Capítulo 15

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Dress

Álex

Yaxiel y Evan tenían razón; era un hijo de puta con suerte. Estaba en la mejor etapa de toda mi puta vida. Había ganado el juego más importante de toda la temporada, tenía dinero, fama, salud, una familia maravillosa y a la chica que mi corazón quería.

«Olvidaste mencionar a tu conciencia perversa».

Probablemente cualquiera en mi lugar se conformaría con lo que ya tenía, pero yo no podía hacerlo, yo quería ser ambicioso e ir por más. Porque justo en el momento en que mis ojos vieron a Jul, y ella corrió para saltar encima de mí, lo supe.

Supe que ella era la indicada, con quién quería compartirlo todo. Sabía que era muy pronto, pero yo ya me sentía preparado para tener una vida con ella, aunque tenía claro que ella todavía no lo estaba.

Y no importaba lo preparado que yo me sintiera, porque yo la esperaría el tiempo que ella tuviera que tomarse para descubrirlo.

Mientras tanto, esperaba nervioso a que mi primo llegara con Jul, había organizado una sorpresa para ella, varios días antes de llegar a Miami. Estaba aterrado de que fuera demasiado para ella y que se asustara por mi atrevimiento, pero de verdad que con ella quería hacerlo todo bien y a lo grande.

Sin embargo, cuando la vi bajarse de la camioneta en la que mi primo la había traído, los nervios se me vinieron abajo, casi al mismo tiempo que mi mandíbula. Se veía radiante, siempre lo estaba. Llevaba puesto un vestido negro con brillantes, se amarraba a su cuello, quedaba suelto del abdomen, pero pegado desde sus caderas hasta una cuarta parte de sus muslos. Su espalda estaba totalmente descubierta, pero su cabello suelto la protegía.

—Estás preciosa —susurré, una vez que llegó hasta mí.

La atraje hacia mi cuerpo cuando la vi ruborizarse, ni siquiera me apenaba que sintiera mi erección, porque no sería la primera vez que me pasaría. Ella existía y automáticamente yo me ponía duro con solo verla.

—Tú estás guapísimo, Álex —se mordió su labio inferior, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo, porque sus dientes fueron reemplazados por los míos.

Ni siquiera nos dimos cuenta en qué momento desapareció Yaxiel, porque todo se detenía cuando estábamos así de juntos.

—¿Te apetece dar un paseo, Jul? —señalé el yate lleno de luces que había rentado para nuestra cita de San Valentín.

No dijo nada, solo miró hacia el yate y me permitió llevarla de la mano. Sentía ese tipo de nervios que te cagas. La llevé a la parte de arriba donde cenaríamos a la luz de la luna, en medio de la nada. Quería estar tan a solas con ella, que decidí hacer todo eso para alejarnos de la multitud. Además, quería que se sintiera como cuando nos conocimos.

—¿Hiciste todo esto por mí? —murmuró, mirando todo hacia su alrededor.

Había globos blancos y rojos, un corazón rojo hecho con rosas rojas, velas artificiales y pétalos rojos para nuestro camino. Teníamos una mesa solo para nosotros dos.

—¿Es..., demasiado? —metí las manos dentro de los bolsillos de mis pantalones.

—Es perfecto —me miró, con esa clase de mirada que te acelera el corazón—. Pero, Álex, seguro que gastaste una...

—Tú lo vales —interrumpí lo que estaba a punto de decir—. Y es mi naturaleza ser así, Jul. Soy un romántico que intentará sorprender a su novia siempre que tenga oportunidad.

El yate empezó a moverse, al mismo tiempo que las lágrimas de mi novia comenzaron a resbalar por sus mejillas.

—Lo siento —se disculpó mientras se las secaba con las palmas de sus manos, a ligeros toquecitos—. Es solo que... Nunca nadie hizo algo así por mí... Es que ni siquiera sabía lo mucho que esto me podía gustar. Me encanta, Álex... Tú me encantas.

Metanoia © [II] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora