18

158 34 0
                                        

Arthur:

—¿Papá?

—Quédate dentro del coche.—Le ordeno y escucho al perro ladrar. 

Bajo del vehiculo y lo rodeo parar buscar el problema, abro el capot y busco la falla mientras me protejo la cara de la ventisca que cada vez me dificulta más. 

Me cuesta ver, pero estoy seguro que esta parte del vehiculo esta bien, cierro el capot y me agacho hallando finalmente el problema.

El aceite. Mierda.

Intento reparar los cables y cuantos más minutos estoy afuera, muchos más se me dificulta estar.

Me detengo cuando veo la nieve bordeando las llantas.

—Mierda.

Salgo de debajo del vehiculo y me subo a este.

—Papá...

Me paso las manos por los brazos, buscando entrar en calor.

—¿Qué vamos a hacer ahora?—Mi hijo me pregunta preocupado.

Observo la cantidad de comida que traemos y soy honesto con el.

—No lo se.




(***)



Con ayuda de los papeles que encuentro en la guantera termino de cubrir bien las ventanas  y me vuelvo hacia mi hijo, quien se ocupa de las ventanas de su lugar.

—Listo, papá. .. ¿Ahora que hacemos?

El clima esta peor afuera, en unos minutos ha cambiado bastante. 

—¿Vamos a quedarnos aqui, papá?

—Tengo que pensar, August,—Alzo la voz y me arrepiento ahi mismo. Cierro los ojos y lo miro por el espejo retrovisor.—Lo siento.

El coloca al can sobre su regazo.

—Papá .. ¿ Estas asustado?

Trago duro.

—Si.—Admito.—Si, lo estoy. Estoy... 

—Esta bien, papá, estoy contigo.

Tengo que pensar y rapido.

—Alguien vendrá.

Las tormentas duran horas, dias... semanas.. 

No podemos quedarnos aqui, pero exponer a mi hijo...

Y la carga que traemos. 


(***)



August se queda dormido acurrucado con el perro, le he cubierto con la chaqueta y pronto el papel de la ventana dejara de protegernos.

—Mierda.

Limpio con el parabrisas  y me asomo, es aqui donde me voy cuenta que la ventisca a disminuido y se que debo tomar una elección.

Despierto  en dos intentos a August, hasta que abre los ojos.

—Vamos a salir.

El se soba los ojos.

—Abrígate bien.—Ordeno.

—¿Caminaremos hasta el resort?

—Calculo que no esta muy lejos.—Le aseguro.—Ha bajado la ventisca, aprovechémoslo.

—Pero la comida.

Joder...

—Ya regresare por ella después.

—Se echara a perder.

—Lo se.

—Si no llevamos esta comida en casa nadie tendrá que comer, papá.

Trago duro.

—August, solo abrígate.

Me mira en silencio y yo mismo empiezo a abrigarlo, mi tacto toca su piel de sus manos y enseguida me alarmo, coloco la mano en su frente.

—Tienes fiebre.

Papá, me siento cansado.

—Salgamos de aqui, ahora.—Ordeno.—De una...

El golpe en la ventana de mi lado me hace sobresaltar.

Me giro y entonces la veo, frotando la manos enguantadas en la ventana del vehiculo.

—¡Brie!—Grita mi hijo.

¿Qué demonios?

Tormenta en NoruegaStories to obsess over. Discover now