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Brie:

No se si su "Ya no aguanto" o su "Soy incapaz de resistirme" o incluso ambas, pero una de ellas es suficiente para no mantener mi sensatez.

¿Qué estoy haciendo? Me ire y lo tengo presente mientras esos labios suaves devoran los míos, es más, me queda claro que ya no me importa el mañana cuando mis labios se entreabren para recibir su beso más profundo y dios, cuando la lengua entra en mi boca, ya no hay retorno.

El cuerpo de Arthur avanza con el mío, su torso me golpea y sus manos se aferran a mi cara, apenas jadeo en su boca cuando la de el vuelve a atraparla y de pronto ya no tengo donde más retroceder, mi espalda golpea la refri y mis manos se hacen puños en su tórax. 

Con nuestros labios moviéndose, Arthur se toma libertades con su tacto tocando partes en las que otro hombre recibiría una bofetada mía, pero es Arthur y me gusta, no pide permisos y solo me toca, y mi cuerpo reacciona ansioso, anhelando más y arqueándose contra el.

Jadeamos buscando aire y me mira a los ojos como yo a el, mi pulso esta rapido y su mano aferrada a mi cintura. 

—¿Por qué te detienes?—Irrumpo nuestro silencio y figuro una sonrisa en su cara antes de que vuelve a estampar sus labios contra los míos.

Esta vez mis manos suben hasta su cuello y las suyas cogen mi trasero, acaricia mis piernas largas e intenta levantarme. 

Y cuando esta a punto de hacerlo.

—¿Y ese olor?

Nos separamos como un rayo y le doy la espalda a la señora Madeleyne mientras Arthur se dirige a ella.

—Arthur... ¿Todo bien?

Aprieto los labios.

—S-si—Se traba y quiero reir.

—¿Si? Pero esta oliend...

Mierda, las galletas.

En mi reacción desesperada, abro el horno e intento tocar la bandeja, pero Arthur coloca la mano.

—Tus guantes.—Me dice.

Dios...

Me coloco los guantes de cocina y el igual, ambos nos ayudamos llevando la bandeja a la encimera.

—¿Seguros que esta todo bien?—Pregunta Madeleyne y ambos nos miramos por un mini segundos, antes de asentir en su dirección.



(***)




—Estas galletas estan deliciosas.—Pronuncia Jairo a medio comer y termina siendo regañado por su esposa.

—No hables mientras comas.

—Mujer.

—Las hizo Brie.—Menciona Arthur y me vuelvo hacia el con una leve sonrisa.

Sofia se vuelve hacia mi.—Que lastima que no te quedes más tiempo con nosotros. —Sono a sarcasmo.

—Fue idea de August.—Añado y miro a su padre.—Pero les dejare la receta a Madeleyne.—Paso mi mirada hacia ella, que baja de las escaleras con el plato de galletas vacio.—Para que las preparen juntos.

—Le encantaron, desea más.

Miro a Arthur buscando su permiso.

—Aun quedan bastantes.

—Si.—Contesta.

Termino de servir otro poco y cuando Madeleyne toma el plato, la detengo.—Aun no has comido, quédate y déjame llevárselas.

Madeleyne asiente y se dirige a servirse. 

Doy un paso y Arthur se me adelanta.—Te acompaño.

Termino accediendo. 


(***)



Termino de subir las escaleras y Arthur se detiene a mi lado, mi atención va hacia sus labios y a mi mente regresa lo que paso en menos de una hora. 

Se que quiere hablar de lo que paso, pero ya me imagine toda la charla en mi cabeza, sin embargo creo que al final tanto el y como yo, además del atinado comentario de Sofia, no hay mucho de lo que no sabemos que podría pasar.

Le llevo las galletas a August y me quedo con el, al igual que Arthur se mantiene en el arco de la puerta, hablo con el niño y me descuido de su padre, quien termina abandonando la habitación sin que yo me doy cuenta.

—Me gustaría que te quedaras más tiempo.—Pronuncia August y sonrio despacio.—¿Te iras, no?

—Tengo que.—Respondo.—Muchas personas cuentan conmigo y yo tambien. Ya han sido suficientes vacaciones para mi.

—Lamento que no fueran buenas vacaciones.

Me rio.—Seran vacaciones que recordare toda mi vida, tenlo por seguro.

Sonríe y vuelve a devorar otra galleta.




(***)



No logro conciliar el sueño, mi telefono si bien ya enciende, no tiene señal, aunque esta noche no me siento interesada en el.

Mis labios arden y coloco los pies fuera de la cama sentándome, no se que hago, pero salgo de la habitación y ni bien doy unos pasos me encuentro a Arthur en medio del pasillo.

Doy un paso hacia atras, pero no me vuelvo a meter en la habitación, Arthur camina hacia mi hasta estar en frente.

—¿Vienes a ver a August?—Le pregunto y el voltea a ver la habitación donde descansa su hijo.

—No.—Me contesta volviéndose hacia mi.—¿No puedes dormir?

—Tu tampoco.

El pulso se me acelera cuando se me acerca. Arthur inclina el rostro cuando lo tengo a poca distancia y mis ojos se cierran al mismo tiempo que los suyos.

Lo beso primero y su reacción es rápida, me devuelve ese beso con la misma fiereza que en la cocina, pero tambien soy yo la que da ese primer paso.

 En medio de una tormenta de noruega, llevo al dueño del resort dentro de mi habitación.


Tormenta en NoruegaStories to obsess over. Discover now