King Of My Heart
Álex
—¿No te gustó? —escuché preguntar a mi novia.
Levanté la mirada de mi plato, el cual seguía casi lleno, mientras que el suyo estaba vacío. Me había quedado sobre pensando en ese «te quiero» que salió instintivamente de su boca. Incluso llegué a preguntarme si había sido real o lo había imaginado.
—Creo que me llené mientras lo probaba —medio sonreí—. Lo guardaré en un recipiente y me lo llevaré por si más tarde me regresa el hambre.
El celular de Liam volvió a vibrar sobre la barra. Se encontraba entre Jul y yo, aunque irónicamente, no estaba muy lejos de la realidad. Me era imposible no voltear a mirar el rostro de la persona que la había hecho pedazos, pues antes solo tenía en mi cabeza un nombre y una historia, ahora también su cara.
Vi hacia Jul, su mirada estaba perdida en esa pantalla iluminada, y parpadeó hasta que de nuevo dejó de vibrar. Solo entonces, sus ojos volvieron a verme a mí, pero yo preferí levantarme, recogiendo su plato y el mío.
Segundos después, la oí suspirar. Se levantó de su banco y enseguida sentí sus brazos rodearme la cintura.
—Lo siento... —susurró, con su nariz enterrada en mi espalda.
—¿Por qué te disculpas? —me giré hacia ella.
—Por estropearlo... Por arruinar nuestro momento... Por él —dijo finalmente.
Besé su frente, y la abracé.
—No tienes que disculparte por nada, mucho menos por él —me lamí los labios.
—Sí debo hacerlo —insistió—. Sé que te está doliendo, y me jode lastimarte porque no quiero hacerlo —sus ojos se humedecieron—. De verdad te quiero, Álex, por favor no te molestes conmigo...
«¿Lo ves, colega? ¡Fue real!».
Pero también lo quiere a él, y no puedo molestarme, porque eso yo lo sabía y así quise estar con ella.
—No estoy molesto contigo, preciosa, ¿cómo crees que voy a estarlo si me has dicho que me quieres? —le besé sus lágrimas—. Por favor no llores, no si es por mí...
—No es por ti —prometió—. Es porque no te merezco... Yo debería solo quererte a ti...
Suspiré. Su cabeza era un tornado.
—No funciona así, Jul. Tú nunca dejarás de quererlo, y yo jamás te obligaré a que lo dejes de hacer —prometí—. Discúlpame tú a mí, por haberme quedado callado cuando dijiste que me querías. Es solo que, mucho más allá de la felicidad que sentí, también hubo miedo...
—¿Miedo de qué?
—De que un día te des cuenta de que lo quieres más a él que a mí...
Su silencio me hizo saber que ella tenía exactamente el mismo miedo. Y, por si fuera poco, el móvil de Liam volvió a vibrar, solo que esa vez, ella no quitó su mirada de mí.
—Quédate —pidió—. Duerme conmigo esta noche... Por favor...
—No tienes que suplicar —besé sus labios—. Solo pídelo, y yo siempre te diré que sí.
Sonrió, ese era el gesto que siempre quería ver en su rostro.
—Me daré una ducha —me besó.
—Yo limpiaré tu cocina... —la besé de regreso.
«Tú deberías ir por los condones, iría yo, pero no tengo piernas».
—Hmm, ¿debería quedarme a ayudarte? —hizo una mueca.
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Metanoia © [II]
RomanceMetanoia (de origen griego): El proceso de transformación que cambia la forma de pensar, sentir, de ser o de vivir de alguien. Jul ha construido una nueva vida lejos de un pasado doloroso, creyendo que lo ha enterrado para siempre. Pero cuando ese...
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