Wildest Dreams
Jul
—¡Álex! —exclamé, saltando encima de él para despertarlo—. Joder, ¡tienes que despertar ya! —le quité la sábana.
—Hmm —se quejó, pero, aun así, abrió un solo ojo—. ¿Qué ocurre?
—¡Vamos, levántate! ¡Tienes que ver esto! —insistí.
Se sentó sobre la cama, estrujándose el rostro, intentando espabilarse. Yo lo halé del brazo para que se diera prisa, no quería que se lo perdiera. Cuando por fin se levantó, lo llevé de la mano hasta la popa del yate.
—Ahí —señalé hacía el mar—. ¿Los ves? ¡Son preciosos! —brinqué emocionada.
Eran delfines, y yo jamás había visto ninguno en la vida real. Mi novio me sonrió tiernamente, besó mi mejilla y después me abrazó por detrás, hundiendo su barbilla sobre mi hombro.
—Claro que lo son, amor mío, pero ni por descontado lo son más que tú —me besó el cuello, provocándome cosquillas—. Buenos días.
Me ruboricé por el nuevo mote, me encantaba que no se conformara con uno solo. Él podía llamarme de todas las maneras posibles y yo aceptaría cada uno de ellos.
—Podría acostumbrarme a despertar así todos los días —me volteé para poner mis brazos alrededor de su cuello y besarlo—. ¿Qué planes hay para hoy? —di pequeños saltitos.
Había amanecido con mucha energía. Además, hacía mucho tiempo que no me despertaba así de feliz.
—A ver, tenemos el yate hasta la noche —fingió estar pensando, como si de verdad no tuviera un plan—. Podríamos desayunar, hacer el amor, dar un paseo en jet ski, hacer el amor, comer algo rico, hacer el amor —sonreí—, hacer paravelismo y... ¿Ya dije hacer el amor? —me vio divertido y yo le di un empujoncito.
«No se tú, pero yo solo escuché hacer el amor y me parece el plan más sensato».
—¿Podemos hacer algo antes de todo eso? —me mordí el labio.
—Lo que tú quieras —me acarició la espalda.
—Nadar...
—¿Nadar? —se sorprendió por mi propuesta y yo asentí—. Por supuesto que sí, princesa.
Ya no le tenía miedo al mar, lo había perdido desde que Marwan me animó a subirme a ese crucero. Y, además, quería compartir ese momento con Álex, porque él conocía hasta mi miedo más diminuto y sabía que lo tomaría con mucha importancia. Jamás se burlaría de mí, por eso y por más, era que confiaba en él.
Fuimos al interior del yate a cambiarnos. Álex solo se puso unos shorts, mientras que yo me puse un traje de baño color negro de dos piezas. Estaba de más pensar que realmente mi novio no tenía un plan, porque hasta eso me había comprado para mi comodidad.
Me ayudó a ponerme protector solar y yo lo ayudé a él.
«El mejor equipo. TeamJulex».
Amarré mi cabello en un chongo bajo algo despeinado, solo para que no me molestara dentro del agua. Aproveché a verme en el espejo mientras Álex entraba al baño, y la verdad era que me encantaba lo que veía. Amaba estar así al descubierto y que todos mis tatuajes fueran tan visibles.
Acaricié el de la rosa negra con una media luna y pensé en Naím, lo echaba muchísimo de menos. Luego estaban esas letras que me había escrito por mi padre, el primer hombre que amé en mi vida. Las rosas negras en mis muñecas que a diario me recordaban lo que nunca más quería volver a ser, pero a la vez, estaban ahí por Nicole. Ese corazón de púas era de mis favoritos porque me recordaban lo fuerte que fui mientras estuve con los Wichmann. Y, ni qué decir del que verdaderamente era mi favorito; esas alas de mariposa en mi espalda que me hacían ver a la mujer resiliente en la que me había convertido.
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Metanoia © [II]
RomansaMetanoia (de origen griego): El proceso de transformación que cambia la forma de pensar, sentir, de ser o de vivir de alguien. Jul ha construido una nueva vida lejos de un pasado doloroso, creyendo que lo ha enterrado para siempre. Pero cuando ese...
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