Timeless
Jul
Observaba a mi novio dormir. Estaba boca abajo, con la espalda descubierta. Me encantaba verlo de esa forma tan vulnerable. Era hermoso. Su respiración lenta, su ritmo tranquilo, como si estuviese sumergido en algún lugar del que no quisiera despertar.
Besé su hombro antes de levantarme, haciendo el menor ruido posible. No quería perturbar su sueño.
Habíamos tenido una cena en su penthouse por nuestro segundo mes de novios. Aunque parezca extraño, era la primera vez que pisaba el lugar donde él vivía. Era enorme, elegante y todo finamente impecable. Tenía una terraza preciosa con una vista espectacular a la ciudad.
Me abracé a mí misma al sentir el frío. Podría acostumbrarme a visitarlo todos los días, si así iba a tener la posibilidad de ver todas las luces de Nueva York.
Me acerqué al barandal de vidrio y puse mis manos encima de él. Mi cabello volaba hacia atrás, y me permití alzar la cabeza para sentir mejor el aire. Álex era muy afortunado por poder ver eso todos los días.
—¿Ébano? —Vi a Yaxiel por encima de mi hombro—. ¿Podrías alejarte un poco de la orilla? Me pone un poco nervioso que estés ahí...
Sonreí tristemente.
—No quiero irme, Yaxiel —mis ojos se humedecieron—. Me he enamorado de todo esto... ¿Cómo podría decirle adiós a algo que me ha hecho tanto bien?
Llevaba días resentida con Amy por haberme metido eso en la cabeza. La idea de tener que marcharme pesaba demasiado. ¿Por qué cuando por fin había creído encontrar mi lugar en el mundo, la vida tenía que gritarme que tampoco era para mí?
¿Entonces a dónde carajo pertenecía?
—¿Has pensado en algo? Para quedarte, quiero decir.
Negué. Me alejé del barandal y me fui a sentar a una tumbona. Yaxiel se sentó a mi lado, en la misma que yo.
—Es raro porque yo siempre encuentro una salida, pero esta vez me fallé a mí misma. No tengo ninguna —suspiré—. No quiero preocupar a Álex. No sé con quién más hablar de esto...
—Soy tu amigo, Ébano. Puedes hablarlo conmigo.
Asentí, porque tenía razón. No obstante, me parecía extraño, porque Álex era su primo.
—El día de pascuas dije muchas cosas como, por ejemplo, que podía crear una empresa aquí solo para obtener otro permiso y quedarme —reí por lo absurda que seguramente me escuché—. Y no es que no pueda, es solo que no es correcto hacerlo por capricho. Por aferrarme a quedarme.
Después de un corto silencio, finalmente Yaxiel preguntó:
—¿De qué huyes, Ébano?
—¿Por qué crees que estoy huyendo de algo?
—Llegaste aquí sola, y estabas bastante perdida cuando te conocí, ¿sabes? Sé distinguir cuando alguien va solo por el mundo. Quizá eso fue lo que me llevó a abordarte cada vez que visitabas Sempiterno —se encogió de hombros—. Tu hermano está escapando del fantasma de su novia —abrí mis ojos de par en par—. Sí, me lo ha contado. Entonces, ¿tú de qué huyes? Déjame adivinar... ¿Un amor?
—En parte, sí. Uno bastante caótico.
—¿Qué tanto?
—Es mi hermanastro.
Enarcó sus cejas y soltó un pequeño silbido ante la sorpresa de mi revelación.
—Eres toda una caja de sorpresas. Habría jurado que dirías un amor de instituto o quizá un vecino, pero ¿esto? —silbó nuevamente—. Te he subestimado —me reí—. ¿Cómo se llama este personaje?
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Metanoia © [II]
RomanceMetanoia (de origen griego): El proceso de transformación que cambia la forma de pensar, sentir, de ser o de vivir de alguien. Jul ha construido una nueva vida lejos de un pasado doloroso, creyendo que lo ha enterrado para siempre. Pero cuando ese...
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