Capitulo 35.- Lazos

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Jisung creía en el destino, sabía que la Luna no los abandonaría, tenía la certeza que volvería a ser uno con su Alfa.

Pero el dolor en su pecho borraba cada rastro de esperanza que habitaba en él.

—¿Por qué no pudimos ser personas normales? Con una vida común, no ser un Príncipe y el maldito prometido del rey.

Se lamentó encerrado en su habitación.

El dolor de su marca había desaparecido, pasaron tres días desde que fue removida en contra de su voluntad, lo habían abandonado en la soledad de su habitación hasta que se calmara, sin fuerzas, ni ánimos, permanecia cubierto con sus sábanas observando la puerta, esperando que esta se abra.

"Él vendrá"

Su lobo mantenía la esperanza, eso lo mantenía a él con vida.

Suspiró afligido, ya no podía sentir a Minho.

La puerta se abrió, cerró los ojos al instante, fingió estar inconciente.

—El omega ya debería estar de pié, no entiendo que salió mal — El médico encargado de eliminar su lazo entró en la habitación, su rostro permanecia cubierto con un cubre bocas y unos lentes, pero Jisung podría reconocerlo fácilmente por su olor, era un alfa y olia madera.

—Las betas dicen que el Rey viene en camino, tenemos que sacarlo de su habitación y darle un baño, es necesario que esté presentable para su Alfa.

Jisung ahogó un gruñido al escuchar tal palabra.

El suspiro del doctor fue lo último que escuchó, ambos hombres abandonaron la habitación dejándolo solo nuevamente.

—Hyunjin jamás será mi Alfa — Murmuró, ignoró el sonido de sus tripas pidiendo comida, habían pasado tres días, lo mantenían hidratado intravenosa pero se había negado a probar bocado alguno.

Acomodo su ya sucio cabello, sabía que necesitaba un baño con urgencia, pero eso no le podía importar menos, con sus pocas fuerzas se sentó en su cama, contempló en silencio las flores marchitas que permanecian ahí, como recuerdo de su cautividad.

—Debí huir cuando tuve la oportunidad, no debí esperar a Minho, era obvio que no volvería por mí.

Su lobo reprochó en desacuerdo, él aún esperaba a su Alfa.

—Lobo tonto — Susurró.

La puerta se abrió de golpe sobresaltandolo.

—Sabia que fingias — Su padre entró sin esperar una invitación, no era bienvenido, eso ya lo sabía — Tu Alfa está por llegar Jisung, deja de portarte como un cachorro berrinchudo y ponte de pie.

—En verdad no puedo, padre no finjo — Dijo con su débil voz.

—Ahora — Sentenció.

Jisung suspiró y cerró los ojos con pesar, tembloroso se puso de pie durante unos segundos antes de caer de regreso a su cama.

—Te lo he dicho ya, no finjo padre, estoy muriendo y es culpa tuya.

El Duque gruñó y tomó a su hijo del brazo —No estás muriendo Jisung, no exageres, tienes a los mejores medicos del reino, Chris los envió exclusivamente para ti, así que no seas un maldito malagradecido y ponte de pie, ahora — Jaló de su brazo hasta levantarlo.

—¡Me lastimas maldito loco!

El eco de una cachetada sonó por la habitación, el Duque lo había golpeado.

Su amado Padre lo había golpeado, quería pensar que el dolor físico era el mayor de sus problemas, pero el dolor en su pecho solo aumentaba.

—Respetame Omega, soy tu padre y soy un Alfa.

Los ojos de Jisung se llenaron de lágrimas, el dolor de su corazón era mayor al dolor en su mejilla.

—Me golpeaste — Susurró con la voz rota.

El Duque Seungmin suspiró y apartó la mirada — No se que hice mal contigo Jisung — Dijo con decepción.

—Padre...

—Entren — Ordenó — Denle un baño y vistanlo, si no quiere comer obliguenlo, no puede ver a su Alfa en este estado.

Jisung vio a su padre alejarse sin mirar atrás, se permitió llorar.

—Jisung es por tu bien, por favor pon de tu parte— La beta que le había servido durante toda su vida estaba de pie a su lado, sosteniendo su mano y regalándole la mirada de lástima más triste que había visto en su vida, pero no pudo sentir nada— Tienes que salir adelante.

—Ya no quiero — Susurró.

La beta apretó su mano y suspiró — Puedo traer a Jeongin si quieres, pero por favor, tienes que comer algo, si no lo haces por ti, hazlo por él, Innie aún es un cachorro Jisung, te necesita.

—El ya no es un cachorro Wheein, déjame ir, por favor no me obliguen a quedarme, ese no es mi Alfa y este no era mi destino.

—Lo siento Jisung, pero eres un Omega, y un Omega noble, por más que reniegues tienes un deber, tienes que tomar a ese Alfa como tuyo como está decidido.

Las lagrimas de Jisung corrían libres por su rostro, estaba agitado, la calida mano de su beta, Wheein las limpio con la delicadeza de una madre consolando a su cachorro.

—No todos podemos soñar con un final feliz Jisung, algunos tenemos obligaciones simplemente por ser quienes somos, por nacer con un apellido, un título, por nuestro lugar en la jerarquía, en este mundo solo los Alfas pueden tomar desiciones.

Jisung negó con fuerza, con su voz temblorosa susurró — Odio esto Wheein, lo odio, ayúdame por favor, necesito irme de aquí, tengo que huir o moriré, te juro que moriré.

—Vamos Jisung tienes que darte un baño, tu Alfa llegará pronto.

Lo guío al baño en silencio, Jisung la siguió, reconocía que debia tomar un baño,  tal vez un poco de agua caliente lo ayudaría a pensar con claridad.

—¿Puedes traerme a mi hermanito?

La beta asintió.

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El Prometido del Rey (Minsung Omegaverse)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora