Capítulo 8

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This Love

Álex

Nunca imaginé volver a sentir esto... Esa felicidad de que alguien en la que estés interesado, te desee éxito con tu día. O esa necesidad de abandonar cualquier compromiso solo para volver a verla.

Apenas el avión aterrizó en Nueva York, y ya le estaba escribiendo a Jul que quería verla. Enseguida me arrepentí por mi urgencia; pasaban de las diez de la noche, probablemente ya estaba dormida. Iba a eliminar el mensaje, cuando en eso se pintaron las dos palomitas de color azul, en seguida de la palabra «escribiendo». Mi corazón se aceleró.

Jul:

Estoy en Sempiterno, ¿quieres venir aquí o prefieres que nos veamos en otro sitio?

Fruncí el ceño viendo el mensaje. ¿Qué hacía en Sempiterno si la repostería cerraba a las diez?

Álex:

Voy para allá.

Cuando avisaron que por fin podíamos bajar, me levanté de inmediato para tomar mi maleta deportiva.

—Mi madre hará una comida mañana, me pidió que te avisara —dijo Evan Willow, mi mejor amigo y compañero de equipo—. Sabes lo acosadora que puede llegar a ser, te recomiendo no faltar —sonrió divertido.

Evan y yo crecimos juntos, fuimos al mismo instituto y universidad, al igual que compartíamos la misma pasión por el fútbol. Nuestras familias eran tan cercanas, que parecían una sola.

—Si no tengo planes, estaré encantado de estar ahí.

Evan también sabía de Jul, ¿cómo no iba a contarle si prácticamente es como mi hermano? Durante el vuelo a Boston le conté que la había encontrado y que acordamos estar en una especie de relación «a ver qué pasa».

—Sabes que puedes llevarla también, ¿no? —puso una mano sobre mi hombro.

Suspiré.

—No creo que eso sea buena idea, hermano. Además, no quiero asustarla y que crea que quiero hacer de esto algo apresurado...

Él asintió.

—Entiendo, solo quería que supieras que no pasa nada. Nuestras familias son muy unidas, no podemos dividirlas por cosas del pasado.

Comprendía lo que trataba de decirme, pero no quería continuar con esa conversación, así que le pregunté:

—¿Te irás en el camión del equipo?

Negó.

—Summer me espera afuera, ¿quieres que te llevemos? Apuesto que ya estás cansado de estos idiotas —sonrió divertido, señalando al equipo.

Summer era su novia desde el instituto y, al igual que él, ella también era mi mejor amiga. Una relación demasiado larga y se siguen amando como cuando eran adolescentes. A veces envidiaba lo que ellos tenían, porque alguna vez creí tener lo mismo, pero no fue así.

—Yaxiel también me espera —contesté.

—Ah, ese hijo de puta con suerte —me reí porque siempre decía lo mismo.

Bajamos del avión y caminamos juntos a la salida, pero nos separó la prensa y los fanáticos pidiendo fotos y autógrafos. Habíamos ganado y pasado a la ronda divisional, así que había un revuelo. Claramente todos estábamos cansados, pero teníamos que ser amables. Iba respondiendo las preguntas de los reporteros mientras avanzaba, porque si no, ahí me entretendrían toda la noche.

No fue hasta que me subí a la camioneta de mi primo, cuando pude por fin respirar. De verdad amaba mi carrera, pero era agotadora.

—¡Maldito hijo de puta, te llevaste todo el partido! —exclamó Yaxiel, dándome un puñetazo en el brazo.

Metanoia © [II] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora