Verdad?
