Exile
Álex
Muchas veces imaginé visitar Enniskerry, pero nunca pensé que lo haría solo.
Cuando Jul me contó su historia, sentí ganas de conocer el pueblo porque uno siempre quiere ir a esos lugares que lee en libros o mira en películas. Sin embargo, después quería conocerlo por ella. No me bastaba con imaginarla en ese lugar, quería pisar los mismos sitios donde estuvo, pero anhelaba que lo hiciéramos juntos. Nos veía tomados de la mano mientras ella, con mucho entusiasmo me contaba: «aquí me caí una vez» o quizá «esa era la tienda que más visitaba».
Desgraciadamente, las cosas no siempre nos salen como uno las sueña. Así que aquí estaba yo, llegando a esa casa... su casa... esa que siempre llamó prisión.
Un gran portón se abrió para nosotros cuando le avisé a Liam que ya estaba cerca de la ubicación. Fue entonces cuando sentí que el corazón se me encogía. No sentía nervios por conocer a su familia ni el lugar donde me alojaría. Lo que verdaderamente me tenía mal era saber que Jul podría verme y no sentir nada. Porque, muy en el fondo de mi alma, existía una pequeña y absurda chispa de esperanza de que, al verme, podría despertar algo en ella. Lo que fuera.
Finalmente la camioneta se detuvo frente a la entrada de la casa. Liam estaba ahí de pie, esperando a que bajara. Respiré profundamente antes de hacerlo.
—Bienvenido a Enniskerry —dijo antes de darme un abrazo con una palmada en la espalda—. ¿Qué tal el viaje?
—Cansado, hermano. —No pude evitar echar una miradita rápida a lo que se alcanzaba a ver del interior.
Él lo notó.
—Está en su habitación... No ha bajado desde ayer que llegó.
—¿Ha comido?
—Sí. Naím se ha encargado de eso...
—¿Naím? —Fruncí el ceño.
No porque me molestara, sino porque no me esperaba que él estuviera también allí.
—Es una larga historia, ya la sabrás —suspiró—. Vamos adentro para que conozcas a mi madre. Está loca por conocerte y te advierto que puede ser demasiado intensa.
El chofer ya había bajado mi equipaje, así que le di las gracias por haberme traído y después se marchó.
Seguí a Liam. Justo al entrar, me llegó un delicioso olor a comida y no pude evitar sonreír, se sentía tal cual Jul lo mencionaba en su historia. Me llevó hasta la cocina donde estaba la madre de Jul cortando unas verduras.
—Mamá, Álex ha llegado.
Ella dejó de hacer lo que estaba haciendo e inmediatamente se quitó el delantal.
—Buenas tardes, señora...
Inmediatamente puso sus brazos en jarras.
—Antes que todo, pondremos reglas, ¿te parece? —Asentí como si me estuviera regañando—. La número uno es que me llamarás Carolina y vas a tutearme. La dos es que a partir de este momento, debes sentirte como en casa. —Sonreí—. Bienvenido a la familia, Álex, cariño...
Me envolvió en un abrazo maternal y eso, de cierto modo, me hizo respirar. Tenía cierto miedo de que no fuera a gustarle para su hija, pero fue bastante reconfortante sentir su aceptación en esa muestra de afecto.
—Gracias por abrirme las puertas de tu hogar —la tuteé tal como lo pidió—. Mi equipo se reunirá conmigo en un par de días, primero quería conocerlos en persona porque, bueno, solo conozco lo que Jul me ha contado...
ESTÁS LEYENDO
Metanoia © [II]
RomanceMetanoia (de origen griego): El proceso de transformación que cambia la forma de pensar, sentir, de ser o de vivir de alguien. Jul ha construido una nueva vida lejos de un pasado doloroso, creyendo que lo ha enterrado para siempre. Pero cuando ese...
![Metanoia © [II]](https://img.wattpad.com/cover/314000859-64-k620322.jpg)